¡Qué poco!
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Por Juanita Obono Abekara
Muchas de las mujeres Guineoecuatorianas se pasan la vida quejándose, exigiendo, criticando, comparándose con otras mujeres por la clase de hombre que la tocó tener.Que yo sepa, cuando nace uno, nace solo, y morirá solo, espero no equivocarme pero, yo no entiendo qué es lo que le pasa a las mujeres. Hay ciertas relaciones que, aun no siendo casados, la mujer tiende a más: pasa el tiempo pidiéndole dinero al hombre.
Quiero cinco mil, necesito diez mil etc… He de arreglarme el cabello, penicura, me faltan sandalias, esto está de moda lo necesito, quiero irme a tal lugar, mi familia, mi madre está en cama, mis hermanos necesitan. ¡Kieeeeee mujeres!
Cuando naciste, ¿fue para dependerte de alguien? Para dependerte de un hombre ¿o un marido?
De no haberle conocido ¿qué harías en ese caso? Son hombres, cierto, pero personas como tú y yo; gente con responsabilidades y ocupaciones como tú y yo. Gente con sueños que les gustaría cumplir como tú y yo, gente con proyectos como ambas, ¿que pasa?
Te eligió sí, aceptaste, ¿por qué? Por amor. Muchas dicen que no se come el amor, muy cierto pero el hombre, tu novio o marido no es tu banco: el amor es incondicional.
El que sea hombre tuyo, supuesto para ti, no significa que tenga que resolverte la vida, la de tus padres, amigas incluso. A una mujer la invitan a una cita y se lleva a sus tres amigas a vaciar al pobre chico ¡No, así no! El hombre no es tu banco que resuelve tu vida, es tu compañero de viaje, tu amante, tu amigo, tu hermano. Empatice un poco.
Pero claro, ustedes no tienen la culpa, es verdad que así se os ha educado, que el hombre, al ser hombre, es el jefe de la casa, quien busca dinero para todo y tú de la princesa con los pies cruzados esperando el príncipe con la mesa ya lista, eso sí dejo dinero porque tu dinero no es para comparar comida.
Mujeres, esos hombres que veis, sigo repitiendo que no son vuestros bancos, no dependan de ellos, sean ustedes autosuficientes y valgan por ustedes mismas que luego por el estrés, y por depositarnos en ellos para que nos mantengan y hacerles sentir autoritarios, dueños de nuestra vida, llega la violencia de genero.
Ustedes trabajen, vendan agua, lo que sea, pero trabajen y colaboren con sus hombres. Eso no te hace más ni menos mujer sino más persona.
Qué maravilloso es cundo los dos os ayudáis; es bueno que como tu pareja te recuerde, piense en ti y sepa que existes, pero no obligarle a pensarte.
¡Mujeres, así no! Pocas de las mujeres casadas colaboran en casa, pero la mayoría:
- No voy a cocinar porque no ha dejado dinero de comida. ¿Es que siempre tiene que ser el dinero del hombre el de la comida?¿ El de la luz? ¿El de la matrícula de los niños? ¿El de los canales? ¿El de tu familia?¿ El de tus gastos? ¿Cuándo se gasta tu dinero para algo útil? Una pareja casada o no, ambos han de luchar para salir adelante, han de colaborar, ayudarse; no se puede dejar todo al hombre por el simple hecho de que sea él el hombre.
Si los dos trabajan, sepan organizarse: no hay diferencia entre ambos dineros, todo es dinero.
Una mujer de verdad, que se considera mujer e inteligente, lucha por si, por la familia ayuda al esposo.
Tenemos que ser mujeres ejemplares para nuestros hijos y no falsas, mujeres con Saigón día y noche. Sepan organizarse, háganse valorar y demostrar a los hombres que podéis, que con o sin su dinero podéis y más.
No es una competencia sino una formación, entonces los hombres nos valorarán.











Un artículo muy interesante; porque muchas de las guineanas no entienden estas reflexiones que se han hecho en el artículo.