Con las bromas de mal gusto de la oposición guineoecuatoriana, tenemos a los Obiang para toda la vida.

Share your love


Por José Eugenio Nsue

Si no fuera porque me importa mi país, les prometo que no volvería a hablar ni a perder el tiempo opinando sobre lo que pasa en Guinea Ecuatorial, como lo hacen muchos paisanos; tampoco volvería a interesarme por el bochornoso espectáculo continuado que viene dando la oposición guineana.

Dejé clara mi incapacidad para dar el paso al frente en la política por: mi escasez de medios, la falta de tiempo y paciencia para aguantar las traiciones, las puñaladas e infidelidades que se ven en la política. Nunca me he explicado ni comprendido dedicarse a la política, pensar en cómo mejorar las vidas de las personas, desarrollar la nación (para mí, la política es un servicio a los ciudadanos y no un privilegio, un medio para lucrarse), cuando uno mismo carece de lo básico para sobrevivir, mantener y cuidar a los suyos. Y precisamente, por eso tengo un gran respeto y mucha estima hacia todos los osados que teniendo la situación personal y profesional que tienen, sin embargo se ofrecen para intentar mejorar las vidas de los ciudadanos y del país; por eso mismo, cuando se ven comportamientos y actitudes de muchos representantes de las formaciones políticas que se llaman la oposición, del gobierno y el régimen, no pierdo el tiempo; la decepción y el cabreo son máximos.

Huelga recordar que el mal de Guinea Ecuatorial está provocado por los 2 regímenes dictatoriales de la misma familia, el del tío Macías Nguema de la «triste memoria«, y el del sobrino y familia Obiang de «alegre memoria«, que han sometido y sumido al país en una brutal dictadura convirtiéndolo en un estado totalitario como consecuencia de ello, la represión, persecución, la pobreza y la desesperación, se han convertido en el pan nuestro de cada día; por lo tanto, es de sentido común y una necesidad que los hijos e hijas de bien del país, que los hay, intenten cambiar esta desgracia que dura ya más de 5 largas décadas, los que se sienten capacitados y están dispuestos. Todos esos esfuerzos, sacrificios e iniciativas, deberían orientarse a ese fin de echar como sea a ese régimen criminal y abyecto de los Obiang para luego instaurar las libertades y la democracia en el país para que la ciudadanía comience a vivir con dignidad, cosa que no ha disfrutado desde la independencia.

Pero, ¿con qué nos encontramos? Nos encontramos con grupos y grupúsculos que sistemáticamente libran sus eternas batallas cainitas, disputas de liderazgos y/o siglas como si el hábito hiciese al monje, como si las siglas de un partido por sí solas, van a deshacer entuertos del país.

Llevamos años asistiendo a desengaños, zancadillas, traiciones, deslealtades, luchas intestinas y de los egos entre los opositores; no hay un solo partido político en Guinea Ecuatorial que no haya conocido una profundisíma crisis interna que haya llevado a un cisma a bastantes, en algunos casos a una enemistad irreconciliable, y no se dan cuenta que mientras persistan estas disputas disputas absurdas, no hay tiempo para hacer nada más que vaya en beneficio del sufrido pueblo guineano; esas disputas internas tampoco ayudan a la lucha que dicen librar para salvar el país.

Parece mentira que en más de 50 años de independencia, los políticos guineoecuatorianos no han aprendido de los errores tanto de sus predecesores como los suyos propios; no se han dado cuenta de que la «ecuación de oro» de los colonos de: «divide y vencerás«, a los únicos que les beneficia son los que ni quieren que nuestros países (africanos, en este caso), se desarrollen, se independicen de verdad y se democraticen; tampoco se han enterado de que «la unión hace la fuerza»; la empresa de liberar, liderar un país, gobernarlo y desarrollarlo, es y tiene que ser una tarea, una misión compartida, colectiva y no solitaria, unilateral. En un país como el nuestro donde no hay la cultura de asociacionismo, sindicalismo, prácticas democráticas y de militancia; los actores políticos han de ser sobre todo y ante todo, maestros y profesores para enseñar a los ciudadanos con el ejemplo; si son los primeros en desacreditarse, romper la unión y querer acabar con el otro (políticamente), compañero incondicional anteayer; ¿qué resultados esperan obtener y qué creen que hará la población?

En una organización, las discrepancias y la pluralidad de opiniones, son sanas y necesarias cuando el fin es la mejora de la misma; ninguno tiene la razón absoluta, solo Cristo que por eso es Dios hecho hombre. Una cosa es discrepar, disentir para mejorarse; otra muy distinta, es calumniar, denigrar o envilecer al adversario. Estar permanentemente enfrentados, descalificarse y tirarse los trastos a la cabeza en nombre de las formaciones políticas que dicen luchar por los derechos de los guineanos y el progreso de la nación; no deja de ser otra contradicción de la que vive la oposición de Guinea.

Muy pocos partidos hablan de sus ideologías y programas políticos que dicen defender, qué tipo de Estado proponen y quieren implantar en el país. En las vísperas de la partida de Obiang y/o su consorte que también actúa como otra Presidenta; no se ve ni se lee por ningún lado propuestas, iniciativas, proyectos a llevarse a cabo cuando llegue el momento. Es sabido que por la falta de unión, por creerse imprescindibles y sobrados para llevar las riendas del país sin contar con los demás, Macías Nguema duró 11 años, y los Obiang llevan más de 46.

Uno no sale del asombro al constatar que unos palurdos, analfabetos funcionales, sectarios y cantamañanas sin oficio ni beneficio, son utilizados por algunos «líderes» como avanzadillas en sus luchas y disputas internas contra sus propios compañeros de lucha y no contra el régimen que se supone, quieren eliminar. Guinea Ecuatorial es el único país en el mundo mundial en el que todos están convencidos de que pueden gobernar, mandar y dirigir una nación, en el que no hace falta sacar una carrera, ejercer una profesión para dirigirse al pueblo y poder ser escuchado; todo el mundo sabe, puede y manda. Vivimos en un país en el que no hace falta saber hablar el idioma oficial del Estado, el español (el régimen avieso e infausto, ha impuesto otros 2 idiomas más como cooficiales: el francés y el portugués) para dirigir Guinea y dirigirse a los guineanos; la mediocridad, la sinvergonzonería y la estupidez son la característica de muchos atrevidos que hablan en nombre del país y dan lecciones.

¿Cómo la mayoría de la población no os va a dar la espalda, si no se siente respaldada ni representada por vosotros, los jóvenes no encuentran alicientes en vuestra forma de actuar y comportarse para comprometerse; tampoco la Comunidad y los Organismos Internacionales creen en vosotros por el espectáculo que hacéis por eso no quieren saber nada ni ayudar?

Como sigáis haciendo el ridículo enfrentándoos, descalificándoos y autodestreyéndoos; no quepa duda alguna que tendremos a los Obiang FOREVER. Sois como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

Comparte tu aprecio
RadioMacuto
RadioMacuto
Artículos: 1450

Actualizaciones del boletín

Introduce tu dirección de correo electrónico para suscribirte a nuestro boletín

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *