Guinea Ecuatorial también es mía

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Por José Eugenio Nsue

«Libertad es la vida del alma; servidumbre hace vil al varón. Defender a un tirano es oprobio; perecer por la Patria es honor» (Andrés Bello, 1781 – 1865, filósofo, poeta, traductor, filólogo, escritor, político y jurista venezolano).

Aunque uno de los ex presidentes de España, Felipe González Márquez, dijera a su contrincante José Maria Aznar en su día que no había que solemnizar lo obvio en cambio, hay obviedades que son elocuentes y muy significativas en nuestro país, la República de Guinea Ecuatorial. Parecería una nimiedad y hasta una tautología que un guineano, nacido en Guinea Ecuatorial, diga y proclame a los cuatro vientos que él también es guineano y Guinea también le pertenece pero los que conocen y saben lo que está pasando en nuestro país y pasa con sus nativos donde un grupúculo oligárquico encabezado por su monarca, el rey de Akoakam, se ha adueñado de todo el país, expulsado si no asesinado a todos sus disidentes, marginado a más de 80% de la población sumiéndola a vivir en la mendicidad más absoluta, y hasta han llegado a quitar y a conceder la nacionalidad a unos (nacidos) y a otros (expatriados) a su conveniencia y de forma arbitraria como si ser o pertenecer a un país dependiera de la voluntad o capricho de un presidente o de un partido político tan poderoso que fuera; por eso, el que un grupo de paisanos, generalmente jóvenes, que venciendo todos los miedos digan alto y claro dentro del país y exijan que se les reconozcan como guineanos y el país también les pertenece, es un hito histórico nunca visto antes porque lo decían unos cuantos ‘suicidas’ y atrevidos individualmente.

Hasta ahora parecía que la población guineoecuatoriana, los guineanos se habían resignado en ser tratados como parias en su propio país, que se les nieguen cualquier derecho, que se les traten como animales de carga, les despojen absolutamente todo atisbo de dignidad. Los guineanos se habían resignado a no protestar, a creer que todo estaba perdido, no había nada que hacer; definitivamente se veían como los israelitas en Egipto en su propia tierra, maltratados, discriminados, relegados y acosados. Cuando todo apuntaba a que esta situación de desamparo de una inmensa mayoría de guineanos que se siente extranjera, ninguneada, olvidada y maltratada en su propio país iba a perpetuarse, ha salido, está saliendo unos brotes verdes que ilusionan, dan esperanza y nos recuerdan que mientras hay vida, hay esperanza; que nunca es tarde si la dicha es buena, que estamos a tiempo para reivindicar, exigir y luchar por nuestros derechos y por las libertades de nuestra patria. Seguro que la aparición de las redes sociales ha permitido que, por un lado salgan del anonimato los pocos atrevidos y valientes guineanos que llevan años combatiendo las dictaduras, habían vencido los miedos y decidido luchar contra la ocupación del régimen criminal de Obiang imperante desde dentro hasta fuera del país con las únicas armas permitidas en democracia: la palabra, la libertad de expresión; por otro lado, la cada vez aumento de voces críticas que denuncian todos los crímenes, abusos y extorsiones que se cometen a diario en el país ante todo el mundo gracias a las nuevas tecnologías cuando era imposible antes que se conocieran por falta de esos medios audiovisuales. Ahora una con Smartphone o IPhone en Mbarangun (¿Sok Zomo?), Mábana (Annobón) o Batoicopo (Bioco) puede captar o grabar cualquier imagen y subirla inmediatamente en las redes sociales para que todo el mundo la pueda ver y así desvelar los crímenes de los malvados del régimen.

Desde aquí se homenajeó a todos los primeros intrépidos paisanos que habían empezado a luchar sin cuartel arriesgando sus vidas y la de sus familias por una Guinea Ecuatorial libre y mejor, los Donato Ndongo Biyogo (escritor y conferenciante), Celestino Okenve y Justo Bolekia (profesores y activistas), Josimar, Mocache, Benjamín Asú, L. Nvumba (portales de Internet), Nzé Ramón (artista), Tutu Alicante, Alfredo Okenve (ONG’s pro derechos humanos), etc. Después llegó el fenómeno de los jóvenes raperos que convirtieron su música en instrumentos de reivindicación de las libertades y denuncia contra las injusticias (Adjoguening, Mafia MC, Abosicara, Mario Blass, César Biggie, Fistong Boy, etc); los audistas, hombres y mujeres guineanos dispuestos a expresar y compartir sus penas y sueños, a contar las atrocidades del régimen en voz alta y, sobre todo a arengar y alentar a la población para que venza el miedo, se despierte y empiece a luchar y reivindicar sus derechos.

A pesar de todos esos esfuerzos, daba la sensación de que nada podía cambiarse en este país, que la población seguía aletargada y los Obiang eran invencibles; hacerles frente desde el interior del país sin arriesgar las propias vidas parecía imposible…, cada vez están habiendo voces e iniciativas dignas de encomio. Cada vez están surgiendo iniciativas, jóvenes que definitivamente han vencido todos los miedos y están dando la cara para decir basta de tanto sufrimiento, basta de tanta opresión, basta de tantas injusticias, y están uniendo sus voces y sus esfuetzos para, por un lado intentar paliar las necesidades de los conciudadanos con sus escasos recursos y nulos márgenes de maniobra; por otro lado intentan aglutinar a todos los guineanos de bien y buena voluntad para despuntar definitivamente el ya desgastado y caduco régimen actual; nos recuerdan que esta tarea es de todos los disconformes, los amantes de nuestro querido país, de todos los que queremos lo mejor para todos nuestros paisanos.

En esa tarea están además de los mencionados arriba y todos los que modestamente estamos luchando y nos hemos decidido acabar con esta situación y con todos los abusos e injusticias del actual régimen, también están SOMOS+, los promotores de la plataforma «Guinea también es mía», además del joven Máximo Manso Ndong, un auténtico influencer entre los guineanos que está logrando lo que los políticos nuestros no han sido capaces de lograr: desterrar nuestras hachas de enfrentamientos ¿ideológicos?, egos, tribales, étnicos y regionalistas; unirnos para, de una vez, levantarnos y decirles a Obiang y su régimen que ya no son bienvenidos ni tampoco Guinea Ecuatorial es su coto, hacienda privada; nos pertenece a todos. Una vez que echemos a esos buitres, hienas y malvados y el país recobre una verdadera independencia y todas las libertades, ya podremos hablar de ideologías…

No tengo más que felicitaros por todo lo que estáis haciendo; apoyaros y secundar todas vuestras iniciativas. Ojalá pudiera estar físicamente en la manifestación de Madrid del 12 de octubre, si los socialistos y podemitas nos lo permitan (veo que se ha declarado estado de alarma solo para la Comunidad de Madrid como si el desastre de la epidemia que está asolando España desde hace más de siete meses solo hace estragos en esa Comunidad). Mientras, quiero terminar estas reflexiones con otra cita de uno de los luchadores y revolucionarios por las independencias en América más brillantes de la historia, Emiliano Zapata, a todos los guineoecuatorianos de bien: «Cumplid con vuestro deber y seréis dignos; defended vuestro derecho y seréis fuertes, y sacrificaros si fuese necesario, que después la patria se alzará satisfecha sobre un pedestal inconmovible y dejará caer sobre vuestra tumba un puñado de rosas».

Mes enfants et mes confrères, toujours en avant!!!

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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