Las toponimias de los distritos nuestros ( Guinea Ecuatorial )
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Por José Eugenio Nsue
Cuando afirmamos algunos que en el país de la familia del rey Obiang Nguema I, otrora país de todos nosotros, los hijos e hijas nacidos de él, todo queda por hacer absolutamente; no se trata de una exageración ni una ingratitud como el régimen nos atribuye a todos los críticos de la situación que el país está atravesando desde hace más de 52 años de la independencia. No hay nada estructurado, no hay un solo sector o institución que funciona mínimamente, tampoco un órgano digno de ese nombre; y no es porque faltan profesionales, expertos y entendidos nacionales que, puestos cada uno en el lugar de su competencia y dotados con suficientes recursos para que desempeñen y desarrollen sus conocimientos, dejarían fetén a nuestro país, simplemente porque no hay voluntad política y el patio está lleno de incompetentes y maliciosos.
Uno de los temas que quedan pendientes de abordar y resolver en este país, o lo que queda de él y no menor, es el tema de los nombres de las ciudades y localidades (distritos) de nuestro país. En todas partes, para que el nombre de una persona esté asociado a una ciudad, provincia o país, tiene que ser considerado como el más grande, ser declarado hijo predilecto por haber hecho una gesta, haber librado alguna batalla ya sea para conquistar o para repeler una invasión como fue el caso de los grandes generales y emperadores de la historia de la humanidad: Napoleón Bonaparte, Charles De Gaule, Alejandro Magno, etc; o haber triunfado en su materia, oficio o profesión. Así conocemos las historias del Cid el Campeador, don Pelayo… Sin ir más lejos, en África precolonial, se habla de Reyes tales como: Endubis o Endybis, Rey de Aksum (Etiopía, 270 – 300); Musa Keita I, emperador de Malí; Sundiata Keita (1210 – 1255, fundador de del Antiguo Imperio Malí compuesto por Gambia, Guinea, Guinea Bissau, Costa de Marfil, Nigeria y Senegal); Oba Oduduwa (700 d.C. imperio Oyo, Yoruba, Nigeria); Osei Kofi Tutu (1660 – 1717, Reinado Ashanti, Ghana), etc.
Sin embargo, nos encontramos en el país con unos nombres de unos personajes cuando menos amorfos, desconocidos y carentes de historia, alguna heroicidad, gesta o hazaña; ni siquiera fueron modélicos en su comportamiento, pero llevan el nombre de todo el distrito; así por ejemplo: al distrito de Ebebiyin se le conoce como Ebebiyin Abaga Ada u Ondo Nkulu; Akonibe Mba Sima; Evinayong Alo Milam; Mongomo Mba Ndong; Acurenam Ndon Mequí; Añisoc Ncogo Nguema; o Niefang Nze Becung…
¿Qué hicieron esos personajes por esos distritos como para tener el honor de llevar los nombres de sus distritos? ¿Fueron sus primeros pobladores, contribuyeron a su fundación? ¿Cómo empezó y a quién se le ocurrió la idea de nombrar a los distritos con nombres propios? ¿Cuáles fueron los criterios? ¿…?
Los guineoecuatorianos nos hemos acostumbrado a aceptar las cosas sin rechistar, de afirmar sin comprobar, a resignarse sin a penas intentarlo; tenemos una pereza mental crónica que nos hace que vivamos sin vivir, estar sin estar. Lo poco que uno ha podido ir indagando y leyendo para intentar conocer y comprender ciertas realidades de su país, su distrito y su pueblo, se sabe que la distribución geopolítica de la República de Guinea Ecuatorial en Provincias, Distritos y Municipios fue obra de los colonos desde hace más o menos dos siglos de tal forma que ponían nombre a un distrito, provincia o municipio el de su descubridor o el que decidía su máxima autoridad, generalmente un jefe militar (Valladolid de los Bimbiles, actual Añisoc; Río Benito, Mbini; Puerto Iradier, Cogo; Guadalupe, Mongomo; San Carlos, Luba; Santa Isabel, isla de Bioco; Sevilla de Niefang, etc, etc). La cuestión aquí no es querer quitarle méritos a nadie que se lo merezca como que, al igual que en los demás países ese tipo de decisiones históricas debe ser documentado, fundamentado y explicado, y a ser posible discutido en un pleno municipal de cada distrito y sometido a votación tras escuchar los informes vinculantes o no de los expertos. En todos los ayuntamientos de todos los municipios de los países serios siempre hay un cronista que hace de historiador, un archivo municipal donde acudir en caso de una investigación científica y una biblioteca. En cambio, en nuestro país nada de eso existe, se valora ni tiene importancia. Hablar de cultura, de acudir a la fuente para verificar, comprobar o fundamentar toda información, alguna efemérides o cotejar datos, es misión imposible en nuestro país porque no existen archivos, los pocos que pudieran existir están carcomidos por comejenes; así no vamos a ninguna parte.
Seguramente que algunos dirán que es una tontería; otros dirán: qué más da, lo hecho hecho está; nada es nada en nuestro pais, lo mismo pasa con los apellidos de los guineanos donde hermanos del mismo padre y la misma madre tienen apellidos diferentes, escritos de forma distinta según sea el funcionario ‘ntumu’, ‘okac’, fernandino, bubi, combe, bisio o annobonés. Mas yo pienso que si queremos empezar a construir un país decente, ordenado y homologable con el resto, conviene que empecemos con lo menudo, lo más elemental; el tema de las toponimias tiene su importancia que sólo entenderán aquellos guineanos que usan un poco el sentido común, un poco de lógica. No es de recibo de que el dictador Francisco Macías Nguema Biyogo en su paranoia de borrar de un plumazo todo vestigio de lo español en la historia de Guinea Ecuatorial y decide nacionalizarlo todo, impone que se nomine a todos los distritos con nombres autóctonos sacados de la nada como fue el caso de Niefang; Nze Becung no fue el primer poblador del distrito, no contribuyó en nada en su engrandecimiento, ni se le conoce gesta ninguna, pero en cambio hubo otros que bien por sus hazañas (Opkwa, además de delincuente, colaboró en la construcción del Puente Triana, y fue el primer marido de Mónica Bindang, la ex mujer de Macías), o por su osadía (Ondo Osa, Mendoza, quien salvó a la mujer del capitán que estuvo a punto de morir por ahogamiento en la playa que los colonos hicieron detrás de los cuarteles del río Wele. Cuando el capitán le dijo que le pidiera cualquier cosa por haber salvado la vida de su mujer; recordar que el susodicho estaba cumpliendo pena en la prisión; ni corto ni perezoso, le dijo al capitán que solo quería una garrafa de 20 litros de Azpilicueta, vino); o por lo que representaron en el distrito como don Luis Rondo Maguga Role, uno de los maestros ilustres que dio su juventud para formar a los hijos e hijas de Niefang (de ahí la fama de intelectualidad que tiene el distrito, verdad o falso, realidad o mito).
¿Desde cuándo Guinea Ecuatorial va a empezar a valorar y homenajear a sus hijos ilustres y no llenarnos las ciudades de bultos y efigies absurdos y ridículos que no nos recuerdan más que ruina, saqueo y destrucción?
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?










