
Yoyo/Yolanda, el proyecto gasífero entre Camerún y Guinea Ecuatorial atrapado por la frontera marítima
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Según ha revelado el medio especializado Energies Media en una información fechada el 21 de noviembre de 2025, el desarrollo del yacimiento transfronterizo de gas Yoyo/Yolanda entre Camerún y Guinea Ecuatorial sigue bloqueado y depende ahora, oficialmente, de la delimitación definitiva de la frontera marítima entre ambos países y de una futura “redeterminación” del reparto de recursos a favor de Malabo.
El artículo sitúa el último episodio de este largo expediente en la audiencia que la Sociedad Nacional de Hidrocarburos de Camerún (SNH) concedió el 19 de noviembre en Yaundé a una nutrida delegación de Guinea Ecuatorial, enviada por el régimen para tratar específicamente el futuro del campo gasífero Yoyo/Yolanda.
En la sede de la SNH se recordó que el proyecto Yoyo/Yolanda lleva cerca de una década sobre la mesa, con avances en los últimos años, pero con obstáculos de fondo todavía sin resolver. El primero, la frontera marítima: los descubrimientos de gas de Yoyo y Yolanda se sitúan exactamente en la zona limítrofe entre Camerún y Guinea Ecuatorial. Yoyo es un bloque offshore de más de 679 kilómetros cuadrados en el golfo de Douala/Kribi-Campo, bajo jurisdicción camerunesa; Yolanda es el campo contiguo del bloque I, en aguas guineoecuatorianas. Ambos forman una misma estructura geológica con reservas estimadas en unos 2,5 billones de pies cúbicos de gas natural (2,5 TCF), además de condensados.
Según la clave de reparto inicial, Camerún se quedaría con el 84 % de los recursos y Guinea Ecuatorial con el 16 %. Sin embargo, el director de Producción de la SNH, Jean-Paul Akono, explicó durante la audiencia que esa distribución deberá ser “redeterminada” una vez se complete la delimitación de la frontera marítima entre los dos Estados. Para ello se creó una comisión ad hoc de seguridad transfronteriza, encargada de la frontera terrestre y marítima, cuyos trabajos todavía no han sido presentados oficialmente y sobre la que se acumulan expectativas en ambas capitales.
En el plano político, Energies Media recuerda que ya existe un primer acuerdo bilateral firmado por Paul Biya y Teodoro Obiang el 17 de marzo de 2023 en Yaundé, al margen de una cumbre de la CEMAC. Ese texto abrió la vía a la cooperación sobre el campo transfronterizo y prepara el terreno para un acuerdo de unitización con la compañía estadounidense Chevron, operadora del proyecto, así como para un posterior acuerdo de operaciones que precisará las condiciones en las que el operador gestionará la unidad Yoyo/Yolanda.
El medio detalla que las cuestiones fiscales, aduaneras y de contenido local ya han sido objeto de trabajo técnico. El esquema industrial previsto consiste en exportar una parte del gas por gasoducto hacia el centro de tratamiento de Bipaga, en el sur de Camerún, y otra parte hacia el complejo industrial de Punta Europa, en la isla de Bioko, utilizando las instalaciones ya conectadas al campo Alen dentro de la estrategia conocida como “Gas Mega Hub” guineoecuatoriano. De ese tratamiento saldrían condensados, gas licuado de petróleo (butano y propano), gas seco para la licuefacción y gas para las industrias locales.
Sin embargo, más allá de la frontera marítima, persisten divergencias con Chevron. Según la información de Energies Media, uno de los puntos sensibles es la ley aplicable a la unidad transfronteriza: la SNH defiende que el campo se rija por las legislaciones nacionales de Camerún y Guinea Ecuatorial, mientras que la multinacional presiona por un marco jurídico más favorable a sus intereses. Otro punto de fricción es la normativa de cambios de la BEAC, en vigor desde marzo de 2019, que endurece la repatriación de divisas y viene siendo contestada por las grandes compañías petroleras que operan en la subregión.
Sobre el papel, Yoyo/Yolanda encaja con la estrategia de Malabo de consolidar Punta Europa como plataforma regional de procesamiento de gas, recibiendo moléculas no solo de campos guineoecuatorianos, sino también de países vecinos. En la práctica, la realidad es otra: el proyecto sigue “piétonne”, en palabras del propio análisis de Energies Media, y pendiente de decisiones políticas que no terminan de llegar.
Para el pueblo guineoecuatoriano, acostumbrado a ver cómo los grandes anuncios energéticos acaban traducidos en beneficios para unos pocos, el caso Yoyo/Yolanda plantea de nuevo la misma pregunta: ¿servirá este gas para mejorar la vida de los guineoecuatorianos, garantizar electricidad, empleo e ingresos públicos gestionados con transparencia, o será un capítulo más en la larga historia del negocio petrolero del régimen, negociado en despachos cerrados entre gobiernos, bancos centrales y multinacionales?
Mientras la frontera marítima no se defina y el acuerdo con Chevron no se cierre, el proyecto gasífero entre Camerún y Guinea Ecuatorial seguirá encallado en una raya invisible sobre el mar, mucho más decisiva que cualquier discurso. Yoyo/Yolanda es hoy, sobre todo, un tablero de negociación entre gobiernos, bancos centrales y multinacionales, del que la ciudadanía está excluida. Lo que se pacte lejos de los guineoecuatorianos decidirá, una vez más, quién se queda con el gas y quién vuelve a pagar la factura en forma de apagones, desempleo y servicios públicos en ruinas.







