
‘Dime de qué presumes y te diré de qué careces’.
Share your love
¿LA IZQUIERDA DE SÁNCHEZ, ZAPATERO Y EL SANCHISMO ES LA QUE VINO A ACABAR CON LA CORRUPCIÓN Y REGENERAR LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA?
Por José Eugenio Nsue
Me parece anacronismo hablar en el siglo XXI de izquierdas y derechas porque nada tiene que ver con lo que eso significaba cuando se acuñaron esos términos en 1789 durante la Revolución Francesa en la Asamblea Nacional para referirse a aquellos diputados que buscaban cambios sociales y se sentaban a la izquierda del hemiciclo a los que llamaron ‘progresistas’ porque luchaban por la igualdad social, la intervención del Estado en la economía y el progreso social; los valores que perseguían eran: la justicia social, los derechos civiles, la solidaridad y la protección de los servicios públicos (educación, salud). Frente a los ‘conservadores’ o ‘liberales’, que eran partidarios de rey, se sentaban a la derecha; aquellos que defendían la libertad individual, el libre mercado y la tradición. Sus valores innegociables eran: la libertad económica, la propiedad privada, el orden público, la seguridad y el patriotismo.
Hoy por hoy, no hay un solo país en el que se aplican solo políticas de izquierdas o de derechas; ni China, ni Cuba, ni Venezuela, ni Corea del Norte, considerados los últimos bastiones del socialismo/comunismo; ni Estados Unidos, Alemania o la misma Francia donde se originaron dichos términos, considerados liberales. Así que, seguir atribuyéndose ser de izquierdas, derechas o de centro, es marear la perdiz. Concretamente en España donde resido desde hace 3 décadas, he visto gobernar la izquierda (Felipe González), la derecha (José María Aznar); otra vez la izquierda (José Luis Rodríguez Zapatero), la derecha (Mariano Rajoy Brey); y ahora un sucedáneo de la izquierda, el sanchismo (Dr. Pedro Sánchez Castejón con una amalgama de partidos que sustenta al Gobierno: Sumar, ERC, Junts, EH Bildu, PNV, BNG y CC), Dios sabe a qué ideologías pertenecen. En todos esos Gobiernos, España ha seguido siendo un Estado social y democrático de Derecho, cuya forma política es la monarquía parlamentaria. La soberanía nacional reside en el pueblo español y la estructura del país se fundamenta en la unidad indisoluble de la Nación y la autonomía de sus regiones y nacionalidades (Art.1 de la Constitución Española de 1978). Durante mi estancia en este país, todos los Gobiernos han defendido y practicado la justicia social, el Estado de derecho, la propiedad privada, las Libertades en todos sus extremos, la separación de poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), el Estado de bienestar, los servicios públicos, la economía de mercado, así como la monarquía parlamentaria; el Rey reina pero no gobierna, es el Jefe de Estado, pero el Primer Ministro, es el Presidente de Gobierno, preside el poder Ejecutivo; en España, la libertad económica, la propiedad privada y el orden público son respetados y fomentados por todos los signos e ideologías políticos (izquierda y derecha), salvo el sanchismo que por no tener una ideología definida, ora dice su Representante, el Doctor Sánchez el Pinocho, que gobierna con un bloque progresista cuando le apoyan tambien partidos como PNV y Junts que, de progresistas e izquierdas, tienen lo que yo de blanco con ojos azules. Entonces, seguir hablando de progresistas y conservadores en esta España, es una pérdida de tiempo, una vuelta al pasado propio de nostálgicos que quieren resucitar viejos fantasmas, reabrir las heridas que debían de estar cicatrizadas. La sanidad y la educación en el conjunto nacional, son universales, públicas y gratuitas (algunas Comunidades Autónomas buscan una excelencia y eficiencia en la gestión, unas más que otras, y los resultados saltan a la vista).
Lo que chirría es lo que estamos viendo y viviendo con esta «izquierda» de Pedro Sánchez y su predecesor José Luis Rodríguez Zapatero, un personaje oscuro, enigmático y camaleónico.
