
«El pueblo (Guineano) no necesita libertad, necesita comer chicharro», Ondo Cris dixit
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Por José Eugenio Nsue
Conviene mantener y guardar en nuestras memorias todos los crímenes, tratos vejatorios, ofensas y dichos de los que nos mal gobiernan en este más de medio siglo para que no pasen en el baúl de los olvidos ya que el guineoecuatoriano padece del síndrome del olvido, parece como si tiene cerebro de mosquito, también y sobre todo para las generaciones futuras y como pruebas en el momento de los ajustes de cuenta y del juicio final de la dictadura, que va a llegar pronto.
Cuando afirmamos y confirmamos que la clase de dirigentes que okupa el poder en Guinea Ecuatorial, no es de este mundo, ni es humana, ni terrícola; puede que sea una especie de alienígenas, extraterrestres o marcianos que por el azar, aterrizó justamente donde hoy se conoce como Guinea Ecuatorial, les gustó tanto que se establecieron, han reproducido y al creerse seres superiores a los habitantes autóctonos, se han hecho con el poder y se dedican a someterlos y no viven, ni ven, ni sienten las realidades de este mundo.
Otra prueba más de lo que decimos son las manifestaciones de un tal Ondo Cris cuyo verdadero nombre es Crisanto Obama Ondo en ABAHA TV; el sujeto afirma con contundencia que: «Nadie del pueblo necesita libertad, necesita comer chicharro, si tiene hambre. Hay que ser realista con la política, no imaginativa. Imaginamos que hay que hablar de democracia, libertad. El pueblo no necesita libertad«. O sea que para los mandatarios extraterrestres de lo que queda de la Guinea Ecuatorial, los guineanos no somos personas humanas; nos han despojado de toda condición humana desde el punto de vista ético (sustancia racional dotada de conocimiento, de voluntad y dueña de sus actos), humano (individuo de la especie humana, Homo Sapiens, primate caracterizado por el desarrollo de su capacidad intelectual, abstracción, introspección y comunicación de gran complejidad) y teológico (imagen de Dios compuesta de cuerpo y alma). La Biblia, para los creyentes, nos enseña que cada ser humano es creado por amor, hecho a imagen y semejanza de Dios (cf. Gn1,26), lo que nos muestra la inmensa dignidad de cada persona humana, que ‘no es simplemente algo, sino alguien. Es capaz de conocerse, de poseerse y de darse LIBREMENTE y entrar en comunión con otras personas’.
Entonces, una de las características intrínsecas y fundamentales de todo ser humano es la libertad. Toda persona por el hecho de serlo, es un ser libre; libre albedrío (potestad de obrar por reflexión y elección), libre de pensamiento (forma sus opiniones sobre la base de la razón, independientemente de la religión, la tradición, la autoridad o de creencias establecidas), libre de culto (derecho que debe asistir a toda persona a elegir libremente la religión o las creencias que desea profesar, a practicarla individualmente (en privado), o con otras personas (en público), y a cambiar de religión o creencias si así lo desea). Una persona sin libertad, deja de serlo, se convierte en esclava, se reduce al estadio animal, le despojan toda su dignidad y de todos sus derechos porque el derecho fundamental de toda persona precisamente es la libertad, así lo reconocen y recogen todas las Constituciones de todos los países del mundo, incluido la República de Guinea Ecuatorial, empezando con la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su Artículo 1⁰ que dice: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros«.
A pesar de eso, Ondo Cris (Crisanto Obama Ondo), que actualmente representa en Estados Unidos a Guinea Ecuatorial como embajador y cuya biografía aparecida en la editorial Círculo Rojo que no tiene desperdicio, dice tener licenciaturas en Ciencias políticas y Sociología por la UNED, Antropología Social y Cultural por la Universidad Libre de Bruselas; Máster en Política y Democracia, Relaciones Internacionales y Diplomacia, y en Negociaciones y Resolución de conflictos Dios sabe por qué Universidades, termina su extenso currículum académico con ser estudiante de doctorado en Ciencias políticas por la Universidad Descartes, la Sorbona de París, pero trabaja como diplomático desde 2009 y antes de iniciar sus estudios universitarios trabajó como botánico.
