El contubernio entre la DGT y las «autoescuelas» en Guinea Ecuatorial

Share your love


Por Lenin Quinto Achebe, joven sin oficio ni beneficio

Cuando los observadores sociales, y gente corriente decimos que Guinea Ecuatorial, ha quedado reducido a un polvorín de avispados y trepas, nuestros detractores y no tan detractores, nos llaman envidiosos, resentidos, enemigos del bendito progreso del país, entre otras lindezas de su vocabulario. Pero creemos que, nuestro punto de vista dista mucho de esos adjetivos, con los que quienes los usan contra nosotros, solo pretenden tapar el sol con un dedo, y por eso tenemos la convicción de que, el tiempo nos dará la razón, como desde ahora ya lo hace una simple observación de cualquier aspecto o institución de nuestra sociedad.

           Para ilustrar una vez más el hecho de que, este país ha sido reducido a la cueva de Alí Babá, cuando no un chiringuito de amiguetes, que hacen y deshacen a su antojo, vamos a tomar como punto focal, las famosas autoescuelas y la dirección general de tráfico rodado y seguridad vial, en adelante DGT (donde se llevan a cabo los exámenes conducentes a los distintos permisos de conducir, válidos en el país)

           Todos se acordarán de sobra, de cuando al frente de la  DGT, se nombró al temido Jesús Ngomo Nvono, alias «Jesusín» -autor  de muertes por disparos, insultos y faltas de respeto a personal diplomático de otros países acreditado en el nuestro, entre otras brutalidades propias de su especie- quien hizo temblar incluso a los propios prohombres de esta locura colectiva que ya nos azota demasiado tiempo; ya que sostenían algunas lenguas que, él venía a acabar con todo tipo de corrupción y desorden dentro del sector de tráfico nacional, cosa que a día de  hoy dista mucho de ser realidad, como lo que a continuación les contamos.

            Pues según hemos podido saber- de nuestras fuentes, gente que lo ha sufrido y sufre, (puede comprobarlo quien piense que mentimos) resulta que, al ser nombrado el ínclito general al frente de la DGT, mandó aperturar autoescuela y centros de formación vial, para que, todo aquel que quisiera estar en posesión de un permiso de conducir, pasara por alguna de ellas, previo los correspondientes exámenes. Todo hasta aquí parece normal, hasta que uno descubre que, tras la inscripción en cualquier de esas autoescuelas, el pago de la correspondiente matrícula, la asistencia puntual a clase…etc llega finalmente el momento de hacer el examen cuya aprobación permite obtener el codiciado permiso de conducir. Y es aquí donde los miembros de la comisión examinadora (policía de tráfico adscritos al ministerio de interior), en connivencia con las distintas autoescuelas de procedencia de los alumnos concurrentes, le van poniendo suspensos a cualquier que no haya ido a darles un soborno o haya pagado por el aprobado. La prueba de ello es que:

  • A nadie le dejan ver su examen, para que personalmente pueda comprobar sus fallos, estudiar mejor para no repetirlos. Cuando pides que te muestren tu examen suspendido te responden que “aquí no se revisan exámenes, porque lo hace un corrector”. En un país invadido por la corrupción de unos salvajes como el nuestro, cada uno puede sacar sus conclusiones.
  • En la instancia, con la que se accede a la sala de examen, estampan un sello, que se ha sabido que, es la señal de reconocimiento con que marcan las veces a las que se ha participado al examen ( se paga 25.000 por cada participación), para que una vez que multipliquen el número de dichas estampas en cada instancia por el precio de participación, puedan saber si su titular ya ha desembolsado el monto suficiente, como para que se le pueda reconocer el aprobado ( eso si no pasa por la vía rápida y fácil arriba indicada, que consiste en pagarles directamente una suculenta cantidad de dinero, que te permita tener el carnet de conducir,  aun sin hacer el examen).
  • Finalmente, llama la atención que, ninguna de las autoescuelas presentes en el país, se interese por la suerte de sus alumnos en dicho exámen, comprobando por ejemplo cuantos participan en cada uno, cuántos apruebas y cuántos suspenden, así como las causas de ello. Lo cual hace llegar a la conclusión de que, las autoescuelas y la DGT, se han compinchado para robar a cara cubierta a todo aquel que por la vía legal pretende obtener una licencia de circulación, que le mantenga a salvo de los tentáculos devoradores de los agentes de tráfico, durante sus innumerables y estúpidos controles.

       Queremos terminar esta reflexión recordando a las auto escuelas y la DGT que, sepan que  en sus manos está la seguridad de la vida y bienes de los ciudadanos, los cuales deberían proteger y defender por encima de intereses personales; porque de la lectura de todo lo relatado en las líneas que anteceden, se llega a la conclusión de que, son los responsables a título de autoría intelectual e inmediata de muchas muertes en nuestras carreteras, ya que  muchos conductores de nuestra sociedad no saben conducir porque, no han pasado por ninguna autoescuela, bastándoles  con pagar el monto exigido por los examinadores, para obtener un permiso de conducir, y pasando a circular por las vías públicas sin las nociones básicas del artefacto móvil que manejan y los peligros que entraña.

Comparte tu aprecio

Actualizaciones del boletín

Introduce tu dirección de correo electrónico para suscribirte a nuestro boletín

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *