Envidio a los afroamericanos

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Por José Eugenio Nsue

Los negros llegaron al continente americano por la trata negrera. El tráfico de esclavos negroafricanos que iniciaron los árabes en el siglo VII, fue convertido por los países europeos en un negocio triangular a gran escala; es decir, los europeos (Portugal, Francia, Holanda, Inglaterra, España…) adquirían los esclavos africanos negros en el continente africano, los trasladaban por mar para luego venderlos en América. Los europeos justificaron la esclavitud con falacias como que biológicamente los negros no éramos seres humanos sino una ‘cosa’ aproximada a unos simios, gorilas; también decían que no teníamos almas y, por consiguiente, carecíamos de espíritu; no éramos seres espirituales y lo único que teníamos valor era nuestra fuerza física por lo que teníamos que ser tratados como mulas, instrumentos de trabajo (de ahí los términos mulatos/as).

Lo que empezó a finales del siglo XV (1492) con el descubrimiento de América, no iba a terminar, si es que ha terminado ya, hasta mediados del pasado siglo XX de manera efectiva; si bien, el tráfico de esclavos o la trata de negros en el Atlántico se prohibió oficialmente en el año 1808, esa práctica siguió en los países americanos que poco a poco fueron prohibiéndola; por ejemplo: en Méjico (1824/29), Chile (1823), Argentina (1853), Uruguay (1842), Colombia y Panamá llamadas entonces Nueva Granada (1851), Venezuela (1854), Centroamérica: la actual Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Honduras y Guatemala (1824), Brasil (1888), etc; en los EEUU, el norte abolió primero la esclavitud mientras que el sur seguía siendo esclavista; tras la Guerra Civil o la Guerra de Secesión entre 1861/65, se aprobó oficialmente el fin de la esclavitud en los Estados Unidos en diciembre de 1865 aunque esa prohibición no fue efectiva hasta 1965 con la famosa «Ley de derecho de voto a los afroamericanos».

Durante todos esos siglos millones y millones de negros afro llevados contra su voluntad a las tierras americanas en condiciones infrahumanas y tratados como animales, estuvieron luchando para reivindicarse por su dignidad  y reivindicar sus derechos civiles y humanos junto con muchos blancos que los ayudaron, a veces con métodos violentos (Malcolm X, Che Guevara, Bobby Seale y Huey Percy Newton de Black Panther Party, etc), otras veces de forma pacífica (Martin Luther King, Rosa Parks, Ella Baker, etc); muchísimos negros perecieron en esas luchas. Actualmente la inmensa mayoría de los afroamericanos han pasado la página; están escribiendo otra nueva en esta historia moderna donde prevalece la concordia, la integración, el entendimiento y la supremacía de la inteligencia y la razón humanas; en América, sobre todo del Norte, vale el que sirve y sirve el que piensa y piensa el que se cultiva y se cultiva el que se esmera y se esfuerza por eso se ha visto que un afroamericano, Barack Obama, ha llegado a ser Presidente de los Estados Unidos; en América hay generales negros en el ejército más potente del mundo; políticos importantes, pastores y religiosos carismáticos, actores y actrices, músicos, jugadores de baloncesto o del fútbol americano, científicos, profesionales de diversos ámbitos cualificados e ilustres negros; no pueden faltar unas cuantas excepciones que confirman la regla; es decir, conatos de descerebrados y anacrónicos blancos y negros que siguen con esa cuña de racismo. Ninguna Sociedad es perfecta.

