
El fondo para las generaciones futuras apenas reúne 57.000 millones de FCFA tras 24 años
El Fondo de Reservas para las Generaciones Futuras acumula unos 95,2 millones de dólares tras 24 años. La BAD señala su escasa dimensión y problemas de transparencia y gobernanza.
Share your love
El Fondo de Reservas para las Generaciones Futuras de Guinea Ecuatorial, creado en 2002 para preservar una parte de la riqueza petrolera del país, acumula unos 95,2 millones de dólares, alrededor de 57.000 millones de FCFA. El dato, recogido por EcoMatin a partir del Informe País 2026 del Banco Africano de Desarrollo, deja una pregunta difícil de esquivar: qué quedó realmente reservado después de más de dos décadas de ingresos petroleros.
Cuando Guinea Ecuatorial creó en 2002 el Fondo de Reservas para las Generaciones Futuras, el objetivo era guardar una parte de la renta del petróleo para el momento en que esa fuente de ingresos empezara a agotarse.
Veinticuatro años después, el patrimonio del fondo se sitúa en unos 95,2 millones de dólares, equivalentes a unos 57.000 millones de FCFA.
Según los datos atribuidos al Banco Africano de Desarrollo, esa cantidad representa apenas el 0,05 % de los activos acumulados por los fondos soberanos africanos.
La debilidad del fondo tiene una explicación parcial en su propio diseño. Solo recibe el 0,5 % anual de la renta petrolera, una proporción reducida para un país cuya economía y finanzas públicas dependieron durante años de los hidrocarburos. La BAD apunta también a problemas de transparencia y gobernanza en su funcionamiento.
El dato llega en un momento especialmente delicado. La producción petrolera guineoecuatoriana lleva años descendiendo y Malabo intenta atraer nuevas inversiones y buscar otras fuentes de financiación para sostener una economía que sigue muy expuesta al comportamiento del sector energético.
El fondo destinado a amortiguar ese futuro llega, sin embargo, con una reserva modesta frente a la riqueza que el petróleo generó durante más de dos décadas.
Radio Macuto ha documentado durante años la falta de transparencia sobre el destino de buena parte de esos ingresos. La cifra publicada ahora permite medir una parte de ese legado: mientras el país se acerca a una etapa de menor producción, la reserva creada para proteger a las próximas generaciones apenas refleja la magnitud del dinero que pasó por Guinea Ecuatorial durante el auge petrolero.
La incógnita ya no es para qué se creó el fondo. Eso estaba claro desde 2002. Lo que sigue sin explicación pública suficiente es por qué llegó hasta aquí con tan poco dentro.






