
Cuatro autobuses para más de 2.000 universitarios en el campus de Basupú
La UNGE ha trasladado sus facultades a Basupú, a unos 15 kilómetros de Malabo, con cuatro autobuses para más de 2.000 alumnos. En un país sin transporte público, ir a clase cuesta 2.000 FCFA al día.
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El régimen de Teodoro Obiang ha sacado la universidad de Malabo y ha dejado que cada estudiante se las arregle para llegar a clase.
La Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (UNGE) ha trasladado sus facultades al nuevo campus de Basupú, a unos 15 kilómetros de la ciudad. Cada día van más de 2.000 alumnos y la universidad pone cuatro autobuses. Muchos salen de clase a las 18.00 y llegan a casa entre las 20.00 y las 21.00. Los que pueden pagar cogen los coches de línea que van hacia el sur de la isla de Bioko. Cada viaje cuesta 1.000 FCFA, es decir, 2.000 FCFA al día y unos 40.000 al mes solo para ir a clase. Los que no pueden pagarlo se quedan en Basupú, de noche y lejos de casa, peleando por un sitio en uno de los cuatro autobuses. Para ellos, el régimen no tiene más plan que el de siempre, que les parta el rayo.
Así lo ha contado a Radio Macuto una fuente del alumnado de la UNGE. La Revista Equato también se hizo eco el 23 de octubre y calificó el servicio de autobuses de la universidad de insuficiente e ineficiente. La versión oficial presenta Basupú como un gran logro. Según Real Equatorial Guinea, el campus tiene 20 edificios, seis facultades, cien aulas para unos 6.000 alumnos y residencias para 600 estudiantes internos. Esa versión no dice cómo van a llegar cada día esos miles de alumnos a un campus fuera de la ciudad. En Malabo no hay transporte público. Solo hay taxis y coches de línea particulares, sin tarifa oficial, y cada conductor cobra lo que quiere. Desde la escasez de gasolina de octubre, un trayecto en taxi que costaba 500 FCFA se cobra ya a 1.000, y los de 1.000 han pasado a 1.500 o más de 2.000, según publicó Mofueñ.
Cuando los estudiantes protestaron, los responsables les contestaron con una frase. «No confundamos el favor con la obligación», relata la fuente de Radio Macuto. «Como si nosotros hubiéramos pedido este campus», responde. La mudanza también tiene efectos fuera de la universidad. Según la Revista Equato, los conductores de los coches de línea acortan ahora el trayecto en Malabo–Basupú, porque el negocio está asegurado y escasea el combustible. Los escolares y los vecinos que viajan hacia Luba y el interior se quedan sin transporte. «Todo lo que queda más allá de Basupu ya no es una prioridad y puede esperar», escribe la revista.
No es lo único que se les cobra a los universitarios. En mayo, Radio Macuto publicó que la UNGE exigía 375.000 FCFA a los alumnos de Ciencias Económicas por el título, la toga y el traje académico. En 2024 el régimen rebautizó la universidad con el nombre del dictador. Y los coches de línea de los que ahora dependen los estudiantes funcionan en un país donde la gasolina vuelve a faltar en Malabo sin que nadie lo explique.
Para levantar edificios en Basupú hubo dinero. Para llevar a los alumnos hasta ellos, no. Y la educación, que es un derecho, se vende ahora como un favor.
En Basupú hay aulas para 6.000 alumnos y autobuses para unos pocos.










