
Petróleo a puerta cerrada, 24 bloques sin reglas publicadas
El Gobierno promociona una ronda de 24 bloques petroleros sin plazos ni contrato modelo, después de haber repartido en 2024, fuera de cualquier ronda, los bloques vecinos de Zafiro y Alba sin publicar cuánto cobra el Estado.
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Tres bloques junto a campos en producción se repartieron fuera de la ronda, y el Estado sigue sin decir cuánto cobra por ellos.
Guinea Ecuatorial tiene en oferta 24 bloques de exploración, dos en tierra y el resto en el mar, en una ronda de licencias anunciada para abrirse en abril de 2026 y cerrarse en noviembre. A principios de octubre siguen sin publicarse la fecha límite para presentar ofertas, la lista completa de bloques, el contrato modelo de producción compartida y el aviso de apertura de la sala de datos. Antes de abrir la ronda, el Ministerio de Minas e Hidrocarburos ya había adjudicado tres bloques por su cuenta. En junio de 2024 firmó los contratos de los bloques EG-06 y EG-11, que antes tenía ExxonMobil, con la estadounidense Chevron y la petrolera estatal GEPetrol. En noviembre de ese año, Panoro Energy, cotizada en Oslo, firmó el del EG-23 con el 80 % y la operación, y GEPetrol se quedó con el 20 %.
En septiembre, The Rio Times presentó esos tres bloques como firmados recientemente dentro de la promoción de la ronda, aunque los contratos son de 2024, según anunciaron entonces las propias empresas y la prensa especializada del sector. El régimen asegura que esos contratos fijan inversiones mínimas, programas de exploración y beneficios para el Estado, pero nunca ha publicado sus cifras. No se conocen las regalías, el reparto de la producción, las primas por firma ni las participaciones de Chevron y GEPetrol en el EG-06 y el EG-11. La prensa del sector atribuyó a esos dos contratos un compromiso de inversión de 2.000 millones de dólares, una cifra que nadie ha desglosado.
«Estas inversiones traerán un resurgir de nuestra industria del petróleo y el gas», dijo Oburu Ondo al firmar con Chevron. El EG-23, junto al campo de gas Alba, tiene 600 kilómetros cuadrados y siete descubrimientos en 19 pozos, con recursos contingentes estimados de 104 millones de barriles de petróleo y condensado y 215.000 millones de pies cúbicos de gas. Aun así, el contrato solo obliga a Panoro a estudiar la sísmica que ya existe durante tres años, y perforar un pozo solo sería obligatorio si decide ampliarlo dos años más. Mientras, los hidrocarburos aportaron cerca del 79 % de los ingresos públicos en 2025, la producción cayó de 57.000 a 46.000 barriles diarios en un año, según Bloomberg, y el Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó en febrero que la economía guineoecuatoriana es hoy más pequeña que en 2005.
Radio Macuto ya documentó en agosto el mismo patrón en otros dos bloques. Meren Energy firmó en febrero de 2023 los contratos del EG-18 y el EG-31, con el 80 % frente al 20 % de GEPetrol, y tres años después no ha perforado ningún pozo, pese a lo cual el ministerio le concedió en diciembre de 2025 dos años más de exploración. En septiembre, este medio advirtió de que la reforma de la Ley de Hidrocarburos busca rebajar la presión fiscal y relajar las normas para atraer a las multinacionales. En diciembre de 2025, cuando Oburu Ondo invitó a Repsol en Madrid a «empezar a hablar», recordamos que la inversión seria exige contratos verificables y licitaciones transparentes. Diez meses después sigue al frente del ministerio, y esos contratos siguen sin publicarse.
Con un Estado que vive del petróleo, cada contrato que se firma sin publicar decide cuánto dinero llegará a los guineoecuatorianos durante décadas. ¿Para qué sirve una ronda pública si los bloques vecinos de Zafiro y Alba ya se repartieron antes, y a puerta cerrada?













