
Se nos acaba de dejar otra eminencia, Don José Mbomio. Morirse en el exilio es una mierda.
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Por José Eugenio Nsue
Estaba seguro que iba a tomar una semana de asueto, alejado de la actualidad y de la que se avecina en Kalunga; entre la ola de calor abrasante que visita tanto la península ibérica como las islas afortunadas (Canarias), y los viajes; pero como decimos popularmente: «el hombre propone y Dios dispone«. Aterrizando a la capital del Reino de España el jueves, recibo una llamada de ‘Mi Presente’ (cuñado) que me dice que había muerto en Madrid un paisano y amigo personal; muy consternado y afectado, terminó la conversación con su ya habitual y recurrente lamento, tras las últimas pérdidas de sus amigos (Francisco ZAMORA LOBOCH: escritor, periodista y artista, y Florentino ADJABA NVE: primer catedrático de Pedagogía en la Universidad de Laguna,Tenerife); a la vez resignado: «no venimos a Europa a morirnos aquí, coño«.
En efecto; muchos de su generación, que vinieron a España, Europa en la preindependencia con miras a regresar una vez acabados los estudios al país para su desarrollo; se cultivaron, se formaron y estudiaron, a pesar de las dificultades de toda índole que atravesaron, cumplieron con todas sus expectativas; bastantes fueron titulados universitarios. Todos sus sueños se truncaron, cayeron en saco roto tras la independencia que en lugar de traer a la joven nación la justicia, las libertades y una inmensa felicidad en fraterna unión, sin separación y sin discriminación; nos trajo: persecuciones, torturas, miseria, pobreza y muertes; con ese panorama, se vieron forzados a quedarse en el exilio, tener que hacer sus vidas lejos de los suyos y del país que tanto han querido y nunca olvidaron. Con 70 y 80 años, nos van dejando sin que el país de su nacimiento se levante, sea habitable y sin la posibilidad de ir a demostrar su valía.
José MBOMIO, nacido en Sevilla de Niefang, fue de esa generación que llegó a España en los años 60; estudió ingeniería y Magisterio; fue uno de los primeros enseñantes negros en España con todo lo que eso significa cuando, hasta hoy todo un expresidente del Gobierno sigue cuestionando que los negros puedan representar a las selecciones de fútbol europeas, es decir que no pueden ser europeos; formó a muchas generaciones de niños blancos durante más de dos décadas; casado con una blanca que desde su «SÍ» en el altar, quiso a su marido y se hizo una negra, una guineana adoptiva sin haber conocido el pueblo de su marido; no le importaron los comentarios racistas y ofensivos que fue objeto, seguramente; tuvieron unos preciosos e inteligentes hijos como la guapa e intrépida periodista Lucía MBOMIO.
José MBOMIO ha dejado un vacío en la colonia guineoecuatoriana que algunos han bautizado ‘Afromayores’ inalienable. Sus sabias y sentidas palabras quedarán para siempre en el recuerdo de los que siguen en vida y en la memoria colectiva; en su tiempo y hoy en día, para muchos, «no entienden cómo un negro puede ser español» cuando son esos mismos españoles quienes presumen haber conquistado, colonizado casi todos los continentes desde el siglo XV; lamenta muy apenado de que ninguno de los que vinieron a España a estudiar pensó que seguiría aquí después de los estudios; «queríamos volvernos corriendo a África, pero ya no era el África que dejamos porque se habían instalado las dictaduras, los que se arriesgaron regresar, a pesar de todo, terminaron muertos».
A pesar de que la muerte es imprevisible, silente e inevitable, nadie que haya nacido puede escabullirse a ella; es normal y lógico que las personas se mueran, pero que sea en el lugar de su nacimiento ya que la inmensa mayoría vive, se desarrolla y envejece donde nace. Esta legitimidad y derecho natural nos los han desbaratado la diabólica familia de los Nguema con sus cruentas, despiadadas e inhumanas dictaduras y regímenes totalitarios.
Guinea Ecuatorial es el único país de toda la orbe donde la mayoría de sus hijos e hijas valiosos que se formaron contra viento y marea (aguantando el frío, las nevadas…), no ha podido ejercer, desempeñar lo que había estudiado, a pesar de que el país necesitaba y necesita su presencia como el agua de mayo. El país va de culo en todos los sentidos porque sus dirigentes amorfos, analfabetos y criminales han determinado tenerlo secuestrado, hermético, incomunicado y en la ignorancia; impiden que nadie enseñe nada ni que nadie sepa algo.
Mientras que los nacidos en Guinea Ecuatorial como los difuntos José MBOMIO, Paco ZAMORA LOBOCH, Esteban ESONO NDEMZOA, Florentino ADJABA NVE o Francisco ELA ABEME; los supervivientes: Adolfo OBIANG BIKO, Celestino OKENVE, Donato NDONGO-BIYOGO o Cruz Melchor EYA NCHAMA entre otros tantísimos han ejercido y triunfado en todo el mundo, sin embargo el país está en la ruina, sus ‘eminencias’ para rescatar helicópteros caídos, enseñar y curar los enfermos y desarrollar el país, son los brujos, videntes, chamanes y marabúes.
No sabemos si es el sino o el deseo de los dioses, a pesar de que el país está lleno de crédulos y practicantes, de que el final de los ilustres hijos de la República de Guinea Ecuatorial acaben en la diáspora como los judíos en Egipto, a no ser que Dios envíe un Moisés para enfrentarse con el ‘Faraón’, la ‘Faraona’ y el ‘faraonito’, y librarnos. Hasta entonces, lo que nos toca es seguir lamentando, llorando y despidiendo a nuestros seres queridos, hijos e hijas valiosos y válidos; enterrarlos lejos de su pueblo y de los suyos; poner las velas a todas las advocaciones marianas para que intercedan por nuestros idos y por nosotros, a la vez que empecemos la vigilia a la espera del siguiente a ser llamado por el Hacedor. ¡Qué angustia! ¡Qué pena y cuánto dolor saber que después de tanto esfuerzo, dedicación y sacrificio en formarse académica, ética y socialmente; nuestro final vaya a ser ese!
Descanse en paz don José MBOMIO. Que la tierra le sea ligera y Dios le premie por darnos tanto y elevar el nombre de Guinea Ecuatorial.
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?













