El 7M en Bata,otro engendro del régimen de Malabo

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Hacia las 13:30 y 13:45 horas del domingo día 7 de los corrientes nos llegaban las primeras noticias sobre “una gran explosión que hizo temblar gran parte de la ciudad de Bata”, luego continuaron otras explosiones que finalmente se localizaron todas en el cuartel militar de Nkoantoma. Dicha serie de explosiones no fueron consecuencia del azar, tampoco fruto de un error o negligencia puntual, sino un engendro más del régimen que gobierna actualmente Guinea Ecuatorial; como dice el refrán: de tal palo tal astilla.

Y seguirán habiendo engendros similares y posiblemente más devastadores, mientras los dirigentes de nuestro país no se bajen de la burbuja en la que se han instalado y que pone límites entre su existencia y el contexto político, económico y social real; mientras se sigan considerándose dioses, que nunca se equivocan, porque como se dice, el error es humano; mientras sigan considerando al ciudadano guineo-ecuatoriano un tonto a quien se puede vender cualquiera mentira; mientras pretendan presentarse como los dirigentes africanos que mejor hacen sus deberes, un ejercicio de propaganda barata, cuando la realidad es otra; mientras sigan su huida hacia delante, haciendo oídos sordos a cualquier opinión constructiva sólo por el hecho de provenir de alguien que no comulga con su forma de hacer las cosas, cuando Guinea Ecuatorial es para todos nosotros.

Sin ir muy lejos en la historia, después de lo sucedido en Bata, merece recordar cómo las autoridades de nuestro país están manejando la pandemia de la covid-19. Sí, es verdad que se adoptó con tiempo las medidas para frenar la expansión de la epidemia en Guinea Ecuatorial; pero quizás pocos se habrán preguntado del porqué nos hemos visto inmersos en una situación de tantos contagios y muertes. Pues, la respuesta es sencilla: mientras los que la jerga de los ciudadanos sin voz bautiza como ciudadanos de a pie se esforzaban por cumplir las recomendaciones emanadas del gobierno, otro género de ciudadanos, a los que no obligan las disposiciones legales, aquellos que en nuestras ciudades saltan los semáforos en rojo, hacían su vida normal y así se encargaron de propagar el virus que al día de hoy ha hecho estragos en nuestra sociedad.

Volviendo al caso de Bata, es incuestionable que de haber el gobierno aparcado el nepotismo y el clientelismo, la cadena de mando, que tomó la decisión de depositar los explosivos al lado de un depósito de municiones, habría sido formada por personas bien cualificadas que hubiera tomado una decisión diferente que consecuentemente habría evitado la carnicería que ha tenido lugar en Bata. Porque debe quedar claro que, las explosiones de Bata no pueden ser responsabilidad de una o dos personas, sino de una cadena de mando.

En su relato “minuto a minuto sobre las explosiones en la ciudad de Bata”, el digital AhoraEG, señala: “13,45, se escucha una fuerte explosión que hace temblar gran parte de la ciudad”. Tuvieron que transcurrir más de ocho horas, concretamente 8 horas y 30 minutos para obtener la primera reacción del gobierno con el mensaje de su presidente leído a las 21,15 horas, y que sitúa el comienzo de las explosiones a las 16 horas, una muestra clara de vacío de poder.

En Guinea Ecuatorial y fuera de nuestras fronteras la gente se ha informado gracias a las imágenes y audios que colgaron en las redes sociales ciudadanos que vivieron los hechos. Ante tan graves acontecimientos, un gobierno digno de dicho, se hubiera preocupado por tener informada a la población, con comparecencias ante los medios informativos cada una o dos horas para dar cuenta de la evolución de la situación, de forma transparente, que es el único modo de evitar los bulos. Hay que dejar claro aquí que la verdad no es patrimonio exclusivo del gobierno, de suerte que cuando el gobierno no da información veraz, está también lanzando bulos, como ha ocurrido en el caso que nos ocupa.

