Desesperación

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Por Guillermo Nguema Elá

Nguema Ela

Tal es el sentimiento que le despierta a uno las declaraciones, a través de TV Asonga, de Juan Asumu, hermano del primer fallecido por el CIVID-19 en Guinea Ecuatorial. Dichas declaraciones le ponen a uno los pelos de punta porque evidencian que estamos ante una doble emergencia sanitaria, la provocada por el nuevo coronavirus y la que provoca la gestión sanitaria del mismo en nuestro país.

Soy consciente de que no es momento de polemizar ni de politizar la situación que tenemos entre manos, porque es una situación que nos afecta a todos por igual y sugiere la solidaridad entre todos para combatir al invisible enemigo común que tenemos enfrente. No es tiempo de propaganda política ni de prepotencias de gente que pretenda tener todo y saberlo todo, sino tiempo de apelar a la contribución de todos, cada uno en su justa medida, para poder triunfar en la guerra que nos ha tocado librar.

Don Juan Asumu cuenta que su hermano, al sentirse mal, se fue al hospital policlínico Loeri Comba en la madrugada del pasado domingo día 19 del presente mes de abril, donde le diagnostican de salmonelosis (tifoidea) y le prescriben tratamiento ambulatorio. A fin de descartar una posible infección por el covid-19, hacia las 11 de la mañana del indicado día 19, la familia llama al número verde del Comité de lucha contra la pandemia del coronavirus y le contestan: “si tenemos tiempo pasamos mañana y si no, pasado mañana”; entretanto se empeoró el enfermo y decidieron llevarlo al policlínico La Paz, donde los sanitarios de dicho centro, al tener sospechas de que los síntomas que presentaba el enfermo inducían a pensar que estaba infectado del nuevo coronavirus (“respira con dificultad y tiene fiebre que no baja”), recomiendan a sus familiares llevarlo al Hospital General de Malabo, porque los de allí son los que tienen contacto directo con los del Comité. Efectivamente desde dicho hospital, los familiares del enfermo  volvieron a llamar al famoso número verde del Comité, durante la tarde del domingo y les responden que “mandaremos a alguien ésta tarde”, pero pasaba el tiempo y no aparecía nadie. Los familiares lo comentan al médico de guardia quien les dice: “voy a llamar a jefe de ellos” y después se informan de que dicho jefe ha dicho: “hoy no, mañana por la mañana” El enfermo fallece el lunes día 20 a las 08 horas de la mañana y una hora después es cuando llegan los del equipo de gestión de alarmas para tomar la muestra post mortem.

El relato es conmovedor y preocupante, revela la inexistencia de protocolos a nivel de nuestro sistema sanitario o la falta de aplicación de los mismos para combatir la pandemia que tenemos encima.

1.- En el comunicado del ministro de Sanidad se dice: “ el fallecido … llevaba una semana con fiebre y malestar general”. Se supone que dicha circunstancia constaba al médico que atendió, por primera vez, al fallecido en el policínico Loeri Comba. Y, siendo la fiebre persistente uno de los síntomas del covid-19, la lógica indica que desde dicho policlínico se debía de haber adoptado las medidas necesarias para descartar o confirmar la contaminación del finado.

2.- En el policlínico La Paz constataron que el fallecido “respiraba con dificultad y tenía fiebre que no bajaba”,  síntomas claros de un enfermo del nuevo coronavirus. A pesar de ello, sin pudor alguno rechazan al enfermo, en clara y grave violación de la deontología médica. Por otra parte, en el comunicado del ministro de Sanidad se indica, como causa de muerte del finado, “la insuficiencia respiratoria aguda severa”, situación que le constaba a los sanitarios que asistían al enfermo desde el domingo por la tarde en el Hospital General de Malabo, sin embargo, el diagnóstico de que el fallecido tenía el virus se realiza post mortem. Ninguno de los dos centros médicos indicados actuó como debería hacerse en el marco de la emergencia sanitaria declarada, lo que confirma la falta de protocolos o su incumplimiento.

