El movimiento panafricanista

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El Panafricanismo es un movimiento político, filosófico, cultural y social, con diversas vertientes, que desde principios del siglo XIX promueve el hermanamiento africano, la defensa de los derechos de las personas africanas y afrodescendientes, y la unidad política del continente africano y su diáspora.

Se considera a Henry Sylvester Williams y al doctor William Edward Burghardt Du Bois como los padres del panafricanismo. En el sustrato intelectual que propiciaron los movimientos abolicionistas, surgieron ya desde el principio dos tendencias en Estados Unidos, por una parte la de quienes creían que era necesario buscar un hogar para los esclavos en África, su tierra de origen. La otra opinión era la de quienes afirmaban que los descendientes de esclavos debían permanecer en América, y que se les debía proveer de medios para una subsistencia independiente.

Siguiendo la primera tendencia, en 1821 se creó una colonia cerca de Sierra Leona que fue poblada por exesclavos y a la que se denominó Liberia, siendo declarada independiente en 1847. Sin embargo las experiencias de retorno en Sierra Leona y sobre todo en Liberia no fueron positivas, y los hoy llamados américo-liberianos nunca se integraron con la población autóctona.

El racialismo negro no debe ser confundido con el racialismo blanco, pues mientras que este último pretendía preparar el campo para justificar la superioridad de una raza sobre otra y fortalecer la práctica esclavista, el segundo buscaba sobre todo argumentos de defensa y una revalorización de la persona negra. Es por ello que el racialismo negro es conocido como pan-negrismo.

I. La Primera Conferencia Panafricana
La I Conferencia Panafricana se celebró en Londres en julio de 1900, reuniendo en torno a treinta representantes africanos y descendientes de africanos de sur y suroeste de África, Liberia, Estados Unidos y el Caribe. Los objetivos de la conferencia eran: “Asegurar los derechos civiles y políticos para los africanos y sus descendientes alrededor del mundo; motivar a las personas africanas donde estén a llevar a cabo proyectos educativos industriales y comerciales; mejorar la condición de los Oprimidos Negros en África, América, el Imperio Británico y otras partes del mundo.”

II. Marcus Garvey y la mística del panafricanismo
Paralelamente a los congresos panafricanos, en el área caribeña se estaba produciendo una revolución de tipo mesiánico y nacionalista. En 1914 el afrojamaicano Marcus Mosiah Garvey funda el que será el grupo nacionalista afroamericano con mayor número de integrantes de la historia, se trata de la Asociación Universal de Desarrollo Negro y la Liga de Comunidades Africanas (UNIA). En 1918 Garvey funda la sede de Nueva York, que será la que tendrá mayor proyección. La filosofía política de Garvey era un nacionalismo negro que promulgaba el retorno a África.

III. La negritude
También en una conjunción entre África y América, en este caso la colonia francesa de Martinica, un grupo de intelectuales crearía en París un movimiento de afirmación de valores de las culturas negras a principios del siglo XX. Se trataba de la negritude, una versión francófona del orgullo negro. Sus supuestos eran primordialmente estéticos en principio, pues sus creadores eran poetas (Léon-Gontran Damas, Aimé Césaire y Léopold Sédar Senghor) pero principalmente a través de la acción de este último, el movimiento derivó hacia una postura política de afirmación de los valores africanos. Léopold Sédar Senghor sería después el primer presidente del Senegal independiente, pero pronto demostró que su postura moderada no iba dar lugar a revoluciones.

IV. El V Congreso Panafricano
El V Congreso Panafricano, celebrado en Mánchester en 1945, tras la Segunda Guerra Mundial, configura la forma actual del panafricanismo. La figura más prominente sería el doctor Kwame Nkrumah, que vendría a ser en 1960 el primer presidente de Ghana. También acudieron al congreso los que después serían presidentes de Nigeria, Tanzania y Zambia, entre otros. En la declaración final redactada por Nkrumah, con el trasfondo del marco teórico de George Padmore se dice:
Creemos en el derecho de todos los pueblos a autogobernarse. Afirmamos el derecho de todos los pueblos colonizados a controlar su destino. Todas la colonias deben ser liberadas del control imperialista externo, sea éste, político o económico.

Los pueblos colonizados deben tener el derecho a elegir su propio gobierno, un gobierno sin restricciones de una potencia extranjera. Decimos a los pueblos de las colonias que deben luchar por esos objetivos por cualesquiera medios a su disposición.

El objetivo de los pueblos imperialistas es la explotación. Asegurando el derecho a los colonizados al autogobierno se estará derrotando ese propósito. Aún más, la lucha por el poder político por parte de los colonizados es el primer paso, y el requisito previo, para una completa emancipación económica y política.

El V Congreso Panafricano, hace un llamamiento a los trabajadores y los campesinos de las colonias a organizarse eficazmente. Los trabajadores de las colonias deben estar en primera línea de fuego contra el imperialismo. El V Congreso Panafricano, llama a los intelectuales y a las clases profesionales de las colonias a tomar conciencia de sus responsabilidades.

