
La familia de Teófilo Ondó Elá devuelve a «Luquito» sus 100.000 francos y el pésame
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Una breve nota difundida en un grupo de WhatsApp ha retratado mejor las relaciones internas del régimen que muchas de sus interminables reuniones y discursos. La familia del fallecido Teófilo Ondó Elá Asue ha devuelto a Lucas Nguema Esono, conocido como «Luquito«, los 100.000 francos CFA que este había enviado como contribución a los gastos del sepelio.
La respuesta familiar, educada y fría, no podía ser más contundente:
Señor Lucas Nguema Esono:
La familia de quien en vida se llamaba Don Teófilo Ondó Elá Asue acusa recibo de los cien mil francos CFA enviados por usted como contribución a los gastos de sepelio de nuestro padre.
No sin antes agradecerle el gesto, tenemos que informarle que tal contribución no ha sido necesaria para la implementación del correspondiente programa, razón por la cual le hacemos devolución de la misma.
No hay insultos, acusaciones ni grandes explicaciones. Solo un agradecimiento formal y el dinero de vuelta. Una bofetada perfectamente redactada en lenguaje administrativo.
La frase elegida por la familia resulta especialmente reveladora, la contribución «no ha sido necesaria». No dicen que llegara tarde, que fuera escasa o que el remitente hubiera cometido algún error. Simplemente comunican a Luquito que sus 100.000 francos no hacían falta.
Gracias por el gesto. Recoja usted su dinero.
Conviene recordar que, el mulatoide Luquito no es un ciudadano cualquiera que haya enviado sus modestos ahorros para ayudar a una familia. Es uno de los veteranos supervivientes del Chicharismo obiangueanum, antiguo secretario general del PDGE, exministro y habitual ocupante de diferentes cargos dentro del engranaje criminal de Malabo. Uno de esos personajes que desaparecen durante un tiempo y vuelven a ser reciclados cuando el palacio necesita demostrar que todavía controla a sus viejos servidores.
Tampoco corresponde presentar ahora a Teófilo Ondó Elá como una víctima ejemplar. El fallecido fue otro engranaje del mismo sistema, alcalde de Niefang, exdiputado del PDGE y antiguo directivo de Getesa. Durante años formó parte de la estructura política y administrativa que ha contribuido a sostener la dictadura y sus redes de obediencia.
No estamos ante un opositor rechazando el dinero de un jerarca del régimen. Estamos ante la familia de un antiguo cuadro del PDGE devolviendo la contribución de otro viejo cuadro del PDGE. Una disputa entre miembros de la misma casa, antiguos servidores del mismo amo y beneficiarios del mismo sistema.
En el entorno de Teodoro Obiang, la amistad suele durar lo que dura el cargo. Las lealtades se miden en nombramientos, contratos, favores y sobres. Después llegan los funerales, las coronas, los elogios y los discursos sobre patriotismo pronunciados por personas que probablemente apenas se soportaban en vida.
La familia de Teófilo Ondó Elá no ha organizado una rueda de prensa ni ha dado explicaciones públicas. Le han bastado unas pocas líneas para dejar a Luquito con el dinero en la mano.
Quizás pretendía cumplir con una obligación social. Quizás quiso recordar que seguía presente. O quizás pensó que cualquier cantidad enviada por una antigua excelencia debía ser recibida con reverencias.
Esta vez, sin embargo, el dinero regresó al remitente.
Gracias, Luquito.
No ha sido necesario.










