
NEXOS exige al Vaticano que supervise una investigación independiente sobre el asesinato del Vicario General de Malabo
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NEXOS-GE ha reclamado la intervención directa de la Santa Sede para impedir que el asesinato del Vicario General de la Archidiócesis de Malabo quede sepultado bajo el silencio, la manipulación oficial y las maniobras de un régimen acostumbrado a borrar las huellas cuando la verdad amenaza con tocar al poder.
Según un comunicado fechado en Madrid el 28 de abril de 2026, la plataforma considera que la muerte violenta del religioso no puede quedar en manos del mismo aparato estatal que, durante décadas, ha convertido las investigaciones sensibles en expedientes sin verdad, sin responsables y sin justicia.
Desde que salió a la luz el asesinato del Vicario General de Malabo, el pasado 17 de abril, el régimen ha mantenido un silencio tan frío como revelador. No hubo una explicación clara, no hubo un mensaje institucional a la altura de la gravedad del hecho, no hubo una reacción que transmitiera respeto hacia la víctima, hacia su familia, hacia la Iglesia ni hacia una población golpeada por la incertidumbre.
Ese silencio solo fue roto de forma parcial, tardía y torpe por Nguema Obiang, quien el 23 de abril recurrió a su cuenta privada de X para presentar condolencias a la familia del religioso. En ese mensaje, según recoge NEXOS, el vicepresidente reconoció que el levantamiento del cadáver no había permitido determinar que se tratara de una muerte natural y anunció que había ordenado la realización de una autopsia.
Para NEXOS, esa intervención no aclara el caso, sino que lo oscurece aún más. En un país normal, una muerte de estas características exige una investigación judicial seria, la actuación inmediata de un juez competente, la intervención de un médico forense y la preservación estricta de la escena. En Guinea Ecuatorial, sin embargo, hasta una autopsia puede convertirse en un instrumento político cuando quien la anuncia no es la justicia, sino el poder.
La plataforma advierte de que las circunstancias conocidas hasta ahora contradicen cualquier intento de presentar la muerte del Vicario General como un fallecimiento natural. NEXOS sostiene que los testimonios de personas presentes en la escena y las imágenes difundidas de forma anónima en redes sociales apuntan a una muerte violenta, con signos visibles de agresión. Por ello, considera que cualquier insinuación destinada a sembrar dudas sobre la naturaleza del crimen debe ser leída como una tentativa de encubrimiento.
El comunicado también cuestiona la forma en que las autoridades habrían actuado tras el hallazgo del cuerpo. Según NEXOS, no se practicaron las diligencias ordinarias de levantamiento de cadáver con las garantías exigibles. En lugar del juez competente y del médico forense, la plataforma señala la presencia del fiscal general, Anatolio Nzang Nguema, y del arzobispo de Malabo, Juan Nsue Edjang, en la escena, antes de que elementos de la gendarmería trasladaran el cuerpo sin vida en ausencia de los familiares.
Ese detalle no es menor. En una investigación criminal, las primeras horas son decisivas. Cada movimiento en la escena, cada persona que entra, cada objeto que se toca y cada decisión tomada fuera del procedimiento puede destruir pruebas, alterar indicios y abrir la puerta a la impunidad. Para NEXOS, la actuación descrita revela una voluntad de interferir en una investigación médico-legal que debería haber sido blindada desde el primer minuto.
La plataforma también denuncia la injerencia del Gobierno en un caso que, por su naturaleza, debería estar bajo control judicial y no bajo la voluntad política de quienes dominan los aparatos de defensa, seguridad y propaganda del país. Que el vicepresidente afirme que “el Gobierno prefiere realizar una investigación” no tranquiliza a nadie. En Guinea Ecuatorial, cuando el poder dice que va a investigar, muchas familias saben que la verdad empieza a correr peligro.
NEXOS enmarca este asesinato dentro de una larga cadena de muertes oscuras nunca aclaradas en el país. En su comunicado recuerda, entre otros, los nombres de Leoncio Amada Nze Nlang, Germán Ekua Sima, Pedro Cándido Tomo Edu, Prudencio Botey Sobole, José Lima Gonzalo, Manuel Guerrero Modo y Lázaro Ekua Sima. Son nombres que permanecen como heridas abiertas en la memoria guineoecuatoriana, porque detrás de cada uno hubo una familia esperando respuestas que el Estado nunca quiso dar.
La plataforma se refiere igualmente a la exhortación del Papa León XIV, quien pidió prudencia y reclamó que se hiciera plena luz sobre las circunstancias de la muerte del Vicario General. Para NEXOS, esa llamada no debe servir para imponer silencio ni para desactivar la indignación popular. Al contrario, debe traducirse en una exigencia firme al régimen de Malabo para que acepte una investigación transparente, independiente y conforme a estándares internacionales.
Por ello, NEXOS solicita la intervención directa de la Santa Sede. La plataforma considera que el Vaticano no puede limitarse a una invocación litúrgica ante un crimen que afecta de lleno a una autoridad religiosa de la Iglesia en Guinea Ecuatorial. Reclama que la Santa Sede exija garantías reales al Gobierno guineoecuatoriano y supervise una investigación médico-legal capaz de establecer qué ocurrió, quiénes participaron y quiénes pudieron ordenar o encubrir el crimen.
El asesinato del Vicario General se produce, además, en un momento especialmente delicado, en vísperas de la anunciada visita del Santo Padre a Guinea Ecuatorial. Esta situación aumenta la gravedad del caso y convierte el silencio oficial en un mensaje todavía más inquietante. No se trata únicamente de la muerte de un religioso. Se trata de la posibilidad de que, una vez más, el régimen convierta una vida arrebatada en otro expediente cerrado a la fuerza.
Guinea Ecuatorial no necesita otra autopsia controlada desde los despachos del miedo. Necesita verdad. Necesita justicia. Necesita que quienes hoy pretenden administrar el dolor de una familia y de una Iglesia respondan ante una investigación que no puedan manipular.
Porque la pregunta sigue ahí, intacta, incómoda y urgente: ¿Quién mató al Vicario General de Malabo y quién tiene tanto interés en que el país vuelva a quedarse sin respuesta?







