El cuento de nunca acabar ; los guineoecuatorianos, esos seres extraños

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Por José Eugenio Nsue  

 

Ya lo vaticinamos a finales del pasado año, en el país de los Obiang, la novedad es que no hay nada novedoso; es un país en el cual el tiempo es inexistente de facto, estático, quieto, inmóvil. Desde hace más de 5 décadas, la realidad de Guinea Ecuatorial es la misma, siempre ocurren las mismas cosas, la gente actúa igual y se comporta de la misma forma; los que ahí habitan se parecen a las marmotas o los caracoles, hibernan, están o son hibernados lo que hace que la noticia sea que no hay noticias porque siempre ocurre lo mismo.

Su hibeenación ha llegado a tal extremo que se han quedado inmovilizados, impasibles y absortos; los guineanos son incapaces de reaccionar, no digamos defenderse, luchar o exigir sus derechos, si es que saben cuáles son y si les pertenecen.

En este comienzo del año, estamos recibiendo los mismos vídeos, escuchar las mismas historias o ver de nuevo cómo un grupo de hombres y mujeres graba un video en el cual agradece a su Hermano Mayor por haberle ninguneado, ignorado después de haber sido recibido por él en el mes de julio del año anterior para presentarle su indefensa y calamitosa situación: «Sí, buenas tardes, Excelencia. Nosotros somos los exempleados de la empresa Sofitel Palace Presidencia; somos más de 120 familias. Usted nos recibió el año pasado en el mes de julio mandatando al Viceministro de trabajo y al Primer Ministro para que pudieran remediar nuestro caso. Le hacemos saber que nosotros seguimos en el mismo estado hasta el día de hoy. Notificamos para que con su benevolencia, con su buen corazón con el que siempre has atendido al guineano, al ciudadano de a pie, que puedas ayudarnos porque muchos de nosotros no tenemos ninguna posibilidad. Hay madres aquí solteras, viudas y otros jóvenes como nosotros que sin posibilidades, nosotros reconocemos la situación del mundo, la situación de nuestro país que ahora no hay trabajos, pero usted nos recibió en su momento y dijo que nos pudieran pagar. Tradicionalmente, decimos que algo vale más que nada; de hecho, venimos una vez más a pedirle ese favor si puede recibirnos para que al menos nos digan en qué nos quedamos, lo que nos tengan que dar nos va a servir a muchos de nosotros. Por eso le pedimos con el corazón en la mano aun con ese dolor, pero le decimos feliz cumpleaños aunque no tuvimos la oportunidad como siempre lo hacíamos en nuestra empresa para felicitarle formalmente. Le pedimos de corazón porque varios han sido ayudados por usted y sabemos que lo harás por nosotros. Muchas gracias.«

¿Cómo se explica ese grado de sumisión, cobardía y aborregamiento? ¿Cuál es la situación internacional y del país cuando se exige los derechos, lo que te pertenece? ¿Qué tiene que ver la situación internacional y del país con que no os pagan vuestras indemnizaciones, caramba? ¿Cómo pueden seguir reverenciando y rogando al culpable de vuestras miserias y desgracias, con qué fin lo hacéis? Si ya habíais sido recibidos por vuestro Hermano Mayor, el arreglador y el solucionador de todos los problemas de los pobres mentales guineanos y mandató a las autoridades » competentes» para que ocupen del tema, y nadie ha movido ningún dedo, eso hace más de 5 meses o un año, ¿para qué proferirle con tantos halagos y pleitesía, otra vez? Dicen que son más de 120 familias en esa situación, si esas familias se plantan delante de los juzgados para pedir la justicia, en el Ministerio de trabajo o en el ‘Parlamento’ y exigir lo que en derecho les corresponde pacíficamente, ¿qué puede pasarles? Y si por eso, por manifestarse, todas esas mujeres y esos hombres con sus hijos, son maltratados o encarcelados, ¿no creen que eso sí provocaría que se les abonen sus salarios y sus derechos respetados?

Últimamente nos hemos acostumbrado ver desfilar en las redes sociales a empleadas municipales echadas de sus puestos de trabajo sin alegar motivos ninguno, sin pagarles ni indemnización, a enfermos y padres de niños con patologías severas sin la posibilidad de ser tratados en el país, a demandantes de empleos, etc, etc; todos acudiendo e implorando la magnificencia y la filantropía del Hermano Mayor, Patron, Nguema Obiang, uno de los causantes y culpables de las desgracias y la miseria de todos los guineanos junto con sus padres, hermanos, hermanastros y tíos, sin que les resuelva nada todo lo contrario, siguen viviendo a cuerpo de rey, gastando y derrochando insultantemente el dinero del Estado sin que les importen las vidas de nadie, aun así ahí les vemos desarrapados, andrajosos, enfermizos, hambrientos, sin empleo, sin presente ni futuro, rogándoles e invocando la clemencia de los Obiang y pidiéndoles favores que nunca llegan; ¿quién les había dicho a los guineanos que se puede vivir toda una vida mendigando o con dádivas y arrodillados hasta el final de sus días?

Mientras que el pueblo vive pidiendo, lamentando y lloriqueando, los Pascual Bailón y compañía siguen con sus excentricidades, excesos y payasadas. En un país como el nuestro donde más del 80% de la población vive con estrecheces, a penas ha podido celebrar las navidades en condiciones, que un grupo oligárquico de vividores, embaucadores y criminales monten fiestas con todo el boato con la infalible actuación del animador del circo, el monigote Bailón; el toque esta vez de su baile de fin de año fue: el ‘salto de canguro’. La sinvergonzonería de los viejos del régimen, no tiene parangón. No sé si el animador del circo presidencial de los Obiang, Pascual Bailón, tiene familia, orgullo personal o respeto hacia sus parientes y si piensa en ellos cuando día sí día también hace sus habituales payasadas delante de sus pares y ante todo el mundo. Me consta el bochorno y la vergüenza ajena que sienten los familiares que tenemos en común por el ridículo que les acostumbra ver siempre que hay un evento en la Presidencia.

En el artículo del Radio Macuto titulado: «Guinea Ecuatorial en la Copa de África de Naciones: Más allá de los desafíos económicos«, en el penúltimo párrafo, dice: «La CAN se convierte así, en un escenario donde Guinea Ecuatorial no solo competirá en el campo de juego, como se ha probado en la fase clasificatoria, sino también en la capacidad de su pueblo para superar las adversidades y mantener viva la llama del orgullo nacional, en ese caso concreto, en un ‘orgullo cuasi mercenario’ «.


Ojalá existiese orgullo nacional entre los guineanos, pero para ello, tendrían que tener primero orgullo personal, el que le hace a cada uno luchar por su dignidad y por sus derechos para luego defender a la nación, servirla y enorgullecerse de ella, pero me temo que lo que le falta a los guineanos, es precisamente el orgullo por eso se dejan arrastrar; ¿miento?

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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