
La cumbre de la OEASC en Malabo, nuevo escaparate diplomático para la dictadura
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Por OLBIF
Según un comunicado triunfalista del propio régimen, fechado el 11 de agosto por el omnipresente Buró de Prensa e Información, Guinea Ecuatorial acogerá a comienzos de 2026 la Cumbre Ordinaria de Jefes de Estado de la Organización de Estados de África Central (OEASC). Lo que para el aparato propagandístico es motivo de orgullo, en realidad no es más que otra maniobra de distracción: una operación de maquillaje internacional sufragada con fondos públicos para ocultar la miseria y la represión que asfixian al pueblo guineoecuatoriano.
El dictador Teodoro Obiang Nguema Mbasogo no recibió al secretario general de la organización, Moussa Batraki, en la capital, Malabo, sino en Mongomo, el feudo privado de su clan. El gesto es revelador: en Guinea Ecuatorial, el Estado, sus instituciones y su tesorería funcionan como apéndices de una sola familia.
El comunicado asegura que Batraki expuso al presidente un programa de actividades que, para cualquier ciudadano de a pie, suena a sarcasmo. Entre ellas, un foro sobre el sector privado, otro sobre juventud, otro sobre mujeres y, lo más insultante, uno sobre derechos humanos. Todo ello en un país que mantiene encarcelada o silenciada a toda voz crítica; donde la economía está secuestrada por el círculo del poder; donde las riquezas del petróleo desaparecen en los bolsillos familiares mientras las escuelas y hospitales agonizan.
Estos eventos son meros teatros con los que el régimen busca una legitimidad internacional que no tiene, quemando miles de millones que podrían destinarse al bienestar de la población. El dinero saldrá, como siempre, de la renta petrolera que jamás se ve reflejada en servicios básicos, pero sí en coches de lujo, hoteles de cinco estrellas y champán para las delegaciones extranjeras. Ni una palabra en el comunicado sobre el coste obsceno de esta cumbre, que terminará pagándose con el hambre, la precariedad y la vergüenza de un pueblo reducido a figurante en el festival anual de la hipocresía.
Cuando el telón caiga y las cámaras extranjeras se apaguen, la única realidad que quedará será la de un país saqueado y un pueblo condenado a aplaudir con las manos vacías.








Se trata de la OACPs, Organización de Estados de África, del Caribe y del Pacífico, y no de la Organización de los Estados de África Central, Organización que no existe. En su lugar, habría más bien la CEMAC Comunidad de Estados de África Central.