
En Ebibeyin el miedo ya también se sirve en los bares
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Según fuentes propias de Radio Macuto en Ebibeyin, está creciendo una seria preocupación por la supuesta utilización de algunos bares y espacios de ocio como puntos de escucha, vigilancia y posible marcaje selectivo de personas consideradas incómodas por los aparatos de control del régimen.
Lo que circula en voz baja entre vecinos no es ya el simple recelo de siempre ni la sospecha habitual de que en determinados locales se habla demasiado y se escucha más de la cuenta. La alarma ha dado un paso más inquietante. Algunas de las advertencias recibidas apuntan a que ciertos clientes podrían estar siendo identificados con antelación y tratados de manera distinta dentro de algunos establecimientos frecuentados por la población.
Entre los elementos mencionados por las fuentes aparece una expresión especialmente perturbadora, “vasos y platos reservados”. En el ambiente de miedo que domina la ciudad, esa frase no se interpreta como una práctica inocente del local, sino como un indicio de selección previa de clientes. Esta página no ha podido verificar de forma independiente las sospechas más graves asociadas a esa advertencia, pero sí constata un dato revelador, cada vez hay más ciudadanos que dicen preferir no entrar en ciertos bares, no reunirse allí y limitar sus encuentros a espacios privados donde se sientan algo más protegidos.
Ese desplazamiento del miedo hacia la vida cotidiana no es un detalle menor. Dice mucho del grado de descomposición que ha impuesto la dictadura. Cuando una parte de la población empieza a desconfiar no solo de lo que dice en público, sino también del lugar donde se sienta, de la mesa que ocupa o del vaso que le ponen delante, ya no estamos ante una simple atmósfera de vigilancia. Estamos ante una sociedad enferma de control, delación y amenaza silenciosa.
En Guinea Ecuatorial, los tentáculos de Antena y de otros mecanismos de escucha no necesitan exhibirse para hacerse sentir. Les basta con sembrar la duda, empujar a la autocensura y convertir cualquier espacio común en un posible punto de observación. Ese es uno de los triunfos más perversos del régimen de Teodoro Obiang, hacer que el ciudadano viva siempre alerta, incluso en lugares donde debería encontrar descanso, conversación o un momento de normalidad.
Desde Ebibeyin, la recomendación que ya comparten algunos vecinos es tan simple como brutal, menos exposición, más prudencia y máxima cautela en aquellos sitios donde no se sabe realmente quién escucha, quién informa o quién opera al servicio del poder.
Que en una ciudad se empiece a aconsejar quedarse en casa antes que entrar en determinados bares retrata con crudeza el país que han construido los verdugos de Malabo, un país donde el miedo ya no solo patrulla las calles, sino que también se sienta a la mesa.








Ahora en ebibeyin hay una chica llamada Oninica es de las más peligrosas ahorra en ebibeyin ( la nueva mujer fuerte de antena) tiene un bar en frente del patio de Federico Nsomo Nnandong, la gente tiene que tener mucho cuidado al entrar en éste bar, ella es de toho angok ( nsoc nsomo) pero lleva toda la vida viviendo en ebibeyin, es una chica muy peligrosa
Nuestro distrito da más cobertura al poder, pero sin resultados a cambio. Prefiero ir a Mongomo dónde sabes que estás en territorio comanche.Por lo menos en Mongomo sabes dónde puedes entrar.Son está gente que le dan aire al balón llamado PDGE