Guinea Ecuatorial está inmersa en la mentira del Covid19
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Por Crispin Mba
Hay algo muy claro que hay que decir a los guineanos y residentes en este país, Guinea Ecuatorial: QUE TODO ES UNA INVENCIÓN SOBRE EL COVID19. No hay que dejarse llevar por estas cortinas de humo que es una especialidad del gobierno de Guinea Ecuatorial. Los supuestos Decretos,Órdenes Ministeriales, por el que se refuerzan y amplían las medidas de control y prevención del COVID-19 en Guinea Ecuatorial son una pantomima, una mentira; es la última liebre que ha soltado la dictadura de Guinea Ecuatorial para controlar, amordazar al pueblo y seguir abultando las cuentas bancarias por los PCRs. Ni hay Covid19 en Malabo ni en Bata, magnitudes para un confinamiento, ni ellos mismos creen que lo hay, que lo pregunten al Secretario de PDGE que hoy está dando gira en todo el territorio nacional con su cúpula, todos vecinos de Malabo y Bata donde supuestamente se ha multiplicado la epidemia.
Esta dictadura sigue manchando las manos de forma demasiado evidente. El decreto innecesario en un momento en que, casi el 70% de la población está vacunada, los contagios han disminuido, las UCI están vacías, el partido que gobierna el país desde hace 42 años está aglutinando a toda su militancia en una gira de su Secretario General, corresponde a un cortejo escénico a los que tienen en mano controlar, atropellar, robar al pueblo que dicen defender. Un decreto ley precisa de muchas razones, pero las razones que arguye el gobierno son falsas y caen por su propio peso. La dictadura sólo quiere una cosa: vigilar, fiscalizar, meter miedo y sacarle dinero al pueblo.
Esta dictadura está propugnando prácticas que resultan muy dañinas para la propia dictadura. Es mucho más fácil hacer lo que siempre ha hecho: detener a opositores, callar a los disidentes y esquilmar el erario público sin necesidad de aprovechar la pandemia del Covid19 para hacer siempre lo mismo. Es menos engorroso y más acorde a su política de oprimir al pueblo.Todos sabemos que el Decreto y todos sus complementos es una apariencia, aunque en la muy lanar opinión guineana siempre habrá miserables que consideran que es el pueblo el que está equivocado y que el nuevo Decreto Ley supondría una desaceleración de la propagación del Covid19 en el territorio nacional, es un anacronismo, nada más lejos de la realidad. Es indecente que este infame Decreto ley permita controlar el Covid19, lo que hace es promover de forma perversa el Covid19 en Guinea Ecuatorial y la crisis social, económica y política.
Mientras este gobierno hace todo lo que le viene en gana con su población, la Unión Africana, la Unión Europea, los organismos afines guardan un asombroso silencio. No le dicen a su socio que sus ciudadanos están hartos de insultarles a la cara. No es mi intención colorear negativamente el Decreto ley, pero me gustaría que, en este tiempo convulso de decretos y confinamientos, el gobierno de Guinea Ecuatorial atienda a la vida de los guineanos y promueva sus empleos. Una crisis como la que atraviesa Guinea Ecuatorial exige que el gobierno que esté al frente considere su labor fundamental en sacar al país de la galopante crisis que está sumido y olvidar las tontunas de decretos de confinamientos que no sirven para nada. Debe emplearse a fondo en resultar útil a cien por cien a aquellos que son víctimas de una crisis económica, social y política, debe sentar las bases de operatividad de todos los resortes del Estado para impulsa el crecimiento y prosperidad. Pero visto lo visto, esta pandemia ha sobrevenido a un gobierno que tiene otros planes, otras preferencias, otros objetivos para su pueblo.
El presidente de la República, a pesar del derrumbe evidente del país, prefiere secundar los planes sucesorios que dividen estérilmente a su propia familia, a la población guineana y a la opinión pública. Ya le han dicho una y otra vez que su plan de colocar a su hijo mayor en la jefatura del estado es una secuencia lacerante, pero sigue insistiendo.