En cambio, en África y entre los negroafricanos muchos, muchísimos siguen anclados en el comienzo de la historia; no hay manera de hacerles ver que el mundo evoluciona, que todo pasa y que en pleno siglo XXI, seguir echando la culpa de la mediocridad del negro africano, del subdesarrollo que nos coroe y de las actitudes salvajes y embrutecidas que nos caracterizan a los blancos, humildemente es una demostración más de que seguimos sin querer hacer funcionar nuestras neuronas. Muchos africanos negros siguen culpando a los europeos con que el hecho de nuestro retraso en la civilización obedece a las colonizaciones de esos mientras que en América y en Asia pasó lo mismo, y durante muchísimo más tiempo pero en cambio, ni la India, ni Las Filipinas, ni toda América Latina; no digamos del América del Norte (EEUU y Canadá), ninguno se acuerda ya de los más de cuatro siglos de colonización que sufrieron; han pasado esa negrísima página. Mientras que muchos negroafricanos siguen recordando a Europa que fueron los que cometieron el mayor crimen de lesa humanidad, la esclavitud y la trata de negros y que su intención ha sido siempre engañar y ningunear a los negros y utilizarlos como borregos, en cambio, los tatara-tatara-tatara-tatara-tatara nietos de aquellos  esclavos que lo sufrieron en propia carne, los afroamericanos están ya hablando otro lenguaje; el lenguaje de mestizaje, de las sociedades mixtas y heterogéneas. Mientras que bastantes negros africanos siguen añorando las ‘culturas’ y las ‘tradiciones’ ancestrales africanas abolidas y aniquiladas por los invasores colonos y por su religión importada, las sociedades afroamericanas y de toda América que igualmente sufrieron la devastación de sus culturas infinitamente superiores y milenarias (Maya, Inca, Azteca, Zapoteco, Tainos, Caribes, Tiahuanaco, Yaquis, Apaches, Cheyennes, etc), han reinventado sus culturas y han abrazado la religión importada, la religión cristiana, y la han dado toques particulares.

En definitiva, incomprensiblemente el africano negro sigue donde la historia moderna le había dejado preguntando y preguntándose por qué pasó todo lo que le ha pasado y está pasando con su continente: ¿por qué la esclavitud? ¿Por qué la colonización? ¿Por qué le arrebataron sus ‘tradiciones y sus culturas’…? Algunos países del África negra ya están celebrando 60, 50, 40 aniversarios de sus independencias; a pesar de ese tiempo transcurrido seguimos en la fase de las preguntas iniciales y todavía no hemos encontrado o no buscamos las respuestas; algunas respuestas que dan muchos africanos ni convencen ni están ayudando a que este continente salga del abismo del que está.

Sabemos que el europeo ha hecho mucho daño al continente africano y lo sigue haciendo al igual que lo hizo con el continente americano, con el asiático, con la Oceanía y con ellos mismos (los griegos con el resto; los romanos con el resto, los españoles con el resto; los nazis con el resto, etc). Me conmueve cuando oigo a muchos negroafricanos afirmar que la solución a los problemas africanos la tenemos los africanos mismos; evidentemente que sí  mas, me pregunto: ¿a quién se lo decimos? Si ya lo sabemos que tenemos que resolver nuestros problemas y ¿por qué no lo hacemos? Otros dicen: los europeos son los que desestabilizan África; sus empresas expolean nuestro continente… ¡Si eso ya lo sabíamos! Pero, ¿qué hacemos para que eso no siga sucediendo? «Que no vengan más los europeos, lo tenemos que hacer nosotros mismos»; ese cacareado discurso de los nacionalistas que son todos los dirigentes africanos del África negra, así como otros nacionalistas que no son políticos y que muchos de ellos viven en los países europeos pero no quieren que los europeos vuelvan a África. En más de 40 años de independencias africanas, ¿no ha llegado ya la hora de que los africanos negros hagamos otro tipo de planteamientos para darnos de una vez por todas con el diagnóstico certero para que nuestro continente comience a andar?

Si quisiéramos los africanos, no creo que habría que ir lejos para buscar ejemplos de superación que nos pueden servir:

– Israel: un pueblo perseguido durante siglos, aniquilado (holocausto), impuesto en un desierto. El 14 de este mes celebró el 70 aniversario de su existencia; ha conocido y conoce todo tipo de agresiones y guerras. Ahí está imponente  y toda una potencia.

