Plataforma petrolera offshore del complejo Okume en aguas de Guinea Ecuatorial.

Kosmos vende sus activos petroleros en Guinea Ecuatorial mientras Malabo guarda silencio

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¿Qué sabe realmente el pueblo guineoecuatoriano sobre la venta de los intereses de Kosmos Energy en Ceiba y Okume a Panoro Energy?

La compañía Kosmos Energy ha completado la venta de sus intereses en el campo Ceiba y en el complejo Okume, situados en el Bloque G, frente a las costas de Guinea Ecuatorial. La compradora es Panoro Energy, otra compañía extranjera que refuerza así su presencia en uno de los bloques petroleros más conocidos del país.

La operación se cerró por unos 127 millones de dólares, tras los ajustes correspondientes. También contempla pagos futuros de hasta 40 millones de dólares si se cumplen determinadas condiciones ligadas a la producción y al precio del petróleo. Kosmos ha explicado que utilizará esos ingresos para reducir deuda y reforzar su situación financiera.

Para las compañías, todo parece claro; una vende, otra compra y los inversores reciben cifras, porcentajes y previsiones. Para el ciudadano guineoecuatoriano, en cambio, queda lo de siempre, poca información pública, ninguna explicación seria del Gobierno y demasiadas preguntas sin respuesta.

El petróleo es uno de los recursos que más ha marcado la historia reciente de Guinea Ecuatorial. Durante años fue presentado como la gran promesa nacional, la riqueza que debía transformar el país y mejorar la vida de la población. Sin embargo, la mayoría de los ciudadanos vio pasar los barriles sin ver llegar hospitales dignos, escuelas eficaces, empleo estable ni servicios públicos a la altura de tanta riqueza anunciada.

Por eso esta venta no debería tratarse como una simple operación entre empresas. Afecta a activos estratégicos del país y debería obligar al Gobierno a explicar qué ha autorizado, qué obtiene el Estado, qué papel juega GEPetrol y qué impacto tendrá la operación sobre los ingresos públicos. Pero Malabo, una vez más, prefiere el silencio.

También hay otra lectura. Ceiba y Okume son campos maduros, con una larga trayectoria productiva. Que Kosmos decida desprenderse de ellos para reducir deuda y concentrarse en otros proyectos debería abrir un debate sobre el futuro petrolero de Guinea Ecuatorial, la caída de la producción y la dependencia de operadores extranjeros. Ese debate, sin embargo, no existe en las instituciones del régimen.

El poder habla de soberanía energética, pero la información importante llega desde fuera. Habla de control nacional, pero son las empresas las que explican los movimientos relevantes. Habla de desarrollo, pero no rinde cuentas sobre cuánto entra, quién fiscaliza y quién se beneficia realmente.

Kosmos cobra. Panoro se refuerza. Los mercados reciben su información. Y el pueblo guineoecuatoriano vuelve a quedar como espectador de una riqueza que le pertenece, pero que casi nunca se le explica.

Mientras no se dé explicaciones claras, cada operación de este tipo seguirá dejando la misma sospecha, en Guinea Ecuatorial el petróleo cambia de manos, pero la verdad nunca llega al ciudadano.

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