
Akurenam y Kogo levantan la voz contra la emergencia climática
Share your love
Mientras la cúpula del régimen sigue depredando los recursos naturales del país a espaldas de su pueblo, desde las regiones de Akurenam y Kogo emerge una esperanza: adolescentes y jóvenes que, lejos de los discursos huecos del poder, comienzan a organizarse y levantar la voz por el futuro del medioambiente en Guinea Ecuatorial.
Según una reciente nota publicada por Naciones Unidas en su web nacional, varios grupos juveniles han comenzado a movilizarse en el marco del proyecto “Localización de los ODS para la preservación de la biodiversidad”, una iniciativa financiada por el Fondo Conjunto de los ODS e implementada con apoyo del PNUD, UNICEF y la FAO. Pero más allá del lenguaje técnico o los protocolos institucionales, lo que realmente resalta es la capacidad de estos jóvenes para diagnosticar, desde sus propias comunidades, los efectos visibles del cambio climático: lluvias irregulares, degradación del suelo, escasez de recursos forestales y alteración del modo de vida rural.
Lo admirable es que no se han quedado en la queja. En Akurenam, por ejemplo, adolescentes propusieron campañas de reforestación, sensibilización ambiental y una implicación más directa de las autoridades locales en las decisiones que afectan a la biodiversidad. En Kogo, otro grupo planteó rutas ecológicas escolares y un sistema de vigilancia comunitaria contra la tala indiscriminada. Se trata, sin duda, de una nueva forma de ciudadanía: activa, propositiva y decidida a actuar allí donde las élites solo negocian y saquean.
La formación técnica recibida, gracias a entidades como INCOMA o IDEFOR, ha servido de base para reforzar este liderazgo emergente, combinando derechos, sostenibilidad y participación ciudadana. Pero el verdadero motor ha sido el sentido de pertenencia y el deseo de construir una Guinea Ecuatorial vivible y digna, al margen de las estructuras clientelares del poder.
Este tipo de experiencias, aunque todavía acotadas a proyectos piloto, revelan una verdad incómoda para el régimen: la juventud no está dormida, simplemente ha sido marginada sistemáticamente. Cuando se les da un mínimo espacio y recursos, los jóvenes guineoecuatorianos son capaces de diseñar soluciones, liderar procesos y pensar en colectivo. Todo lo que la dictadura teme.
En un país donde los presupuestos públicos para el medioambiente se desvían hacia negocios de importación privada, donde los bosques son vendidos a multinacionales asiáticas y donde hablar de “desarrollo sostenible” es todavía una consigna vacía, lo que hacen estos adolescentes de Akurenam y Kogo es revolucionario. No porque porten pancartas, sino porque entienden que el clima no espera. Que el bosque no se defiende solo. Que el silencio no es una opción.
Desde Radio Macuto no solo celebramos su iniciativa, sino que invitamos a otras comunidades a inspirarse en su ejemplo. El futuro no vendrá desde el palacio La Colina, vendrá desde abajo. Y serán los jóvenes, organizados y conscientes, quienes lo impulsen.