– Alemania: destruida con dos Guerras mundiales y devastada por un loco gobernante y los que le seguían, Hitler y los nazis; en menos de 50 años es otra vez la locomotora de Europa, la primera potencia europea en todo.

– América Latina (desde Méjico hasta Argentina y Chile): colonizada, despojada y expoliada de sus recursos y cultura, desestabilizada por grupos paramilitares y terroristas, innumerables dictadores y violencias por doquier. Actualmente, es una zona donde reina un desarrollo económico; muchos de sus países ya gozan de unas democracias efectivas; las violencias organizadas están cesando y las clases medias crecen exponencialmente. Claro que sigue habiendo otros severos problemas (narcos, mala distribución de la riqueza que crea las desigualdades, algún que otro dctadirzuelo que arruina a su pueblo, algún Estado fallido como Haití, etc).

Me da que a muchos negroafricanos les encanta la teoría de locura de Albert Einstein: «hacer lo mismo una vez tras otra y esperar resultados diferentes». Desde hace más de medio siglo, tanto los dirigentes africanos como los nacionalistas y panafricanistas están diciendo lo mismo una y otra vez y están haciendo lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes y esto no funciona. Los que decimos que África no puede levantarse ni salir en el foso en el que se encuentra por sí sola sin la colaboración y aportación de Europa (entre otras razones, tiene una deuda histórica con África), nos llaman pseudo africanos o afro europeizados.

Tengo una envidia sana a todos los afroamericanos; ellos han sabido sobreponerse a todas las adversidades y a todos los avatares a lo largo de su historia. Sus antepasados llegaron al continente americano como esclavos, fueron tratados como animales (mulas) de carga; se les despojaron de todos sus derechos civiles, espirituales y humanos; y, a base de lucha, sacrificios, esfuerzos, muchos esfuerzos; hoy en día ya están al pie de igualdad con todas las demás razas existentes y lo han conseguido sin separarse de los blancos, sin venganza y sin rencor. Envidio al pueblo israelí que ha sufrido persecuciones desde antes de Cristo; han querido acabar con ellos desde los nazis hasta los árabes; a pesar de ello, ahí está fuerte, desarrollado humana, científica, económica y armamentísticamente, y lo está consiguiendo sin odio, sin separarse de nadie y sin venganza; a base del esfuerzo y compromiso. Igualmente envidio a los alemanes que fueron los que trajeron la inestabilidad en la zona europea en el siglo pasado y a raíz de eso fueron duramente castigados y fueron humillados; con su esfuerzo, tesón, trabajo, sacrificio y compromiso se han vuelto a levantarse; y lo han hecho son rencor, sin venganza y sin separarse del resto.

Ojalá los dirigentes, los nacionalistas y los intelectuales africanos del África negra aprendan de esos ejemplos y se den cuenta de que el progreso y el desarrollo humanos se consigue con el trabajo, el esfuerzo colectivo, la Unión entre todos, la solidaridad y la generosidad por parte de todos. El día que el negroafricano tenga esa mentalidad, ese será el comienzo del despegue de África hacia la modernidad y hacia la comunidad de los civilizados; caso contrario, seguiremos con el rechinar de los dientes.

 

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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2 comentarios

  1. …Señor escritor yo me pregunto: a quién le estás contantodo todo esto? si ya lo sabemos?

    Te lo pregunto en base a:

    Me conmueve cuando oigo a muchos negroafricanos afirmar que la solución a los problemas africanos la tenemos los africanos mismos; evidentemente que sí mas, me pregunto: ¿a quién se lo decimos? Si ya lo sabemos que tenemos que resolver nuestros problemas y ¿por qué no lo hacemos?

  2. Respuesta:

    …A cada gobierno de cada país africano, porque ellos nos representan y tienen, o deberían tener, el poder de cambiar las cosas…

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