El auge y la tendencia del fenómeno de los «THERIAN», un fracaso del hombre, sobre todo occidental.

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Por José Eugenio Nsue

Los ‘therian‘ o teriántropos son personas que se identifican profunda y espiritualmente con un animal no humano, sintiendo que su «alma» o esencia está conectada a una especie específica, conocida como «teriotipo». No creen ser físicamente el animal, pero expirimentan una conexión interna e involuntaria que a menudo expresan mediante comportamientos animalísticos como la cuadrupedia (moverse a cuatro patas) o el uso de máscaras y accesorios.

Que los humanos se identifiquen, se sientan y se comporten como los animales no humanos y vivan como los animales con los que se identifican, y al mismo tiempo quieren quedarse entre los humanos, piden que se les respeten y sean tratados no se sabe si como personas que no quieren ser, o como animales que sí se sienten y se identifican; no deja de ser otra anomalía existencial, un fracaso del hombre moderno o postmoderno y la mala interpretación de la libertad.

Los creacionistas o creyentes, afirmamos que Dios es el creador del universo, es el que hizo a todos los seres vivos, pero específicamente es el que hizo al hombre, la persona, a su imagen y semejanza; hombre y mujer los creó y los confió heredar su obra, ser los responsables, administradores de todo lo creado: «sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre la tierra» (Gn.1, 28 – 30); es decir, Dios dio al hombre, la persona, el dominio sobre todas las cosas y todos los animales dotándole de inteligencia superior al resto de los seres vivos.

Los evolucionistas o biólogos; según ellos, las especies cambian, evolucionan, gradualmente a lo largo del tiempo, descendiendo de ancestros comunes mediante la selección natural. La persona para los evolucionistas, es el resultado de un proceso gradual, denominado hominización; un ser adaptativo, cuya mente y conducta ha evolucionado para enfrentarse desafíos ambientales y sociales siendo el ser vivo más vulnerable, débil, en cambio por su inteligencia, raciocinio y habilidades, domina y explota al resto de los seres vivos y a la naturaleza.

Tanto los unos como los otros, coinciden en que la persona, el hombre, el ser humano, es único, irrepetible, muy superior; un ser espiritual incomparable a ningún otro ser viviente. Un ser racional, consciente y consecuente de sus actos. Jurídicamente, es un sujeto de derechos y obligaciones (natural o jurídico). En Filosofía y psicología, se define como un ser libre, ético y en constante evolución; y desde la teología, la persona es un ser subsistente de naturaleza racional o espiritual, caracterizado por la autoconciencia, la libertad, la capacidad de amar y la relacionalidad. Por eso mismo, el hombre ha conquistado hasta el espacio, llegado a la luna, enviado satélites que orbitan el universo y naves para explorar si hay vida en otros planetas, y llegado el caso, quiere explorar y conquistar Marte. El hombre ha hecho grades descubrimientos (científicos, físicos, químicos o medicinales, etc, etc), inventos (aviones, barcos, trenes, automóviles, etc, etc.), para la humanidad.

En el mundo, ha habido en todos los continentes, grandes pensadores (Sócrates, Platón, Aristóteles, Nietzsche, Kant, Descartes, Frantz Fanon, San Agustín de Hipona, Léopold Sédar Senggor, Chinua Achebe, Wole Soyinka, Cheikh Anta Diop, Nana Asma’u, Jean – Jacque Rousseau, Noa Chomsky…); grandes científicos (Albert Einstein, Isaac Newton, Galileo Galilei, Charles Darwiñ, Marie Curie…); excelsos escritores ( Miguel de Cervantes, William Shakespeare, Homero, Dante Alighieri, León Tolstöi, Marcel Proust, etc)…

Cuando se creía que la humanidad ya había evolucionado, los humanos cada vez lo eran, las personas hacían uso de su raciocinio por eso hacían proezas, gestas, descubrimientos e inventos; cuando ya se hablaba de la postmodernidad, aparecen los teriántropos, es decir, «personas» que se identifican profunda y espiritualmente con los animales, sienten que sus ‘almas’ o esencias están conectadas a una especie específica.

Este movimiento está creciendo como espuma, sobre todo en Europa y América (Argentina), donde hace tiempo la lógica, el sentido común y la razón perdieron su esencia a favor de la libertad, en mi modesta opinión, mal entendida, mal aplicada y mal utilizada.

El continente que había, primero aplicado e impuesto la cosmovisión teocentrista del mundo (Dios como centro de toda la existencia), luego pasó al abtropocentrismo (el Hombre como centro del universo); llegó a hablar del Renacimiento, la Ilustración o «Siglo de las Luces» (s. XVIII), el Romanticismo, la Contrailustración, la Industrialización hasta el Liberalismo; inexplicablemente, vuelve a hablar de ‘therian‘; o sea, los europeos quieren hacer el camino inverso, quieren la involución, volver al estado primitivo; quieren volver de donde procedieron, según los evolucionistas; ser animales salvajes o domésticos.

Las consecuencias de esta interpretación torticera y libertaria de la libertad, son gravísimas para la convivencia y el orden en la sociedad. Vivir y comportarse como un gato, perro, serpiente o cerdo entre las personas, al mismo tiempo querer que respetan sus derechos humanos, es una incongruencia, la señal de que algo falla en esta sociedad. ¿No habría sido mejor que los gatos, perros, cochinos, iguanas o conejos vivan en su hábitat y dejar que los humanos vivan en el suyo, entre humanos?

Cuando los alumnos me preguntan que qué pienso de los ‘therian‘; les digo que no tengo tiempo para pensar en ellos. En todo caso lo más lógico sería que los que quieren ser y vivir como animales, había que tratarles como animales y mandarles a vivir con ellos. No debe ser agradable tener como vecino a un cochino, serpiente, iguana o gorila.

Pronto, veremos pasar a nuestro lado a gatos, perros o pumas conduciendo, fumando y tomando tragos en los bares. ¡Qué peligro!

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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