Los guineanos debemos protegernos del virus, pero también de un gobierno incapaz, presidido por un octogenario y vice presidido por un tipo que abriga las peores intenciones para con el pueblo de Guinea Ecuatorial. Llevamos casi dos años encerrados en casas, ya queremos recuperar nuestras vidas, charlar con nuestros amigos y vecinos, saborear una cerveza al sol, pasear con nuestras familias, sentarnos en nuestra esquina favorita de un bar, visitar a nuestras familias en el interior del país sin sortear tantas barreras militares, viajar a Malabo sin enlatarse en el buque San Valentín o luchar por conseguir una plaza en la compañía Ceiba.
Inevitablemente hay que poner orden y precaución ante un virus que puede estar deambulando en algunas ciudades de nuestro país, pero a estas alturas, los decretos de confinamiento sobran. La dictadura, aunque se llame dictadura, es ese gobierno que tiene ministros como Eucario, un tío sacado de no se sabe dónde, asesores y sacrificados funcionarios, sabe que no tiene más remedio que ofrecerles a los guineanos un mínimo de horizonte. Tarde o temprano el virus tendrá un tratamiento efectivo, pero la maldición que nos ha tocado con esta dictadura, sólo cabe un milagro.
Este gobierno no entiende que no podemos continuar sin generar actividad económica, no podemos seguir hundiendo los mercados, las pequeñas y medianas empresas. Si las empresas no facturan, tampoco devengan, el estado no recauda y resulta incapaz de afrontar todos los pagos a los que se ha comprometido. Si tal como se está haciendo, la dictadura propicia condiciones imposibles se obliga a que nadie esté cómodo en este país.
África tiene 54 países soberanos (2020) de estos 54 país, Guinea Ecuatorial se ha convertido, sin que nadie sepa explicar el por qué, en uno de los países más preocupados por un virus que surgió en China (lejano Oriente). ¿Alguien puede explicarme por qué Guinea Ecuatorial resulta ser el único país de África que está todavía con los Decretos de Confinamientos, toques de queda? El virus salió de China, pero ha tenido que pasar por Mongolia, Kazajistán, Mesopotamia, Egipto, Somalia, Nigeria, Camerún y ha dejado el resto de países africanos. Y resulta que, después de saltar todos esos países, ahora reside en Guinea Ecuatorial. ¿Quiere decir eso que el virus tiene una inteligencia artificial que le hace más atractivo infectar a familias de Malabo o Bata dejando inmunes a los nigerianos, costamarfileños, cameruneses? Por qué sólo a nosotros más que a los gaboneses, nuestros vecinos, es la pregunta del hogaño. Si nunca nos hemos metido con nadie, felices con nuestra dictadura de siempre, atentos a nuestras fiestas, bebiendo nuestro Taus, San Miguel fresca, porque este virus nos persigue a nosotros. La respuesta la tiene el Vicepresidente y su inservible equipo de asesores.
Nadie, absolutamente nadie ha sido capaz de dar una explicación de qué mecanismos hace que nuestro país sea, en África, tan controlado por el Covid19 más que nuestros vecinos y hermanos africanos. Estamos acostumbrados a las torturas físicas y psicológicas de aquellos que nos gobiernan y sabemos que este gobierno es una filfa que no sirve ni para proteger a sus propios miembros. Aunque con eso pienso que con éste Decreto debe de haber algo más, pero no sé si es adelantar la melancolía para empezar a pensar que éste gobierno está pensando algo muy grave en los meses que vienen. Todavía cuesta ver con mucha claridad el pico por donde quiere llegar este gobierno. La impresión mía es que al mando de este barco hay un sujeto que, de repente, se ha dado cuenta que la especulación por la sucesión en la casa de Obiang debe ya dar un pasito hacía delante. ¡Que Dios nos aguarde confesados!
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