Teodoro Obiang durante la inauguración del tramo Sampaka-Timbabe

Sampaka, Obiang dilapida más de 5.000 millones en un simple tramo de carretera

El clan Obiang destinó 5.540 millones de francos CFA a la rehabilitación del tramo Sampaka-Timbabe. Otra obra pública convertida en propaganda mientras la población soporta miseria, corrupción y represión.

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Bajo una lluvia torrencial en Malabo, la tiranía guineoecuatoriana volvió a ofrecer este sábado un espectáculo de despilfarro financiero. El clan Obiang inauguró unos pocos kilómetros de asfalto entre Sampaka y Timbabe por la astronómica suma de 5.500 millones de francos CFA. Un nuevo escándalo en un país asfixiado por la corrupción, la miseria y la arbitrariedad.

Por OLBIF

Una inauguración bajo la lluvia para ocultar el despilfarro

La puesta en escena estaba, como de costumbre, calculada al milímetro para alimentar la propaganda del poder. Junto al dictador y su esposa se congregaron el primer círculo del régimen, los dirigentes del partido único, el PDGE, y toda la nomenklatura de Malabo para celebrar lo que debería ser una simple operación de mantenimiento urbano.

Presentada con grandes alardes retóricos por los ejecutores de Obras Públicas, la rehabilitación del tramo Sampaka-Timbabe, que incluye la ampliación de la calzada, la construcción de aceras y dos obras hidráulicas, lleva aparejada una cifra que produce vértigo: 5.540.850.000 francos CFA. Extraída directamente de las arcas del Estado, esta suma desorbitada para un tramo de carretera resume por sí sola la gestión depredadora de los fondos públicos por parte de una camarilla que confunde el Tesoro nacional con su cartera privada.

Molesto por las críticas legítimas que denuncian la ausencia de beneficios reales de la riqueza petrolera en la vida cotidiana de los ciudadanos, el ocupante del palacio presidencial aprovechó la tribuna para arremeter contra quienes cuestionan la actuación de su junta. Como era previsible, el discurso victimista terminó con el anuncio de otra obra costosa, la autopista Malabo-Luba, que promete una nueva lluvia de miles de millones para las empresas cercanas al poder.

Mientras la población soporta la precariedad y la opresión, el poder desfila, hace bendecir el asfalto por un clero complaciente y organiza danzas folclóricas para ocultar la realidad.

En Guinea Ecuatorial, como en las autocracias vecinas de África Central, el asfalto nunca sustituirá a la libertad ni a la justicia social. El tramo Sampaka-Timbabe no quedará como una obra de desarrollo, sino como otro símbolo de un régimen acorralado que intenta comprar legitimidad a golpe de miles de millones sobrefacturados.

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