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Por José Eugenio Nsue, filólogo
En esta pasada semana, he leído en Radio Macuto un artículo del paisano Nguema Emaga Eyui titulado: «Guinea Ecuatorial: La cuestión lingüística«. En él, el firmante defiende el uso de nuestras ‘lenguas’ étnicas por parte de nuestros políticos a la hora de dirigirse a la población; y no ahorró descalificativos a los que censuraron o censuran a Salomón ABESO de la CORTÉS y a Weja Chicampo del MAIB por haber utilizado sus dialectos a la hora de discursionar (Cantinflas) y lanzar sus mensajes políticos; los llamó «ultraespañolistas, hipócritas, sectarios, intolerantes, intoxicadores, etc». No sólo Nguema Emaga descalifica a los que exigen que los políticos hablen la lengua oficial del país cuando se dirigen a toda la población guineoecuatoriana, también exige que se aprenda en todas las escuelas nacionales del país las diferentes hablas o dialectos de todas las etnias nacionales (Fang, Bubi, Annobonés, Combe o Ndowe y Bisio o Bujeba); es decir, que todos los guineanos sepamos y tengamos que hablar todos los dialectos; si no le he entendido mal.
Pues yo no puedo estar más en desacuerdo con el señor Nguema Emaga Eyui por varias razones:
Soy de los que piensan que uno de los males endémicos de África precisamente es esa multiplicidad de lenguas dentro de una misma nación en lugar de una sola lengua. Todo idioma, además de su principal función como es la comunicación, también engloba un cultura, una forma de pensar, una idiosincrasia. Si favorecemos y fomentamos nuestras particularidades como nuestros dialectos, ¿cómo vamos a hacer una nación con un una identidad?
Si se puede encontrar un punto positivo en el proceso de la colonización de África es precisamente el aspecto idiomático. El hecho de que el país hable un mismo idioma ha ayudado, de alguna manera, para que las diferentes etnias y tribus puedan tener algo en común que les identifique.
El problema de los ultranacionalistas es la exaltación del hecho diferencial como marca identitaria con la que ir enarbolando su patriotismo; menosprecian cualquier aportación de las potencias colonizadoras y albergan una nostalgia du «temps passé» (el tiempo pasado), olvidando que los tiempos cambian, el mundo cada vez está más globalizado y todos necesitan de todos.
Otra cosa es lo que sucede en nuestro país. Tras más de doscientos años que sólo hable y escriba el español un 13% de la población y que los más jóvenes sean los que peor lo hablen, es revelador. Que este régimen dictatorial en vez de dotar a los centros educativos nacionales de recursos materiales y humanos de calidad para que el país esté al mismo nivel que los desarrollados; que esté decretando idiomas oficiales todos los años. ¿Alguien conoce un solo país en el mundo, además de Guinea Ecuatorial, que tiene tres idiomas oficiales y que la tercera parte de su población no domina ni uno sólo?
Después de lo que nos ha pasado con las dos dictaduras donde se ha fomentado el tribalismo y el regionalismo hasta cotas escandalosas; que los políticos sigan utilizando las lenguas vernáculas para dirigirse oficialmente a la población, Me parece como que no nos hemos aprendido nada. Esto es el principio de que vamos a seguir haciendo lo mismo y yo no estoy de acuerdo; en cambio estoy con Samuel Johnson con que: «en el idioma está el árbol genealógico de una nación«.
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?
¡Ilustrado José Eugenio Nsue, una vez más estoy absolutamente de acuerdo con este entender sabio
» Si se puede encontrar un punto positivo en el proceso de la colonización de África es precisamente el aspecto idiomático. El hecho de que el país hable un mismo idioma ha ayudado, de alguna manera, para que las diferentes etnias y tribus puedan tener algo en común que les identifique.
(…) el mundo cada vez está más globalizado y todos necesitamos de todos.
¡Gracias! REEDUCACIÓN NECESITAMOS