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Tres deportados desde Estados Unidos denuncian que hombres armados y encapuchados irrumpieron en el Hotel Bamy, los esposaron, agredieron y amenazaron. El centro de detención forma parte del acuerdo migratorio de 7,5 millones de dólares entre Washington y Malabo.
Tres personas deportadas por Estados Unidos y retenidas en el Hotel Bamy aseguran que hombres armados y encapuchados irrumpieron de noche en el recinto, los sacaron de sus habitaciones, los esposaron y los agredieron. Los hechos denunciados ocurrieron el 31 de julio y añaden una dimensión nueva al centro de detención que Radio Macuto ya había documentado dentro del acuerdo migratorio de 7,5 millones de dólares entre Washington y el régimen de Obiang.
Ahmed Soliman, Peta-Gaye Chambers y Natalie Holmes han denunciado al Arizona Daily Star que hombres armados y encapuchados irrumpieron la noche del 31 de julio en el Hotel Bamy de Malabo, donde permanecen retenidos junto a otros migrantes deportados desde Estados Unidos. Según sus testimonios, cinco personas fueron sacadas de sus habitaciones a punta de pistola, esposadas y agredidas.
Los tres describen una operación protagonizada por decenas de hombres armados, presentados ante los detenidos como agentes de policía.
Chambers aseguró que recibieron amenazas de muerte si abandonaban el recinto. Holmes afirma que sufrió lesiones en las manos después de ser esposada con fuerza y que continuaba sintiendo dolor una semana después. Soliman sostiene que varios hombres le golpearon repetidamente en las piernas cuando intentó grabar lo que ocurría con su teléfono. Otro detenido habría sido agarrado por el cuello, lanzado contra una pared y mantenido esposado en el suelo durante aproximadamente una hora.
Los retenidos fueron conducidos después fuera del edificio y amenazados con ser trasladados a prisión, aunque finalmente permanecieron en el hotel. Los testimonios atribuyen también a los hombres armados expresiones destinadas a recordarles que no eran bienvenidos en Guinea Ecuatorial.
Las denuncias cambian el cuadro conocido hasta ahora sobre el Hotel Bamy.
Radio Macuto publicó en mayo que el establecimiento, propiedad del difunto Antonio Mba Nguema, hermano de Teodoro Obiang, había sido convertido en lugar de reclusión para personas deportadas desde Estados Unidos. La investigación de Associated Press describía vigilancia permanente, falta de libertad de movimiento y presión psicológica, pero no documentaba agresiones físicas como las que ahora relatan los detenidos.
El acuerdo ya está cuestionado ante la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos. Una coalición de organizaciones presentó una denuncia en nombre de 14 personas trasladadas a Guinea Ecuatorial después de haber obtenido protección en Estados Unidos frente a su devolución a sus países de origen. Los demandantes sostienen que fueron detenidos arbitrariamente y privados de un procedimiento efectivo de asilo.
Esta página informó en junio de que varias de esas personas habían sido reenviadas desde Guinea Ecuatorial hacia países donde afirmaban correr riesgo de persecución o tortura. El expediente reclama que Malabo detenga esas devoluciones y garantice condiciones de detención compatibles con sus obligaciones internacionales.
Los nuevos testimonios añaden ahora obstáculos al acceso a abogados.
Un letrado que intentó visitar a Soliman en el Hotel Bamy fue rechazado en la entrada y escoltado fuera del recinto, según el relato confirmado por la abogada Meredyth Yoon. Los afectados vinculan el endurecimiento del trato a sus comunicaciones con abogados y medios de comunicación y a sus intentos de documentar lo que sucede dentro del hotel.
Según Yoon, unas 40 personas sin vínculos con Guinea Ecuatorial han sido enviadas allí desde Estados Unidos desde noviembre de 2025. A comienzos de agosto permanecían 27 retenidas en el Hotel Bamy después de la llegada de otros diez deportados a finales de julio.
Third Country Deportation Watch señala que la legislación migratoria guineoecuatoriana establece un máximo de 60 días para la detención de extranjeros mientras se decide su retorno o situación migratoria. Soliman llevaba más de tres meses retenido cuando habló con el periódico estadounidense.
Un portavoz de ICE declaró al Arizona Daily Star que la agencia deja de ser responsable del seguimiento de una persona una vez que abandona territorio estadounidense. El Departamento de Estado no respondió a las preguntas del periódico, y la Embajada de Guinea Ecuatorial en Washington tampoco ofreció explicaciones sobre las denuncias.
El Hotel Bamy ya no aparece únicamente como un lugar de reclusión para deportados enviados por Washington. Los testimonios publicados ahora describen amenazas con armas, agresiones físicas y obstáculos al acceso a asistencia jurídica.
Son acusaciones formuladas por los propios detenidos y todavía no verificadas de manera independiente. Pero llegan mientras Guinea Ecuatorial afronta una denuncia internacional precisamente por las condiciones de esas detenciones.
Los 7,5 millones de dólares explicaron el origen del acuerdo. Lo que ocurre dentro del Hotel Bamy empieza a mostrar su coste humano.