Los cruentos juegos políticos en la Guinea Ecuatorial dictatorial cobran fuerza

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Por Pierre Notombe

Teodoro Nguema Obiang Mangue arrestó a su medio hermano Ruslan Obiang Nsue, también hijo de Teodoro Obiang Mbasogo, el 17 de enero por una presunta venta ilegal de un avión ATR 72-500 a Binter Canarias, una empresa española, anteriormente propiedad de la compañía aérea guineoecuatoriana Ceiba Intercontinental. Según una investigación iniciada por el vicepresidente del país en noviembre de 2022 y gestionada por las autoridades de Guinea Ecuatorial, la aeronave se vendió en el 2018 y el dinero fue depositado directamente en la cuenta bancaria de Ruslan Obiang. También se sabe que antes de realizada la venta, la aeronave voló a la isla española de Gran Canaria para una inspección técnica programada, pero nunca regresó al territorio de Guinea Ecuatorial.

La detención del hijo de Obiang se ha convertido en un hecho sin precedentes en Guinea Ecuatorial y muestra el poder que ha adquirido Teodorín en los últimos años. “No voy a entrar en familiarismos ni favoritismos”, escribió en su cuenta de Twitter tras el arresto de su medio hermano.

Todo indica que entre la élite política de Guinea Ecuatorial se ha iniciado una lucha por el poder que durante las últimas décadas ha sido mantenido y desarrollado únicamente bajo la autoridad de Nguema Mbasogo, de 80 años de edad. Esta lucha se debe a la avanzada edad del presidente del país. Tan solo se puede suponer sobre cuánto tiempo le queda para ocupar su cargo al frente del gobierno del país. Y Teodorín, a su vez, comenzó a apostar fuerte, eliminando cualquier obstáculo en su camino a la presidencia, incluidos sus parientes cercanos. Por lo tanto, el resto de los hijos y familiares de Nguema Mbasogo deben temer seriamente por sus vidas.

También resulta imposible no tener en cuenta que la futura, y posiblemente muy pronta, salida de Nguema Mbasogo de la presidencia con gran probabilidad producirá una grave desestabilización de la situación política y social en el país. Y todo por el hecho de que su sucesor, Teodorín, nunca pudo ganarse la autoridad necesaria entre la población, la élite política local y la comunidad internacional. Por lo tanto, no alcanzará el nivel de apoyo y confianza necesarios para mantener su propio régimen autoritario al frente del país.

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