Quebradas
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El mundo en que vivimos se convirtió en una selva donde los quebrados y desahuciados malviven como miserables de la sociedad injusta que les lleva vagabundeando con la esperanza que encontraran una vida mejor más allá del telón de Melilla.
Estos jóvenes que se echan al mar desafiando las leyes de la supervivencia con el fin de huir de este infierno que se ha convertido el continente maldito.
Los dictadores que conviven con sus amiguetes, putas, amantes, chulos, fulanas, hijos bastardos y me paso, se han tomado la libertad de matar a quien les oponga resistencia.
Una mirada, una discrepancia, un desacuerdo basta para que encuentren tu cadáver en las aceras de las ciudades de los países en vía del desarrollo que no llega.
Nos acostumbramos a ver tanta miseria que ni siquiera prestamos ya atención cotidianamente de lo que sucede en nuestro entorno.
Otro dirigente de África del oeste va diciendo qué cosas fenomenales ocurren a diario por este continente. Le pregunto si el hecho que los hijos de este continente se dejen morir en busca de una libertad que nunca han visto, es lo mejor que ocurre según él, a diario en este continente maldito.
La mayoría se han atado en sillones, bufetes…etc, incapaces de hacer mejor que la herencia colonialista.
Lo han destruido todo y no queda más que pobreza intelectual puesto que los pocos que están dotados de la más mínima inteligencia se exilian porque son seres humanos.
Solo se quedan aquellos lacayos que perdieron la razón y están ahí para alimentar el culto de una persona incapacitada cuya razones es abyecta.
Los demás, vivimos observando la decadencia de un continente que se hunde en sus propias entrañas y solo dejará un recuerdo cruel en la historia.
Occidente que tanto atrae como un imán, perdió su razonamiento coherente y ya no respeta los derechos básicos que antaño fueron su escudo.
Esto es quizás, debido a la falta de hombres y mujeres políticos capaces de reflexiones profundas y actitudes humanistas.
Solo vemos y oímos las estulticias de demagogos que alimentan sus proprias personas debido a que sufren de un exceso de orgullo que otro dirá: el culto a la personalidad.
John Stuart Mill se tuerce en su tumba sabiendo que hemos destrozado su herencia: la democracia participativa.
Además nos han bricolado (inventado) un sistema que llegó a su fin y no queda otra alternativa que un entierro digno.
Muchos fanfarrones del ejercicio de cómicos en las asambleas parlamentarias se jactan y se enorgullecen cuando sandeces sueltan y tertulias aburridas exprimen.
Este siglo ha llegado al summum de la estupidez encabezada por los oligarcas, único sistema que nos gobierna.
Al final diré que quizás seamos los seres más tontos del universo y sin embargo nos jactamos de ello.
Tengo la esperanza que otro mundo es posible y que otra civilización existe más allá de nuestras conciencias.
El futuro de la humanidad pasará por varias etapas antes de renacer de los escombros.
Pepin Copariate