Ese que tiene títulos a tutiplén y parece que no es de la banda de palurdos y paletos de su mismo gremio, en cambio es el que suelta tamaño disparate y dice en voz alta y sin rubor que «el pueblo (guineoecuatoriano), no necesita libertad, sino chicharro»; con esa afirmación, le hace a uno muy difícil creer que esta persona haya estudiado algo y se pregunta, ¿qué Sociología, Antropología y Ciencias políticas estudió? ¿Quiénes fueron sus profesores y qué ha aprendido en todos esos países por donde le han destinado como diplomático? ¿Cómo se puede concebir un ser humano sin libertad, a no ser que como está más que comprobado, el gremio de los que mandan en el país, encabezados por los oriundos de Mongomo, de donde es él, no considera a los guineoecuatorianos como seres humanos, de ahí los malos tratos, abusos de todo tipo y humillaciones que son objeto permanentemente?
Para esos, los guineoecuatorianos no somos personas, no tenemos derechos ni siquiera para pensar, elegir, ni poder decidir; somos simples braceros, esclavos que tenemos que trabajar en su Hacienda que han convertido el país el ‘intelecto’, Crisantos Obama, haciendo de portavoz del régimen que representa y defiende a capa y espada (de ahí su proliferación en las redes sociales y foros de debate sobre los temas del país), afirma el sentir de su colectivo. Ellos tratan a los guineoecuatorianos peor que a los calabares (nigerianos) que vinieron a trabajar en las fincas de cacao en Santa Isabel, hoy Malabo en tiempos de colonia española; a esos por lo menos, les daban una ración de arroz, pescado salado, aceite; o sea, les daban alimentos y les guardaban sus pagas menguantes, pero al fin y al cabo, les pagaban; en cambio, Crisanto Obama Ondo y compañía que dicen que el pueblo no necesita libertad, sino chicharro, tampoco se lo dan; el pueblo guineano se muere de hambre, de enfermedades y de la miseria. Es más, ¿por qué tiene que comer chicharro y no carne, pasta, arroz, leche o aceite? Si saben o creen que lo que el pueblo guineano necesita es comer chicharro, ¿por qué no se lo da, tampoco les procuran a los ciudadanos trabajo ni les dan ayudas o subvenciones?
Con esas declaraciones, ese sujeto demuestra, una vez más, que no está bien; nada de lo que pone en su abultado currículum, de haber pasado toda su vida sacando títulos por todo el mundo, no es cierto, no concuerda con su manera de pensar y obrar. Si pasó por la universidad, seguro que la universidad no pasó por él; debía seguir ‘trabajando’ de botánico para hablar con las hierbas y las plantas viendo saltar a los monos de rama en rama, a los antílopes, elefantes y orangutanes pasearse por el bosque. Ese era su hábitat. Ese salto que ha dado y los ascensos y promociones que le premian sus mentores lo que hacen es retratarle y dejarle en evidencia de su falta humanidad, humanismo y de sentido común.
En lugar de exigir a los demás que sean realistas con la política y no hacer políticas imaginativas; a él y los que son, actúan y piensan igual, sí que decimos que hay que ser personas, tratar a los demás como personas. Cuando lo sean, sabrán que en un pueblo democrático y libre donde la gente trabaja y ejerce lo que sabe cada cual y recibe sueldos dignos, esa misma gente es capaz de comprar sus propios alimentos, comer lo que les apetece y hacer lo que les da la real gana. Seguro que lo estará viendo ahí donde le han destinado como los ciudadanos viven, se mueven y se desenvuelven; qué y cómo comen, no precisamente chicharro.
En lugar de tomar al pueblo guineano por tonto y de pobres mentales; lo que ese quiere es que se le aplique la divisa proclamada durante la Revolución francesa y se ha convertido en el lema de todos los franceses: LIBERTÉ, ÉGALITÉ ET FRATERNITÉ (Libertad, Igualdad y Fraternidad). No sigáis tratando a todos los guineanos como seres inferiores con los que podéis hacer y tratar como os salen de los cataplines. Tiempo vendrá para que paguéis por tanto daño.
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?








