Cuando el río suena, agua lleva
Share your love
Por José Eugenio Nsue
Uno de los verbos que les viene como el anillo al dedo al referirse a los guineanos, sobre todo los que se hacen llamar políticos confesos, es el verbo ‘empecinarse‘ cuya una de sus acepciones es: «mantenerse excesivamente firme en una idea, intención u opinión, generalmente poca acertada, sin tener en cuenta otra posibilidad»; sus sinónimos (obstinarse, aferrarse o porfiar) también servirían para sostener nuestra tesis de las reflexiones de esta semana.
En efecto, cuando todos los anales de la historia política de nuestro país, la República de Guinea Ecuatorial (estoy leyendo la nueva edición de la Historia y tragedia de Guinea Ecuatorial de Donato Ndongo, ediciones bellaterra, de obligada lectura si se quiere tener una idea global documentada de lo que ha sido y pasó en el país desde la colonización hasta la llegada al poder de los Nguema, sobre todo el tío, pasando por la autonomía y la independencia), nos damos cuenta que la clase política ha estado cometiendo exactamente los mismos errores, una especie de mimetismo colectivo que hace evidente y veraz la definición de la locura: repetir las mismas acciones siempre esperando obtener resultados distintos.
Últimamente se está hablando y afirmando en muchos foros de los paisanos que el ‘elegido’ para pilotar la transición hacia la democracia en el país de manera interina es Juan Carlos Angue Ondo, expresidente de la Corte Suprema de justicia del Reino de Akoakam e hijo de la ex embajadora Purificación Angue Ondo para que el poder no se quede vacío cuando se palme el Matusalén de Akoakam. En un otro foro se hablan de las sentadas de los pueblos de Guinea que para algunos son cinco y para otros son seis (bubis, annoboneses, bujebas, combes o ndowés, fang y fernandinos) para hablar sobre el reparto o las cuotas de poder en la nueva Guinea post – Obiang sosteniendo como premisas irrenunciables previas de cualquier acuerdo la no imposición numérica de los fang por ser la etnia mayoritaria y que ha gobernado de forma nefasta; la representación en dichas sentadas deben ser territorial e igualitaria de tal forma que cada etnia sea representada con el mismo número de miembros independientemente de su población; es más, si las etnias minoritarias llegaran a un acuerdo, ese irá a misa le guste o no a la etnia mayoritaria; en dichas sentadas tampoco deben asistir los partidos políticos sino los movimientos populares étnicos porque son los legítimos representantes de la voluntad de las etnias mientras que las formaciones políticas, a parte de ser todas fang casi, no representan a nadie más que a sus intereses, tampoco cumplen, dicen, con la ley de partidos del país que exige que haya un miembro de cada etnia en su ejecutiva…
Desde los comienzos de la lucha por la independencia por parte de los Padres de la independencia hasta ahora parece que el único fin de todos los políticos guineoecuatorianos es la consecución del poder, gobernar primero, ante todo y como sea para luego improvisar lo que hacer con el poder. Nunca hablan ni presentan un programa de Gobierno detallado, un plan de desarrollo nacional fundamentado, bien articulado y bien estudiado por los expertos; si no los tenemos se puede acudir a Organismos Internacionales o a expertos liberales para que nos diseñen un plan, un proyecto viable, innovador, moderno y acorde a las características y peculiaridades de nuestro país; no hablan de los derechos, deberes y libertades de las personas, de todos los ciudadanos de todas las etnias; nunca se hace un profundo análisis para ver qué se está fallando en el país para buscar mecanismos de cambios (desde luego, nunca hemos tenido acceso a dichos programas). A lo único que interesa a los guineanos es el poder, quién tiene que gobernar, cuánta cuota de poder debe corresponder a cada etnia, de dónde tiene que ser el mandatario o quiénes no deben gobernar como si sólo el hecho de ocupar un cargo en el gobierno o sólo por mandar (gobernar), las cosas funcionarían por sí solas.
Antes, hasta hace poco, la excusa era que las formaciones políticas guineanas no llegaban a un acuerdo, no eran capaces de dialogar para consensuar un plan, formar una plataforma conjunta y aunar esfuerzos para acabar con la tiranía y con la dictadura en el país porque uno de los líderes no quería sumarse y boicoteaba todas las iniciativas hacia ese objetivo; ahora que ya no está, ¿qué pasa ahora; qué impide para que no se consensúen los que se dedican a la política?; no se ve que nada haya cambiado, se sigue haciendo exactamente lo mismo. Ahora nos vuelven hacer en las redes sociales, la llamada ‘generación cibernética’, una oferta o una imposición unilateral en la que se nos presenta a Juan Carlos como el elegido Presidente interino de un hipotético Gobierno post – Obiang para que nos lleve a la democracia, organizar las elecciones y favorecer la ‘normalización social y política en ese periodo post – dictatorial’.
Lo que más llama la atención primero es la autoproclamación de algunos como representantes de las etnias de su origen y erigirse en sus portavoces, hablar en nombre de todos los habitantes de dichas etnias sin que en ningún momento se hubiera celebrado elecciones, asambleas ni siquiera una simple encuesta para saber si los postulados que esos auto nombrados representantes son aceptados por la mitad de sus representados, muchos de esos viven en el exterior desde hace siglos; es como si yo que estoy fuera de mi pueblo hace más de 25 años me erigiese en su representante y portavoz; ¿y eso lo llaman democracia?; en segundo lugar, designar unilateralmente un Presidente interino de un hipotético Gobierno de transición de toda una nación sin que esa figura haya sido consensuada entre los actores políticos del país o la mayoría; es más, rechazar de un plumazo la presencia y la opinión de todas las formaciones políticas y sus actores en lo que respecta a las negociaciones o sentadas para la unidad y democracia del país, a pesar de que muchas de ellas dejan mucho que desear, es excluir a una gran parte de la población para que no formen parte en los ‘pourparlers’ (negociaciones) quizás más importantes desde la independencia; si los partidos políticos no son interlocutores válidos, ¿quiénes han elegido a los que designan presidentes interinos?, amén de que al candidato o presidente interino designado, al igual que todos los que han ostentado cargos importantes en el régimen, tiene mucho que contar al pueblo guineoecuatoriano por qué tomó las decisiones que había tomado en el ejercicio de sus funciones, por qué miró hacia el otro lado cuando sucedían y se cometían verdaderos atropellos contra los ciudadanos y él no dijo ni mu, etc.
Señores, a estas alturas ya nos conocemos y conocemos lo que está pasando en nuestro país. Si queremos que haya democracia, libertades, entendimiento y desarrollo en nuestra querida Guinea, dejemos de hacerse trampas al solitario; intentemos practicar la democracia, aprendamos a ser demócratas y seamos generosos, benevolentes y sensatos. Así como actuamos, no llegaremos a nada a no ser que queramos seguir con prácticas antidemocráticas como el uso de la violencia e imposiciones.
Por cierto, menos mal que el mismo Juan Carlos Angue Ondo u Ondo Angue no ha dicho aún que esa boca es mía, sigue temiendo por su vida por eso no puede vivir en paz y libre como todas las personas del mundo que no han cometido delito y no están acusadas por nada. Igual nombrándole para esos menesteres se le hace un flaco favor ya que sus verdugos son tan despiadados y sin escrúpulos que una vez que han señalado su víctima no descansan hasta que la cazan; ojalá ese no fuera el caso.
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?










