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El CPDS, considerado durante años la principal formación opositora legal en Guinea Ecuatorial, enfrenta cada vez más cuestionamientos sobre su verdadera independencia y su funcionamiento interno. Lejos de fortalecerse con el tiempo, las voces críticas dentro del partido parecen ser silenciadas, y la juventud, que debería ser el motor del cambio, se encuentra relegada a un papel secundario o, como en este caso, directamente expulsada.
Hemos entrevistado a un joven militante de base recientemente expulsado del partido. ¿Por qué lo han apartado? ¿Qué papel juegan realmente las juventudes en CPDS? ¿Es este un caso aislado o un síntoma de algo más profundo? Sus respuestas ofrecen una mirada desde dentro a una formación que, según algunas voces, ha perdido el rumbo.
Dedicamos esta entrevista a Joaquín Eló Ayeto, alias Paísa, otro joven expulsado de CPDS cuya versión de los hechos no pudimos —o no quisimos— escuchar en su momento. Hoy, desde la cárcel donde se encuentra por el simple hecho de pensar diferente, queremos reconocer ese error y preguntarnos si su detención no fue, de algún modo, inducida por Andrés Esono Ondo, cada vez más “convergente” con la dictadura.
Desde niño fui muy crítico con las injusticias que veía en mi pueblo, especialmente las cometidas por los presidentes de consejo de poblado, los delegados del gobierno, los gobernadores y los militares. Eso me llevó a interesarme por los partidos de oposición, aunque aún era un niño. Me enamoré de CPDS y lo seguí como simpatizante hasta que llegué a Bata en 2003-2004 para estudiar. Finalmente, me afilié en 2009 con el número de afiliación 7.674.
Mi implicación ha sido total. He estado con el partido en los buenos y malos momentos, sin miedo a las consecuencias. Antes de afiliarme oficialmente, ya trabajaba como interventor en mesas electorales, aunque nunca firmé un acta de escrutinio final. Participé en intentos de manifestaciones, campañas electorales y giras organizadas por el partido. Siempre que CPDS me necesitó, ahí estuve.

Mi expulsión tiene tres razones principales:
Sí, me entregaron un documento donde se me acusaba de insultar a compañeros, al Secretario de Organización y al propio SG, así como de difundir información falsa y hablar mal del partido. Son acusaciones que no pueden probar.
Andrés Esono puede que sea bueno en otras áreas, pero como SG no tiene liderazgo. Y lo peor es que no lo quiere reconocer. Los resultados hablan por sí solos. Muchos militantes saben la verdad, pero prefieren quejarse en voz baja. Cuando alguien se atreve a decirlo en alto, Andrés lo acusa de querer destruir el partido. Aprovecha la ignorancia de muchos compañeros para mantenerse en el poder.
No. Desde que Andrés es SG, muchos militantes se han desanimado y han preferido quedarse en casa. Pero quedarse en casa no es la solución; la solución es sacarlo de la SG para que el partido pueda volver a ser lo que era.
Por supuesto, y no solo yo. Algunos lo denuncian públicamente, otros en privado, pero todos sabemos lo que está pasando. Los principales responsables de esta situación, además de Andrés, son Nicolás Mengue y Juan Manuel (alias Piongyang).
CPDS ha sido, es y seguirá siendo una institución importante en este país. Pero la intención de Andrés es llevarlo al PDGE. No lo va a conseguir, aunque lo más probable es que él mismo acabe en el GMDM (Gran Movimiento de Masas).
Sí, muchos compañeros nos han apoyado a mí y a los que están en mi misma situación. Nos aconsejan y nos animan a seguir adelante.
Me impliqué en la política siendo menor de edad, y ahora que ya tengo hijos, no veo ninguna razón para abandonar la lucha si los objetivos aún no se han conseguido.
Nota de la redacción
La expulsión de este joven militante de base no es solo una historia de desacuerdo interno; es un reflejo de la crisis que atraviesa un partido que, supuestamente, se erige como la principal alternativa opositora en Guinea Ecuatorial. La falta de liderazgo, la traición interna y el miedo a cuestionar a la cúpula han convertido a CPDS en una sombra de lo que alguna vez fue.
Algunos seguirán guardando silencio, pero la verdad, tarde o temprano, siempre sale a la luz. La juventud, que debería ser el pilar sobre el cual construir el futuro, ha quedado relegada a un rol secundario, manipulado y silenciado por aquellos que prefieren callar y mantenerse cómodos en su zona de confort, lejos de la lucha que dio vida a la formación.
Este testimonio no es un simple reclamo de un militante expulsado, es un grito de alerta para todos aquellos que aún creen en la importancia de una oposición genuina. ¿Será CPDS capaz de reencontrar su rumbo? El tiempo lo dirá, pero el camino hacia la reconciliación y la renovación parece, cada vez más, una utopía.
Ciertooooo. De líder no tiene nada
Que le echen a Andrés ya, está destruyendo el partido. Ya no tiene credibilidad