3.- Se llama al teléfono verde del Comité durante tres veces el día 19 de abril por una alarma con vínculo epidemiológico y dicen que no tienen tiempo para atenderla y cuando la atienden, casi 24 horas después, el enfermo ya ha muerto. Esto sólo es posible por los siguientes supuestos: falta de personal, falta de motivación, falta de material o falta de protocolos bien definidos. Nótese que a la enfermera Nuria se la identificó en 5 minutos, por la especial motivación que había en hacerlo.

4.– Al muerto se le toma la muestra el lunes día 20, aproximadamente a las 09 horas de la mañana y los resultados se dan a conocer dos días después. Ésta actuación, ante claros indicios de coronavirus, denota falta de motivación, ausencia de protocolos bien definidos o el imcuplimiento de los mismos.

5.- Un infectado del nuevo coronavirus fallece el día 20, el diagnóstico se establece el día 22 y se habla  de establecer una lista de los contactos durante el tiempo de su hospitalización, para empezar a aislarlos a la mañana siguiente día 23, 72 horas después de fallecido el enfermo. Aquí, pues, se nota una falta de compromiso, inexistencia de protocolos bien definidos o imcumplidos.

Cualquiera que fuese la razón de las negligencias aludidas, sólo puede dar como resultado la propagación vertiginosa del virus. Pues, empezando desde los contactos que tuvo el finado antes de decidir acudir a un centro médico, los que tuvo durante su tiempo de hospitalización (incluido el personal sanitario), los contactos que, a su vez han tenido otros contactos, y así un largo etcétera.

Por todo cuanto antecede, es conveniente que las autoridades sanitarias de nuestro país establezcan protocolos claros o revisen los existentes para eliminar las deficiencias señaladas, dote del personal, equipos y material necesarios para la gestión de las alertas y proporcionen el equipo de protección necesario al personal médico y paramédico de todos los centros sanitarios para preservar la salud de dicho personal, tan necesario en este tiempo de pandemia; así se evita el tener que aislar a los sanitarios que hayan tenido contactos con un enfermo que más tarde se descubre que es o era portador del virus, como ha sido en este caso que nos ocupa y el del ingresado en La Paz. En los protocolos se debe establecer la obligación de someter a todos los enfermos, cuyas patologías compartan síntomas con el covid-19, a  pruebas previas para descartar o confirmar su contaminación.

Sería bueno también que las autoridades de nuestro país estimularan la investigación. El ministerio de Sanidad, con el concurso  y colaboración de técnicos de otras ramas, debe hacer sus propias proyecciones sobre la expansión de la pandemia en Guinea Ecuatorial y consecuentemente evaluar las necesidades correspondientes en personal, material y equipos. Dentro de este orden de ideas, el ministerio de Sanidad debe abandonar el secretismo característico en la gestión de la cosa pública en nuestro país, al objeto tratar de calmar a los ciudadanos en relación a su miedo frente a la pandemia, organizando comparecencias a distintos niveles y con la posibilidad de responder a inquietudes de los ciudadanos. Preocupa mucho que en los informativos sólo recibimos información de donaciones de países amigos, organismos internacionales, empresas privadas y personas físicas; salvo la información suministrada el día 06 del presente mes, en la que se señalaba la adquisición en Turquía de 20.000 uds. de guantes, 20.000 uds. de batas desechables y 100.000 mascarrillas, todo por valor de 386.000 $ Usa, no se ha sabido nada más sobre la utlización del Fondo creado por el gobierno para atender las necesidades ocasionadas por la pandemia, no se ha he hecho público ni el organigrama ni el reglamento de su funcionamiento previstos por el decreto que crea dicho fondo. No se conoce la capacidad del país, por región, de camas en unidades de  cuidados intensivos. Es importante, para concienciar mejor a la población, que se publique la incidencia de la pandemia por barrios, en ciudades como Malabo y Bata.

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Un comentario

  1. Como este, si Dios no nos ayuda, moriran muchos mas, y nadie serà respnsalbe como siempre…. ya no se en que creer,pues la familia cercana al difunto desmiente que su pariente murio de coronavirus, dicen que es mentira eso en la casa del difunto y en los actos funebres… serà que no hay coronavirus en Guinea y que todo eso es solo una manipulacion para tener a la gente mucho mas oprimida? temenos hospitals para abastecer a 214 personas con todo los equipamientos?

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