El gobierno de Guinea Ecuatorial vive de improvisaciones, debe ser mínimamente proactivo para el bien de todos. Ya lo vimos en el caso de la covid-19, donde se declaró un estado de emergencia que sólo aparece enunciado en nuestra Constitución, pero sobre el que no se ha legislado y es por dicha razón que cuestiones relacionadas a la limitación de ciertos derechos fundamentales están siendo tratadas mediante decretos sin fundamento legal e incluso por Órdenes ministeriales (y ni mu del poder legislativo o del judicial, instituciones a las que se supone que el pueblo ha transferido parte de su soberanía).

Para el caso de las explosiones de Bata no tenemos información de que haya habido reunión ni del gobierno ni del parlamento para abordar, con carácter monográfico, dicho tema. No se sabe si ha funcionado alguna vez el Comité Nacional de Emergencias previsto en el artículo 7 de la ley número 4/2010, de fecha 31 de mayo, sobre Prevención y Protección Civil de Guinea Ecuatorial, que debe asumir el protagonismo que están asumiendo otras personas e instituciones. Se ha declarado Bata zona catastrófica cuando, al parecer, dicha figura no está reglamentada en Guinea Ecuatorial.

El decreto núm. 25/2021, de fecha 09 de marzo, por el que se declara zona catastrófica a la ciudad de Bata y se activan medidas urgentes para proteger a los damnificados y reparar los daños causados por las explosiones que tuvieron lugar en dicha ciudad, es muestra clara de improvisación. La invocada ley de Prevención y Protección Civil establece en su artículo 12 que “las líneas de actuación en situaciones de emergencia a que se refiere la presente Ley serán aprobadas por el Gobierno a propuesta del Ministerio del Interior”, pero la presencia de dicho ministerio brilla por su ausencia.

 La misma ley a que nos estamos haciendo referencia, en su Disposición Adicional Tercera dice: “Para los fines de la presente Ley se crea en el seno del Ministerio del Interior y Corporaciones Locales Un Fondo para Prevención y Protección Civil de los ciudadanos. El Fondo creado conforme a la presente disposición se nutrirá por los Presupuestos Generales del Estado, y demás recursos procedentes de las aportaciones y contribuciones de personas físicas y jurídicas nacionales y extranjeras, Gobiernos cooperaciones bilaterales y multilaterales, así como demás organismos internacionales destinados a financiar las actividades de prevención, preparación para la atención de desastres, así como estabilización y reconstrucción. Este Fondo se administrará conforme el reglamento que a tal efecto se dicte.” Se supone que más diez años después un Fondo que debían nutrir los presupuestos generales del estado, cada año, debería contar, a fecha de hoy,con bastantes recursos.

Resulta, pues, incomprensible que se habilite una cuenta independiente para “un fondo de emergencia para responder a la catástrofe de Bata”. ¿Cómo se le ocurre al gobierno crear un fondo por cada emergencia que se da en el país cuando una ley ha creado un fondo permanente para emergencias? Los fondos creados para la emergencia de la covid-19 y el recién creado para la de Bata, ¿cómo y por quién se administran?

En manejo de la pandemia de covid-19 y las explosiones de Bata han puesto de manifiesto muchísimas deficiencias (a nivel de los sistemas sanitario y educativo, así como a nivel de los tres poderes del Estado), que, por el bien de todos, el gobierno debe esforzarse por paliar. Pero, para ello, las autoridades de nuestro país deben bajar de la nube y poner los pies sobre tierra, porque no se puede encontrar solución a un problema cuando se niega su existencia ni se puede enmendar un error que no se reconoce. Depurar responsabilidades en el caso de Bata contribuirá a evitar que en lo sucesivo ocurran casos similares; es una oportunidad para acreditar la independencia judicial que tanto se ha cacareado últimamente.

Nos unimos en dolor a todos los que han perdido a sus seres queridos y deseamos una pronta recuperación de los heridos.

Malabo, 9 de marzo de 2021.

Guillermo Nguema Elá – Coordinador Nacional FDR.

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