El Gobierno decide cerrar hospitales mientras se acelera el ritmo de contaminaciones de la COVID-19 en Guinea Ecuatorial

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El primer caso de contagio por el coronavirus en Guinea Ecuatorial se registró el día 14 de marzo de 2020. A partir de entonces, y bien a pesar de la supuesta acción de los comités de lucha contra la pandemia, el número de casos no ha cesado de subir. Mientras tanto, los responsables de la gestión de la pandemia no pensaron en proteger al personal sanitario, a pesar de haber recibido gran cantidad de material de países amigos.

Dicho aumento de la incidencia de la enfermedad experimentó una fulgurante aceleración a partir del 13 de abril con la duplicación del número de casos cada semana, hasta los 315 casos oficialmente reconocidos el 28 de abril.

Durante todo ese tiempo, abandonados en primera línea sin protección frente al temible e invisible enemigo, los sanitarios se contagiaron en gran número.

Cuando el Comité Técnico se dio cuenta del desastre, en una reunión celebrada en Bata el sábado día 25 de abril, decidieron  restringir  al estricto mínimo la actividad del Hospital Regional de Bata y la del centro médico La Paz por considerarlos como “focos de coronavirus” y con el propósito de cerrarlos completamente si el resto de resultados pendientes confirmaba la contaminación masiva del personal de estos establecimientos. Por el momento, solo deberían poder atender las urgencias.

El Hospital Regional de Bata es el mayor hospital público de Guinea Ecuatorial, y drena no solamente los 310.000 habitantes del distrito de Bata sino, más ampliamente, los 812.000 habitantes que las fuentes oficiales atribuyen a la Región Continental del país. En importancia, le sigue el centro La Paz. Cerrar ambas estructuras significa dejar a toda esta población sin amparo sanitario de referencia. 

Y es sencillamente impensable que el Comité Técnico opine que esta pudiera ser la solución al problema de contagio del personal sanitario. Porque lejos de contribuir a detener la progresión de la pandemia en el país, el sentido común permite deducir que la gente va a volcarse a las curanderías y a las sectas, y que el remedio resultará más letal que la enfermedad.  Además de que, siguiendo el mismo razonamiento, se va a tener que cerrar más hospitales dado que, por contaminación o por deserción del personal, los hospitales van a seguir despoblándose.

El balance global del impacto de las medidas o de la gestión del Comité de lucha sobre la propagación del virus en el país, sobre la protección de la población en general y la del personal sanitario en particular es, cuanto menos, negativo, y debería conducir a cuestionar y reevaluar las medidas adoptadas.

Nuestra formación política lamenta constatar que los hospitales y el personal sanitario siguen hasta esta fecha sin recibir los necesarios equipos de protección mientras que toda la población observa que son los miembros del Gobierno y de las instituciones del Estado los que, sin el mínimo pudor, exhiben mascarillas de excelente calidad.

Convergencia para la Democracia Social de Guinea Ecuatorial entiende que el cierre de hospitales no puede ser una medida aceptable de lucha contra la pandemia, sobre todo en el momento en que esta parece estar entrando en una fase de crecimiento rápido. Urge por lo tanto tomar medidas destinadas a hacer de los hospitales del país lugares apropiados para la acogida de enfermos sin exponer al personal sanitario que sacrifica sus vidas para proteger las de todos nosotros.

En este sentido, CPDS publicó ayer una nota de prensa con nueve propuestas constructivas como contribución a los esfuerzos del Gobierno para fortalecer y optimizar los parámetros de la lucha contra la pandemia.

Malabo, 30 de abril de 2020

LA  SECRETARÍA DE COMUNICACIÓN

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