Europa en lucha con su historia: ¿El cristianismo sí o no?

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Por José Eugenio Nsue

Sería hasta cansino volver a recrearnos aquí una vez más cómo empezó Europa, las luchas que liberaron por el dominio unos contra otros, cómo se formaron los actuales Estados; cómo el imperio romano fue conquistando al resto del continente y allí donde conquistaba, imponía su lengua, el latín, lo militarizaba, cobraba los impuestos y les dejaba con sus tradiciones y creencias, hasta que se impuso el Cristianismo como la religión oficial del imperio por el empleador Teodosio, en el siglo IV (año 380); decisión que iba a tener consecuencias trascendentales ya que desde entonces ese decreto del emperador llamado ‘el Edicto de Tesalónica’ unió las raíces judeo-cristianas del continente europeo con la cultura greco-romana; por eso Europa es y ha sido el continente cristiano en todas sus vertientes posteriores (católicos, protestantes y ortodoxos) por antonomasia, y ella ha propagado dicha religión o creencia en el resto de los continentes esclavizados o colonizados; desde entonces, salvo algunos países dominados por el comunismo recalcitrante como Alemania del Este, Unión Soviética, Checoslovaquia, Bulgaria, Albania, Rumanía y Polonia que tras liberarse de los comunistas igualmente abrazaron de nuevo el cristianismo; su cultura, sus tradiciones y su acervo son exclusivamente cristianos; cultura y tradiciones que se han venido respetando y han sido la seña y la identidad de todo el continente durante todos esos últimos 16 siglos y ha marcado la diferencia con otros continentes dominados por el budismo, hinduismo, confucionismo o el musulmán, gracias a los valores que conllevan el Cristianismo. Más del 85% de la humanidad cree en algo; de los 7000 habitantes del planeta, más de 6000 son creyentes.

En una Europa que está siendo incapaz de coordinarse para erradicar las abismales diferencias sociales, salariales, educativas y económicas que siguen habiendo entre sus Estados a pesar de la creación de la Unión Europea que, además de la creación de la moneda única, el euro, el mercado único, la libre circulación de personas y bienes; el nivel de vida de los europeos del norte, los salarios, el desarrollo industrial, la cultura democrática y el respeto escrupuloso a las leyes y a las instituciones, así como el orden y la disciplina de los nórdicos difieren abismalmente con el Sur. En lugar de que sus actuales dirigentes se reúnan para ver cómo acabar con esas diferencias entre europeos, cómo distribuir las riquezas para que no haya, como hasta ahora, europeos de primera, de segunda y hasta de tercera; se reúnen para eliminar todos los vestigios cristianos en el ámbito público, es decir, eliminar los símbolos, manifestaciones, expresiones y celebraciones cristianas en las celebraciones oficiales aduciendo trabajar por la igualdad y evitar agravios, discriminaciones y ofensas a las otras religiones y a aquellos que no creen. O sea, proponen que en los ‘Saluda’ oficiales no aparezca la palabra Navidad (Feliz Navidad), sino simplemente: «Felices fiestas», por ejemplo.

En España donde el laicismo reaccionario e inquisitorial que inició Zapatero y lo están consolidando el talibán antieclesiástico, Dr. Sánchez y sus socios antisistemas, anarquistas, independentistas de ERC y Bildhu, comunistas y Podemos con su odio a todo lo que huele a Iglesia, sobre todo al Cristianismo, aprovechando esa falta de liderazgo europea, la crisis de valores generalizada y el cada vez poco o nulo compromiso de muchos españoles que entre los estragos de la pandemia del COVID-19, el paro galopante que azota a muchas familias, la pobreza en la que viven más de dos millones de hogares según Cáritas y el abandono escolar de un gran número de jóvenes que se han convertido en la generación NI – NI (ni estudian ni trabajan), tampoco piensan; se han vuelto simplemente indiferentes; están intentando acabar con la cultura y las tradiciones. Si en las navidades no se puede felicitar por estas fiestas, ¿para qué celebrarla y qué se celebra entonces? ¿También hemos de prohibir las Cabalgatas, la llegada del Papá Noel, las Procesiones de la Semana Santa, las Fiestas patronales de las ciudades y pueblos, los Signos y Símbolos del Camino de Santiago, etc, etc porque entre nosotros viven personas aconfesionales y de otras religiones? ¿Vamos a cambiar los nombres de los barrios y calles de todo el Estado español porque en ellos viven personas no cristianas? ¿Vamos a cambiar el calendario escolar y laboral español que está basado en el cristianismo: vacaciones navideñas, Semana Santa, Día de todos los Santos, Corpus Christi, Virgen del Pilar, etc, los descansos dominicales porque en el país conviven ateos, agnósticos y otras religiones? ¿Los Reyes Magos y Papá Noel dejarán de llevar los regalos a los hijos de cuyos padres no son cristianos, y cuando reciban los regalos el 24 de diciembre y el 6 de enero, qué se les va a decir? ¿Por qué los no cristianos no renuncian la ‘paga extra’ o la ‘cesta de Navidad’, invento del dictador Franco precisamente por estas fiestas?

Hay tantas incongruencias entre esa clase de políticos europeos, y el Doctor Pedro Sánchez es el paradigma, que al final lo que van a conseguir deformar, desnudar y despojar a los pueblos milenarios europeos sus culturas, sus valores y dejarlos como un conejo sin piel o una perdiz desplumada, desnudos. De tanto querer ser, vivir y comportarse correctos políticamente con todos y cada uno; de tanto querer complacer a todo el mundo e imponer esa igualdad imaginaria y no real, privilegiar a algunos colectivos o ideologías como el feminismo, independentismos, LGTB, etc, en detrimento de la religión, sus tradiciones y culturas; estamos quedando sin Estado ya que España es una nación de naciones, sin idioma común porque en algunas regiones se prohíbe su enseñanza y llaman a apedrear a los niños y padres que lo exigen por ley, sin Instituciones porque todas están ideologizadas, politizadas, sino vituperada como la Monarquía, sin Símbolos nacionales (la bandera, el himno, etc) porque hay españoles que no se sienten representados y sin cultura porque contiene muchos elementos religiosos; o sea, España se está vaciando de contenido, solo queda nominalmente. ¡Quién lo iba a decir que en menos de 15 años, los años gobernados por Rodríguez Zapatero, el Dr. Sánchez y el de Coletas, España no la iba a conocer ni la madre que la parió! Y por el colmo nombran a la más reaccionaria exministra de Educación y anticlerical, Isabel Celaá, embajadora en Vaticano, y otra comunista, la Ministra del Trabajo, Yolanda Díaz visita al Papa; una auténtica provocación e incoherencia.

Europa está en una profunda crisis de identidad, ¿alguien me lo puede negar?

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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Un comentario

  1. El articulo es muy vacio de contentenido. Porque los paises nordicos representan todo lo que propone Dr Sanchez (menos religiosos y mas humanistas). Suecia, Denamarca, Noruega etc. por nombrar algunos, sobresalen por falta por abandonar la religion y abrazar el humanismo. Los paises del sur, yo personamente estan asi por ser muy religiosos y creer que los problemas de los humanos y la desigualdades son de origen divino.

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