Vista exterior de la Catedral de Malabo

Intentan prender fuego a la Catedral de Malabo y el autor huye en taxi

A las 06:37 de esta mañana alguien intentó prender fuego en la puerta de la Secretaría Parroquial de la Catedral de Malabo. Agentes de la Seguridad Presidencial sofocaron el fuego al instante. El responsable llegó y huyó en taxi.

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Algo inquietante ha sucedido esta mañana en la Catedral de Malabo. Eran las 06:37 horas, justo cuando los sacerdotes se encontraban reunidos en oración, cuando un individuo se acercó a la puerta de la Secretaría Parroquial, roció combustible y prendió fuego.

Gracias a la intervención inmediata de agentes de la Seguridad Presidencial, que actuaron en cuestión de segundos, las llamas fueron sofocadas a tiempo. No hubo daños graves, pero el susto y la profunda inquietud han permanecido en la comunidad.

Según relatan varias mujeres que iban camino del templo y presenciaron lo ocurrido desde cierta distancia, el hombre bajó de un taxi, ejecutó el acto y volvió a subir de inmediato al mismo vehículo para darse a la fuga. Hasta el momento no hay detenciones, no se ha identificado al responsable y tampoco se ha informado de un móvil claro.

Lo que llama poderosamente la atención es la coincidencia en el tiempo. Este episodio se produce apenas dos días después de que el obispo de Bata y administrador apostólico de Malabo, Miguel Ángel Nguema Bee, hiciera pública una carta pastoral contundente. En ella denunciaba la explotación económica de los creyentes, la manipulación de conciencias y el uso del miedo por parte de ciertos grupos religiosos, y pedía a las autoridades que intervengan cuando existan indicios de fraude, violencia o abusos contra personas vulnerables.

La coincidencia por sí sola no demuestra nada. Pero tampoco convierte la pregunta en algo descabellado.

¿Qué lleva a alguien a presentarse a las seis y media de la mañana con combustible en la mano frente a la Catedral? ¿Un conflicto personal con algún miembro de la comunidad? ¿Una reacción airada? ¿Una represalia? ¿O acaso una respuesta a esas palabras que advirtieron contra quienes han convertido la fe en negocio y el miedo en herramienta de sometimiento?

Son interrogantes que, por ahora, no tienen respuesta. La comunidad parroquial espera que las autoridades esclarezcan los hechos con celeridad y que se refuercen las medidas de vigilancia en el entorno del templo. Mientras tanto, la inquietud permanece; en un lugar que debe ser refugio de paz, alguien ha intentado sembrar fuego. Y saber quién y por qué sigue siendo la pregunta que todos se hacen.

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