
Fernando Abaga Edjang ve en el GTTF Global Summit 2025 un punto de inflexión para el taekwondo tradicional
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En un balance publicado en sus redes sociales bajo el título “What the 2025 GTTF Global Summit Has Meant to Me”, el maestro Fernando Abaga Edjang, 9º Dan de taekwondo y actual secretario general de la Global Traditional Taekwondo Federation (GTTF), ha descrito la Cumbre Global 2025 celebrada en Corea del Sur como un auténtico “antes y después” en su trayectoria personal y en la consolidación de esta joven organización.
Abaga recuerda que ya se perdió la cumbre fundacional de 2024 porque la embajada de Corea en Senegal le denegó el visado, y que estuvo a punto de quedarse fuera también en esta edición, por el mismo motivo. Solo a última hora, tras haber dado el viaje por perdido, pudo embarcar rumbo a Corea. “De no haber asistido, me habría perdido muchísimo”, reconoce en su texto, al repasar lo que significó para él este encuentro.
El maestro destaca, en primer lugar, la dimensión humana del evento: por fin pudo poner rostro a “cientos” de miembros de la GTTF a los que solo conocía de los grupos de WhatsApp, incluido el propio presidente de la federación. Esa convivencia, explica, ha cambiado para siempre la manera en que percibe la comunidad global del taekwondo tradicional.
Otro de los aspectos que subraya es la toma de conciencia sobre el peso real de la GTTF en el ecosistema internacional del taekwondo. Hasta ahora, admite, no tenía “un punto de referencia claro” sobre la posición de la organización. Tras la cumbre, su conclusión es contundente: la GTTF “está en lo más alto de la cadena alimentaria” y sigue creciendo de forma exponencial. La federación, fundada en 2023 por el Gran Maestro Jun Lee, figura clave del taekwondo tradicional y portavoz de relaciones internacionales de la Kukkiwon, se define como un movimiento que busca rescatar los valores filosóficos y técnicos del taekwondo frente a la deriva puramente deportiva de los últimos años.

Abaga describe el Summit como un “gran mercado abierto del aprendizaje”: decenas de maestros y grandes maestros de todo el mundo compartiendo conocimientos, métodos y experiencias en un ambiente de fuerte dinamismo colectivo. Para un instructor africano con décadas de práctica a sus espaldas, afirma, la cantidad de información nueva y la calidad del intercambio fueron “extraordinarias”.
Uno de los momentos más cargados de simbolismo fue la ceremonia de 9º Dan, que el maestro resume como una mezcla de profundo respeto hacia los veteranos y de sentimiento de logro personal. Confiesa que, cuando empezó a practicar taekwondo hace décadas, jamás imaginó verse como protagonista de una ceremonia de este nivel, semejante a las que tradicionalmente organiza la Kukkiwon en Corea.
El texto también pone el foco en la diversidad y entusiasmo de los participantes. Según Abaga, los miembros de la GTTF están dispuestos a realizar grandes sacrificios económicos y personales para asistir al Summit en masa, y esa energía “es contagiosa”. Las imágenes difundidas por la organización muestran delegaciones llegadas de más de 150 países, lo que confirma la rápida expansión global de la federación en apenas dos años de existencia.
Sobre el liderazgo, el maestro Fernando presenta al presidente y fundador de la GTTF como un dirigente “visionario, apasionado y profundamente comprometido” con el objetivo de convertirla en la mejor organización de taekwondo del mundo. A su juicio, el éxito alcanzado en un tiempo tan corto solo se explica por esa combinación de visión estratégica y trabajo constante. Los vínculos institucionales de la GTTF con el gobierno y la Asamblea Nacional de Corea del Sur, así como con la Taekwondo Promotion Foundation y la propia Kukkiwon, refuerzan esa impresión de solidez y legitimidad.
Abaga habla incluso de un “jaque mate organizacional”: en su análisis, la GTTF ha logrado abrirse un espacio propio en los círculos políticos y deportivos coreanos, un terreno que hasta hace poco estaba monopolizado por estructuras como la World Taekwondo y la Kukkiwon. Para un maestro africano, acostumbrado a ver el taekwondo tradicional relegado a los márgenes, esta nueva correlación de fuerzas es, dice, motivo de esperanza.
A nivel personal, el Summit le dejó varios hitos. Uno de ellos fue ver los documentos que preparó, material de reflexión y propuestas para el desarrollo del taekwondo tradicional, encuadernados en formato libro y en manos de participantes que los leían “con seriedad”. Ese gesto, confiesa, fue un potente estímulo moral y una llamada a seguir trabajando con más rigor. No es la primera vez que Abaga utiliza el formato libro para intervenir en los debates internos del taekwondo: en 2023 publicó A Brief History of Taekwondo in The Gambia, un ensayo sobre la evolución de este arte marcial en el país africano y las reformas necesarias para encauzar su futuro.
Otra experiencia que califica de “bonus” fue la profundización en los exámenes de grado, desde los niveles iniciales hasta el 9º Dan, en un grupo marcado por la diversidad de edades, rangos y procedencias nacionales. Para Abaga, acostumbrado a dirigir pruebas con mucha gente, la mezcla de generaciones y culturas convirtió esta sesión en “una oportunidad irrepetible”.
Al final de su balance, el maestro sintetiza su impresión con una frase clara: el futuro de la GTTF es “brillante” y la organización “ha llegado para quedarse”. La próxima cita global ya está anunciada: el Global Summit 2026 se celebrará en Manila, Filipinas, en una nueva etapa de expansión del taekwondo tradicional a escala mundial.
Para la comunidad guineoecuatoriana, la presencia activa de Fernando Abaga Edjang en este espacio tiene una carga añadida. Exiliado desde 1999 por la persecución política del régimen de Teodoro Obiang, el maestro ha convertido las artes marciales en una herramienta de educación cívica y resistencia pacífica, combinando su trayectoria como economista y exfuncionario de Naciones Unidas con una intensa labor pedagógica en África y la diáspora.
Mientras el taekwondo tradicional redefine su lugar en el mundo desde foros como el GTTF Global Summit, la voz de un guineoecuatoriano en esa mesa de debate recuerda que el talento de nuestro país sigue construyendo futuro fuera de las fronteras que le impuso la dictadura.