Pedro Sánchez, tras su ‘expulsión’ de la Secretaría General del PSOE en 2016; reunió a 3 personajes cuando menos singulares: Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García Izaguirre, ¿de qué se conocían?, para disputarle la Secretaría Gral. a la candidata oficialista, Susana Díaz, a la que ganó contra todo pronóstico haciendo trampas, según revelaciones posteriores publicadas. Nada más recuperada la Secretaría General del partido, aglutinó a todos los partidos del espectro político nacional, menos el PP, Ciudadanos y Vox, partidos que él mismo decía que jamás pactaría con ellos porque los españoles no lo entenderíamos porque eran un cáncer, nocivos para los intereses del país; lo que sus propios compañeros (Alfredo Pérez Rubalcaba) llamaron: Gobierno Frankenstein. Para presentar una moción de censura contra Mariano Rajoy Brey con el pretexto de acabar con la corrupción y limpiar las cloacas del Estado porque, según Ábalos, quien defendió dicha moción: «había mucha podredumbre» en las instituciones del Estado, el Gobierno de Rajoy estaba lleno de corrupción, el partido Popular también. Por eso, insistía: «España no podía tolerar la corrupción ni la indecencia institucional»; «la moción de censura era un acto de ‘patriotismo constitucional’ destinado a recuperar la normalidad de la vida pública y devolver la confianza a los ciudadanos».
No perdieron tiempo ni desaprovecharon la ocasión sobrevenida; de regenerar la democracia a pringarse hasta las cejas con mordidas, enchufismo, tráfico de influencias, esposas que se hacen catedráticas y organizan Máster sin cualificación, hermanos enchufados, orgías mañanas, tardes y noches hasta en pleno confinamiento; hijas utilizadas para blanquear el dinero, solo para llevar la ‘dolce vita’ a costa del erario público. El resultado: los 2 Secretarios de organización del PSOE, encarcelados e imputados de gravísimos delitos de corrupción, incluido el escudero Koldo con sus chistorras. O sea, de la banda de los 4 del Peogeot que asaltaron primero la Secretaría General del partido y luego el Gobierno de España, 3 están procesados; menos Sánchez que no sabía con quiénes se ‘acostaba’ y tomaba cañas; todo su entorno familiar (esposa y hermano), pringado.
Esta semana, se ha sabido que un expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha sido imputado presuntamente por: tráfico de influencia, blanqueo de capitales, cobro de comisiones ilegales, entre otros delitos gravísimos. Un hecho sin precedentes.
Lo de Zapatero cantaba solo. No se ha entendido que un ‘pacifista’ (promotor de la Alianza de Civilizaciones), defensor de los Derechos y Libertades individuales y de los Colectivos más vulnerables (la unión de los homosexuales, el aborto libre y financiado, el cambio de sexo…); nada más dejar la Presidencia, se convirtió en Lobby para apoyar y hacer negocios con los regímenes más crueles y criminales habidos; en Malabo (Guinea Ecuatorial), toma café con el dictador más longevo del mundo, Obiang Nguema, junto con otros socialistos: José Bono y Miguel Ángel Moratinos también con negocios; o defendiendo a capa y espada al chavismo, a Maduro y sus escuderos Delcy y su hermano en Venezuela para hacer negocios.
¿Estos son los que se presentaron ante los españoles prometiendo regenerar la democracia, acabar con la corrupción institucionalizada e higienizar todas las Instituciones? ¿Esta es la izquierda que se presenta como adalides y paladines de la paz en el mundo, garantes de la higiene democrática y van dando lecciones de moralidad y ética a los demás? ¿Zapatero e hijas, Sánchez y familia, Ábalos, Cerdán y Koldo, pillados de momento, son el ejemplo de honestidad, humildad, respeto a las instituciones y recursos del Estado y el feminismo?
Dan envidia los laboristas en Inglaterra; diputados que saben que se deben a sus votantes, no tanto del Partido ni de ideologías. Cuando su Primer Ministro y Secretario General, se equivoca, se lo dicen y se rebelan para salvar su honor y su Partido; nada que ver con los palmeros españoles que, como borregos y tarados, siguen al Jefe, a la disciplina del Partido y aplauden cualquier bobería impuesta tan absurda y nociva contra su partido, ideología y principios que sea con tal de cobrar sueldazos; unos verdaderos «estrépitos estropicios éticos», diría un columnista.
Siento verdadera pena por todos aquellos inmigrantes que siguen creyendo las milongas y cuentos de esta izquierda amoral que abochorna, avergüenza y trinca igual o peor que el resto de delincuentes. No hemos inmigrado para dar pena ni para que se apiadan de nosotros aquellos que después van a apoyar a los regímenes que nos someten y nos obligan a abandonar nuestras tierras y hacen negocios con ellos; inmigramos en busca de la felicidad y bienestar, para intentar con nuestros esfuerzo, valor y sacrificio, realizar nuestros sueños; para ello, gobiernen quienes gobiernen solo debemos pedir que respeten nuestros derechos, sus propias leyes y principios.
Los que os llamáis de izquierdas y progresistas: decidme de lo que presumís, os diré de lo que carecéis: la vergüenza.
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?







