Peregrinos con camisetas y gorras azules acompañan a la Virgen de Bisila en la explanada del santuario de Torreciudad, en Huesca

¿Qué es ser cristiano hoy en el actual panorama político-social?

Guinea Ecuatorial se declara cristiana en más de un 80 %, pero la corrupción y los abusos siguen y parte del clero reza por quienes los cometen. José Eugenio Nsue se pregunta qué significa hoy seguir a Cristo, allí y en España.

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Por José Eugenio Nsue

Ante los acontecimientos políticos, catastróficos provocados o naturales, el comportamiento de los dirigentes políticos y económicos mundiales con las decisiones que toman aquí, allá y acullá; me he estado dando vueltas a mi cabeza para intentar entender el papel que desempeñan o deberían desempeñar los que confesamos la religión cristiana, llamados cristianos; ¿qué hacemos frente a lo que ocurre a nuestro alrededor, con nuestros semejantes y prójimos?

Pueda que parezca una ironía, pero los que dicen, decimos ser cristianos; ¿sabemos lo que significa ‘ser cristiano’, lo que eso conlleva y exige?

Un cristiano es una persona que sigue la fe, los principios y las enseñanzas de Jesucristo y pertenece al Cristianismo, la religión monoteista más grande del mundo, formada a su vez por tres grades subgrupos (Catolicismo, Protestantismo y Ortodoxo). El cristiano cree y reconoce a Jesucristo como Salvador; no solo como un personaje histórico, sino como Hijo de Dios, el Mesías y el Salvador de la humanidad; en la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamentos), como su libro sagrado y guía espiritual; en los valores y la vida que Él llevó en su paso por la tierra.

Los principios cristianos son las Verdades Fundamentales para el cristianismo como: el Señorío de Cristo y la Fe, la autoridad de la Biblia, su contenido como la Palabra inspirada por Dios para instruir, corregir y guiar al ser humano; la integridad y la verdad (vivir con congruencia entre lo que se dice y lo que se hace hablando con transparencia y rechazando la mentira); el perdón y la gracia (ofrecer a los demás el mismo perdón y misericordia que se ha recibido de Dios); la Mayordomía (comprender que la vida, el tiempo, los talentos y los recursos naturales provienen de Dios y deben administrarse con responsabilidad), y Santidad y Obediencia (procurar una vida limpia, apartadas de prácticas moralmente dañinas, honrando las leyes justas y la voluntad divina). Las Enseñanzas cristianas se basan en la Vida, Muerte y Resurrección de Jesucristo: Amar a Dios con todo el corazón, y al prójimo como a uno mismo; el Perdón y la Misericordia (perdonar a los demás de manera generosa y continua, imitando el perdión que Dios ofrece a la humanidad); la Búsqueda del Reino de Dios, es decir vivir con valores de humildad, mansedumbre, pureza de corazón y desapego de las riquezas materiales); la Oración y la relación personal con Dios (mantener un diálogo sincero y una confianza íntima con el Padre celestial más allá del reconocimiento público); la Esperanza en la vida eterna basada en la resurrección de Jesucristo, que ofrece consuelo, la paz en medio de las dificultades, y la promesa de la redención…

En definitiva, un cristiano es aquella persona que voluntariamente sigue a Cristo, cree en sus enseñanzas y está convencida de que es el Señor, el DIOS HECHO HOMBRE, y está dispuesto, con la ayuda del Espíritu Santo, a imitar lo que Él hizo en su breve estancia entre nosotros en la tierra (devolver la vista a los ciegos, hacer caminar a lo lisiados, dar de comer a los hambrientos, aconsejar y dar esperanza a los desesperados…, sobre todo se enfrentó con los poderosos (políticos y ricos): «En verdad os digo que es difícil que un rico entre en el reino de los cielos…» (Mt.19: 23); el peligro de cuantos pretenden amasar más y más riquezas olvidando a Dios: «Ninguno puede servir a dos señores; porque aborrecerá al uno y amará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas...» (Mt.6: 24ss); a los mentirosos y tramposos, los llamaba: ‘sepulcros blanqueados’ (Mt.23: 27); etc, etc.

A pesar de todo lo descrito, lo que constato tanto en el país donde nací, Guinea española, ahora Ecuatorial, como en el de mi residencia, España; son cristianos diluidos en estas sociedades líquidas, indiferentes; cristianos acobardados, acomplejados, incapaces de manifestar y defender lo que creen. En estas dos sociedades a las que pertenezco: una porque ahí nací y otra porque aquí vivo, los cristianos estamos difuminados, mezclados entre el gentío; no nos distinguimos en nada, no nos caracterizamos con nada; nadie sabe dónde estamos ni quiénes somos. A pesar de que el mismo Cristo, nuestro Redentor y Fundador, nos dijo que la señal de los que decimos ser sus seguidores, cristianos, es el AMOR: : «Amaos los unos a los otros como yo os he amado» (Jn.13:34-35). «No hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Jn.15:13), sin embargo, nosotros, los cristianos guineoecuatorianos y españoles, hacemos y vivimos todo lo contrario.

A pesar de que en Guinea Ecuatorial, más del 80% de la población es cristiana y practicante; tanto los verdugos como las víctimas abarrotan cada domingo los lugares de culto para alabar, bendecir y pedir a Dios; asisten a las misas para escuchar la Palabra de Dios, el Evangelio y comulgan, pero las atrocidades, la barbarie no cesan; la corrupción, las humillaciones y denigración a los seres humanos y su dignidad son la norma. En Guinea Ecuatorial la vida humana no vale nada; la violencia y el salvajismo son el lenguaje común; los corruptos, asesinos, mentirosos, torturadores y violadores son venerados y elevados a los altares, y el clero reza para que no les pase nada, perduren in eternum y son los modelos a seguir, la referencia para la sociedad.

En España, más de lo mismo. Da igual que aprueben leyes como el aborto, la eutanasia, el «matrimonio» de personas del mismo sexo; da igual que tengamos a dirigentes que mienten como unos bellacos, corruptos, denigren y ofendan nuestras creencias y banalicen nuestros lugares sagrados y de culto y no pasa nada; hasta los hay dentro de la misma iglesia entre obispos, sacerdotes y agentes pastorales (profesores de religión) que apoyan, jalean, militan y votan por las formaciones políticas que promueven y aplican dichas ideologías y nunca hablan ni del derecho a la vida, a la dignidad humana, ni a la igualdad; y mi pregunta que hago y me hago desde hace tiempo es: ¿qué significa ser cristiano hoy en nuestra sociedad? ¿Cuáles son las señales de los cristianos hoy en día? Si volviera hoy Cristo, ¿qué diría a la iglesia y diría a los cristianos?

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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