Otro bofetón judicial,en toda la cara,a la familia cleptómana de los Obiang
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Por José Eugenio Nsue
A finales de la semana pasada mientras los patriarcas de la dinastía Nguema Eneme celebraban el enlace nupcial de uno de sus hijos-probetas, el príncipe Hassan Obiang Mangue, acompañados por sus aduladores, aventureros y curiosos, hacía público el fallo definitivo la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el principal órgano judicial de la ONU cuya una de su doble misión es terciar, según el derecho internacional, litigios interestatales, con sede en la Haya, Holanda, sobre la falsa denuncia que la maligna familia real de Akoakam había interpuesto contra el Estado francés por haber confiscado el edificio, un palacete situado en la avenida parisina Foch, 42 perteneciente al delincuente Teodorín en el proceso del juicio llamado «bienes mal adquiridos» que, según los patriarcas el rey Obiang Nguema I y su consorte, la reina de Angong, Constancia Mangue Nsue Okomo, se trataba de un inmueble diplomático pero en cambio la Corte Internacional de Justicia de la ONU niega que fuera así y da la razón a Francia que sostenía que el inmueble nunca fue sede diplomática oficial de la República de Guinea Ecuatorial sino otro de los caprichos y despilfarros que el play boy hijo de los Obiang hacía en la capital gala; o sea, se trataba de otra de las tantas tretas que esos hacen siempre al atribuir al Estado los gastos y los bienes individuales de todos los miembros de su familia.
Obiang y los suyos que se habían convencido de que Guinea Ecuatorial era su coto privado, los recursos naturales del país son de su propiedad, todo cuanto en él hay les pertenece y pueden hacer con ello lo que les plazca impunemente. Así han estado actuando desde que están en la presidencia desde hace más de 41 años sin contar los 11 que cogobernaban con el tío; el pueblo guineano se lo ha consentido o lo vive con resignación; todos lo saben y ellos lo celebran. Con esta libertad e impunidad con la que viven y se mueven por todo el país, habían creído que también lo podían seguir haciendo en los países terceros sin que les pase nada; de esta forma y de esta manera compulsiva y demencial salieron a comprar propiedades, obras de arte, vehículos de lujo, yates, aviones…, y a ocultar ingentes cantidades de dinero robado en los países occidentales y paraísos fiscales con la esperanza de que allá afuera también se les iban a poner alfombras rojas como en el país, les iban a permitir que siguieran llevando la misma vida lujosa y moverse impunemente, y no ha sido el caso. Obiang, una de sus mujeres, Constancia, y los hijos de esta sobre todo, Tontorín, Hassan y Obiang, así como los hermanos de ella han sido acusados, denunciados y condenados tropecientas veces, les han confiscado muchísimos bienes y millones de divisas por todas partes; los que les siguen y viven cerca de ellos así como muchos funcionarios de la Hacienda y la Tesorería afirman que por culpa de las multas a las que tiene que hacer frente permanentemente esa saga, los estipendios que pagan a los abogados de todo el mundo que intentan defender sus causas perdidas así como otras ingentes cantidades (fondos reservados) que derrochan en todas las embajadas que han ido creando en todo el mundo para comprar voluntades, sobornar a los funcionarios (Villarejo, España), contratar a sicarios y secuestradores, las arcas del Estado están más tiesas que la mojama, se han variado.
Lo de esa diabólica y maligna familia es para cien sesiones en la consulta del Dr. Luis Rojas-Marcos; su nivel de cleptomanía y desfachatez ya no puede tratarse en cualquier otra consulta psiquiátrica. Cuando construyen sofísticadas e imponentes clínicas, lujosos y modernos hoteles, autopistas fantasmagóricas para orangutanes y elefantes, grandes supermercados y fundaciones, etc, lo hacen con el dinero del Estado, lo cogen de la Tesorería General, pero para su uso y gestión los patrimonializan, los monopolizan y explotan como bienes personales. Cuando Tontorín y sus hermanos sacan el dinero de las arcas del Estado o a través de extorsiones a los osados extranjeros que van a hacer negocios (trapicheos) en el país, y lo van derrochando con emborrachamiento, orgías y demás locuras; comprando todo lo que se mueve y todo cuanto se les ocurre, o llevan maletas y contenedores de dinero para ir a celebrar los carnavales, o cuando la reina de Angong y sus hijos cogen aviones nacionales para viajes privados dejando a los pasajeros con billetes abandonados en los aeropuertos…, lo hacen para su uso y disfrute personales, privados, pero cuando los pillan con las manos a la masa, les piden las cuentas y les exigen que demuestren el origen lícito de toda esa riqueza y fortuna que manejan a su antojo, y son acusados y encausados como delincuentes, que son; sus casos automáticamente se convierten en cuestiones de Estado, los costos y las multas sobrevenidos los paga el Estado, es decir, la población, todos nosotros. Esto quiere decir que Obiang y los suyos son el Estado guineano y el Estado guineano es Obiang y los suyos. Para su perpetuidad y la de su estirpe en la Jefatura de la nación, están dispuestos a pactar con el mismísimo Belcebú, a eliminar a todo aquel intente quitárselo (lo han hecho siempre y lo siguen haciendo), también están dispuestos a hipotecar todo el país lo que están consiguiendo con la colaboración necesaria y el beneplácito de muchos arribistas, muchos lameculos y muchos oportunistas guineanos.
Obiang Nguema es un caso perdido; me atrevo a afirmar que ya es historia aunque su sombra siga siendo alargada. Con esta sentencia de la CIJ, ha sido la puntilla, la estocada definitiva para las ensoñaciones del postulante a la sucesión de su padre, el Peter Pan Nguema Obiang (síndrome); él lo sabía aunque no lo asumía ni lo asume aún, de ahí todos esos ruidos que está haciendo como que está persiguiendo la corrupción (¿desde cuándo un capo va a ser el comisario jefe de policía anticrimen?), encarcela a algunos y avergüenza a otros, cesa a sus hermanastros aprovechando precisamente que su padre se está apagando y se ha quedado inerme; no son más que bravuconadas típicas de un inmaduro y fracasado (puede parecer contradictorio que sea un fracasado e inmaduro aquel que derrocha tanto dinero y vive a lo play boy, hablamos del uso de la razón y de las aspiraciones supremacistas de convertirse en un estadista).
De Tontorín se ha hablado bastante, se ha dicho aquí que nunca fue querido ni por sus padres que no tuvieron tiempo de educarle, formarle y prepararle si es que hubieran querido que fuera el príncipe heredero y sucediera a su rey padre, ni por sus aduladores que le rodean porque en lugar de aconsejarle y ayudarle por la senda correcta, le están utilizando como un tonto útil, un muñeco roto al que utilizan como filón para sus aspiraciones y apetencias subliminales personales y particulares.
Lo más dramático de la situación que atraviesa nuestro país no es tanto el desastre que está causando la cleptómana y diabólica familia de Obiang, que pagará por ello aquí en la tierra (ya lo está haciendo con hijos a cual más enajenado y vicioso a pesar de la apariencia de bienestar material) como en el infierno que les espera por tanta maldad; lo dramático es que todo el pueblo guineano haya aceptado que una familia se apodere y se apropie de todo un país; los que podían y debían velar por el interés general, se han puesto de rodillas, le han entregado como la cabeza de San Juan Bautista en una bandeja toda nuestra nación a una sola familia, la están sirviendo y la están ayudando fabricando coartadas y estrategias para engañar y burlar la justicia internacional con sus meteduras de pata dejando a Guinea Ecuatorial a la altura de betún. No hay un solo ‘diplomático’ guineano, un solo abogado de Estado, Magistrados, funcionarios, un solo diputado o senador que vela por los intereses de los ciudadanos ni del pueblo de Guinea; todos están al servicio de la familia Obiang – Nsue Okomo. A esos había que preguntarles: ¿dónde se esconderán cuando suene el toque de queda y toquen la corneta? ¿Qué dirán cuando se vayan los Obiang – Nsue Okomo? Desde luego, no me gustaría estar en su pellejo, si les queda un poco de dignidad y un poco de conciencia.
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?











Descripción acertada, sin embargo espero que en vez de escribir nos levantemos todos por una lucha civil que libere este país.
Ya no hay tiempo para palabras y tertulias puesto que estamos enfrentados a cierta gente que sufre de desahucios mentales.
Hermano mio, sería un baño de SANGRE, no creo que es lo correcto; no les etmbalria la mano en aniquilar a todos, e incluso a sus familiars, amigos e supuestos conocidos y vecinos.
Hola