
¿Qué nos pasa a los guineoecuatorianos para que no se distinga entre nos el comportamiento de un vulgo con el de un instruido, un analfabeto de un alfebetizado, un cateto de un distinguido?
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Por José Eugenio Nsue
Como era de esperar por estas fechas, y era mi intención, hablar sobre el misterio, más bien el fenómeno de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor que la comunidad cristiana de todo el planeta estamos conmemorando esta semana; cómo el mal quiso imponerse al bien cebando con el Enviado de Dios, Jesucristo, para salvar el mundo, enseñarnos el camino de la salvación y darnos el ejemplo de cómo hemos de tratarnos los unos a los otros con amor, caridad y misericordia; en cambio se le trató con crueldad, humillaciones y desprecio hasta matarle, y una muerte en la cruz; pero su Padre, Dios, le resucitó entre los muertos demostrando así que al final, el bien acaba triunfando siempre. Lamentar que nuestro país desde que entró en la pasión (padecimiento, sufrimiento) desde 1968 con los Nguema hasta ahora, no nos ha llegado la resurrección; a diferencia de Cristo que su sufrimiento y muerte duraron sólo tres días, nuestro calvario está durando más de medio siglo lo que nos hace preguntar si el Dios de Abrahán, de Moisés, de Jacob y de Jesús, es también el nuestro; si nos ve, ¿por qué tarda tanto en resucitarnos?
Sin embargo al leer la fantástica y atinada observación del maestro, el economista don Fernando ABAGA EDJANG NCHAMA en Facebook (06/04/23), sobre un tal ‘Popo’ y su humillación por el lelo de Vicepresidente de su familia, me ha hecho cambiar de parecer y reflexionar sobre lo que dice él en este Domingo de Resurrección por si los guineanos quieren darse cuenta de una vez que sus actuaciones y comportamientos les deshumanizan, les indignan. En su artículo, Fernando empieza diciendo que: «cuando un profesional se porta mal en Guinea, normalmente se lamenta su actuación con un «con todos los estudios que tiene«. Los conocimientos adquiridos en la universidad son un instrumento, que nada tiene que ver con el comportamiento de un individuo. Lo que determina el comportamiento de un individuo son sus valores éticos y morales y éstos se adquieren desde la infancia en el hogar, en la escuela, en la iglesia. Estos valores éticos y morales determinan cómo el individuo utiliza los conocimientos adquiridos en la universidad. Son el fundamento, están en la base de todo.«
Este es el quid de la cuestión; el Sr. ABAGA EDJANG NCHAMA ha dado en la diana, hurgado en la llaga de lo que les pasa a los guineanos.
Un sabio (filósofo) dijo que ‘el hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe’; en el caso del guineano, no queda claro por qué es como es; a partir de cuándo se ha corrompido hasta llegar a ser tal como es actualmente, amorfo, insensible, amoral, sinvergüenza. Fernando atina al afirmar que ‘lo que determina el comportamiento de un individuo son sus valores éticos y morales y éstos se adquieren en el hogar, en la escuela y en la iglesia’. Analizando cada una de estas instituciones básicas y fundamentales para definir el comportamiento de la persona, que es su salvoconducto, su carta de presentación social en Guinea Ecuatorial, nos encontramos con que:
- en los hogares guineanos, las familias están desestructuradas, las parejas rotas, variopintas y sin fundamentos; muchos padres son tan irresponsables que no quieren hacerse cargo de los hijos; como consecuencia de la poligamia y la promiscuidad, tienen demasiados hijos no deseados que no pueden mantener por falta de medios; entonces esos hijos crecen y se crían sin afecto, sin cariño, sin referentes y sin educación en valores. El éxodo rural ha venido a rematar y acabar con las familias tradicionales;
- en las escuelas, pasa lo mismo. Entre que el país, su gobierno no cree en la educación y la formación de los jóvenes por eso no invierte en ella; su calidad está por los suelos, sus docentes mal formados, mal pagados e infravalorados; no hay iniciativas, programas, ni proyectos de educación en valores ya que la sociedad contrariamente promueve y promociona los contravalores tales como la corrupción, el engaño, la violencia, la prepotencia, la soberbia, la avaricia, la mentira…;
- la iglesia hace tiempo que se ha esfumado en Guinea, solo queda el nombre; antaño fue la cuna y el depósito de valores y principios cristianos, actualmente se ha convertido en el vocero del régimen criminal imperante y una jaula de grillos donde predomina el egoísmo, la prepotencia, la traición, el odio, el engaño, la mentira y un medio para el enriquecimiento material y nada espiritual.
Con esos mimbres, ¿cómo se puede formar, educar? ¿Qué valores y principios se pueden adquirir en una sociedad como la guineoecuatoriana que ha invertido la escala de valores; lo que era inmoral como robar, engañar, estafar, mentir, traicionar, ser desleal, etc, etc; ahora son considerados como valores, se cotizan al alza? Por eso cuesta distinguir entre los guineanos los que han estudiado y los que no, los titulados y los no titulados, los que viven en las urbes y los que viven en las aldeas, los que han viajado y/o vivido en occidente y los pueblerinos de toda la vida, porque todos tienen un denominador común: la falta o escasez de principios éticos, la nula educación en valores que distinga y caracterice a todo individuo; por eso los guineoecuatorianos tienen el mismo comportamiento, las mismas conductas independientemente de sus conocimientos académicos, sus estatus o sus profesiones.
San Pablo en su Primera Carta a los Corintios, capítulo 13, dice: «aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta el amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe; aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios; aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta el amor nada soy…» Eso es lo que les pasa a los guineanos en general; ya pudieran haber ido a estudiar a: Massachusetts, Stanford o Harvard (Estados Unidos); Oxford o Cambridge (Reino Unido); la Sorbonne (Francia); o la Complutense (España), al carecer de principios y valores éticos y morales, no son más que unas ánimas reencarnadas en cuerpos humanos, y por eso este país no puede evolucionar, avanzar, progresar con individuos como los que llenan la sociedad guineana y copan todos los estamentos (políticos, funcionarios administrativos, religiosos, docentes, sanitarios…) al comportarse como el pueblo llano. Guinea Ecuatorial es el único país donde no se nota la diferencia entre los que saben o dicen saber o se les presupone que saben y los incultos, analfabetos y pueblerinos; es un país surrealista como lo dice CPDS (Convergencia Para la Democracia Social): los pirómanos haciendo de bomberos, los ciegos de conductores, los enfermos de médicos, los aprendices de educadores y los ladrones de jueces, y todos tan contentos: que viva la Pepa. ¿Cómo los «formados» no van a ser humillados dirigidos y avergonzados por vulgos y analfabetos si como lo demuestran con sus comportamientos y actuaciones, ellos pasaron quizá por la Universidad, pero esta no pasó por ellos, carecen de valores?
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?










