
La filtración que expone la guerra familiar del TDT
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Continuando con el análisis del sumario al que los reporteros de Radio Macuto tuvieron acceso, el caso TDT ha dejado de ser solo un expediente judicial: se ha convertido en una batalla abierta dentro del propio clan presidencial. La filtración de un vídeo y los mensajes publicados por el vicepresidente de su padre, en su cuenta de X (antes Twitter) no solo revelan el nerviosismo del régimen, sino que confirman, sin querer, la existencia de las mismas operaciones financieras descritas en los documentos judiciales.
En el vídeo divulgado, grabado supuestamente en España, la abogada Gemma Jones Ndjoly reclama a los representantes de Wayang Teknical Soluceos Globais S.L. el pago de dos millones de euros bajo amenaza de revelar sus movimientos “ilegales” en Guinea Ecuatorial. En la versión del llamado patrón, también figuran María Jesús Ada Obiang Mangue, hija del dictador, y su pareja, a quienes acusa de haber cobrado previamente un millón de euros en comisiones.
Lo que Teddy intenta presentar como “nueva información” es, en realidad, una confirmación tardía de lo que el sumario judicial ya describe: el proyecto de la Televisión Digital Terrestre fue el canal perfecto para mover dinero público a través de empresas pantalla registradas en Guinea Ecuatorial, Portugal y España. Los montos en euros que ahora cita el vicepresidente de su padre son la traducción exacta de los pagos en francos CFA que el expediente atribuye a ministros, testaferros y directivos de Wayang Teknical.
La protagonista involuntaria de esta tormenta es María Jesús , hija del dictador y ex directora del Consejo de Cargadores Marítimos, institución desde la que ya se investigaron desvíos de más de 800 millones de francos CFA. Tras su salida del cargo, se estableció en España, donde aparecen sociedades a su nombre o vinculadas a su entorno, como Metropoli Investments S.L. o Orichiada S.L..
Según fuentes cercanas al caso, su participación en la trama TDT no se limita a recibir fondos: habría actuado como nexo entre los gestores de Wayang y ciertos despachos europeos que facilitaron los cobros. Pero el detalle más significativo no está en los contratos, sino en la reacción de su medio hermano, Teddy, que desde hace años ha emprendido una persecución personal contra ella, repitiendo el mismo patrón con otros hijos del dictador que no son de su madre.
Tras la retirada de su inmunidad parlamentaria, Eugenio Nze Obiang, ex ministro de Información y portavoz del régimen, enfrenta ahora el cierre de fronteras, según confirmaron a Radio Macuto fuentes parlamentarias. El cerco impuesto contra él refleja la desconfianza interna del poder y el temor a nuevas filtraciones que podrían comprometer aún más al círculo presidencial.
La guerra familiar se libra ahora a cielo abierto. El vídeo filtrado y el mensaje de Teddy muestran una pugna que ya no puede ocultarse bajo el barniz de “unidad nacional”. Cuando el propio heredero del régimen utiliza las redes para acusar a su hermana de corrupción, no se trata de transparencia: se trata de venganza interna y lucha por el control del botín.
El sumario del caso TDT, al que tuvo acceso Radio Macuto, no menciona nombres de familia por razones procesales, pero las piezas encajan. Los flujos de dinero, las transferencias internacionales y los vínculos con empresas radicadas en la península ibérica dibujan un mapa donde la corrupción no distingue entre funcionarios y parientes. Y mientras la justicia guarda silencio, el poder se delata a sí mismo cada vez que abre la boca en redes.
El intento de Teddy por desviar la atención hacia España y «activistas» es también un gesto de miedo: sabe que, si se confirma la dimensión transnacional de los pagos, la jurisdicción europea podría reclamar su propia parte de investigación. En ese caso, el TDT dejaría de ser un escándalo doméstico para convertirse en un asunto judicial con alcance continental.
El régimen quiso convertir la televisión digital en símbolo de modernidad, pero terminó emitiendo su propio culebrón familiar. En esta guerra de filtraciones, los corruptos no se exponen por justicia, sino por celos. Y mientras los hermanos se devoran entre sí, el país sigue sin señal.
Nota de la redacción:
Las próximas publicaciones abordarán la posible ramificación del caso en territorio europeo y el papel de los intermediarios financieros que siguen operando bajo silencio diplomático.