La larga, larga noche ha terminado. A través de la lucha por los derechos sindicales, por el derecho a formar cooperativas, libertad de prensa, asamblea, manifestación y huelga; libertad para la edición y divulgación de la literatura necesaria para la educación de las masas, estaréis utilizando los únicos medios por los cuales vuestra libertad puede ser conseguida y mantenida. Hoy solo hay un camino para acción efectiva, la organización de las masas.Panafricanismo e independencias africanas.

V. El panafricanismo actual
La dialéctica que se establece entre nacionalismo africano, nacionalismo negro y panafricanismo continental es un problema destacable. La formulación de una teoría política pragmática se enfrenta a las peculiaridades de todo un continente; grandes grupos diferenciados no parecen dispuestos a la unificación, que no se percibe siempre como necesaria, los países emergentes desconfían de tener que acarrear todo el peso del desarrollo africano y desde los países pobres algunos sectores temen ser políticamente eliminados.

Otra vertiente de los problemas del panafricanismo hace referencia a la forma de conseguir el objetivo de la unificación africana. Mientras que autores como Alí Mazrui proponen el expansionismo interno de los países más pujantes para incorporar a los microestados, políticos como el fallecido Muamar el Gadafi, ex-lider de Libia, proponían continuar con el proyecto de los Estados Unidos de África de Kwame Nkrumah, unificando los estados existentes actualmente. La corriente mayoritaria, en cambio, parece abogar por una integración regional económica para acceder a la integración política posterior, lo cual no oculta la cierta imitación que la Unión Africana hace de la Unión Europea, hecho que irrita a los intelectuales panafricanistas, que buscan la originalidad política.

El panafricanismo contemporáneo denota la lentitud y burocratización del panafricanismo oficial que tras la creación de la Unión Africana, no parece abordar la cuestión clave: la soberanía artificial heredada de las potencias coloniales.

En las comunidades de la diáspora africana sigue viva la llama del panafricanismo, con las lógicas especificidades propias de cada lugar. De este modo actualmente es Europa, y en especial en países como Reino Unido, Francia y España, el lugar donde el panafricanismo experimenta un resurgimiento.

Una de las figuras más visibles del panafricanismo actual en el mundo francófono es Kémi Séba, un líder panafricanista y ensayista nacido en Francia, que inició manifestaciones contra el neocolonialismo francés en gran parte de África francófona y pidió la soberanía de los países africanos de habla francesa en el siglo XXI.

Determinados grupos reducidos, principalmente en Estados Unidos, defienden tesis supremacistas negras. Asimismo, grupos extremistas surgidos del movimiento rastafari se declaran antiblancos. En ocasiones, grupos armados (como el RUF en Sierra Leona) o dirigentes dictatoriales se han apoyado en el panafricanismo para justificar violaciones reiteradas a los derechos humanos. Autores panafricanistas como Ali Mazrui o Mbuyi Kabunda Badi ven a estos elementos como representantes de un panafricanismo distorsionado.

VI. La postura de África Piensa
África Piensa valora la lucha política, filosófica, cultural y social, en diversas vertientes, del Movimiento Panafricanista, por el hermanamiento africano, la defensa de los derechos de las personas africanas y afrodescendientes, y la unidad política del continente africano y su diáspora.

Sin embargo, teniendo en cuenta que los tiempos cambian, creemos que hay que repensar hoy los objetivos y los medios del movimiento, para adaptarlos a la realidad actual de nuestro mundo. Por ejemplo, la idea de crear un mismo estado africano o afrodescendiente está bien, pero es muy difícil llevar a la práctica, porque hay mucha diversidad de culturas, mentalidades, objetivos y metas entre los mismos africanos y afrodescendientes. Lo único que tienen hoy en común un africano, un afroamericano y un afrolatino es el mismo origen y el mismo color de piel; todo lo demás es diferente. Por eso muchos africanos no son bien vistos por algunos afroamericanos o afrolatinos y viceversa.

Por este motivo, desde África Piensa queremos promover la CONCIENCIA AFRODESCENDIENTE; es decir, estudiar, investigar y conocer la verdadera historia de África y de los pueblos afrodescendientes, ya que muchos africanos y afrodescendientes no conocen su verdadera historia, sino la versión falsificada, negativa e interesada que les han contado; por eso muchos sienten vergüenza de su color de piel y sus orígenes africanos. Los africanos y afrodescendientes tenemos un problema en común en todas partes: el racismo institucional que es muy difícil de detectar y denunciar. Sólo lo notan los que lo sufren, y cuando se quejan o lo denuncian, los llaman exagerados o hipersensibles. Muchos blancos no lo notarán nunca porque no lo sufren desde su posición privilegiada.

Tenemos que descubrir nuestra común historia de lucha y supervivencia, con diferentes matices, y preparase muy bien para sobrevivir y tener éxito en este mundo globalizado y competitivo, donde a la hora de emprender un negocio o proyecto, presentarse a un examen, oposición o puesto de trabajo, a nadie le importa tu historia o las injusticias que has sufrido o sigues sufriendo. Si hay que esforzarse el doble o el triple que los demás, se hace, para demostrar que no eres inferior a nadie; sino que sólo tienes más barreras, menos oportunidades, y condiciones desfavorables que los demás.


África Piensa

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