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La expresión de afecto, atracción y sentimiento en la armada resulta ser un delito entre las personas del mismo sexo, instrucciones desde arriba y legalmente reconocidas dan fe de ello; igualmente se prohíbe que las vaginas ingresen, caso contrario deben ser usadas por la superioridad.
Gonzalo Abaha Nguema Mikue
Las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad del Estado guineoecuatoriano no se quedan al margen de la homofobia. La violencia en las academias ecuatoguineanas es la norma. El servicio militar resulta ser un lugar donde las personas LGTBI+ sufren abuso sexual y hostigamiento, así lo reconocen las y los reclutas, en especial, mujeres homosexuales y heterosexuales que han pasado por las academias. Reclutas que se gradúan con recuerdos de violencia sexual, tobillos rotos, fracturas, castigos físicos que producen hemorragias internas, diferentes infecciones de transmisión sexual (ITS), etc.
El informe publicado por el colectivo Somos Parte del Mundo titulado «Estado de los derechos humanos de las personas lesbianas, gais, transexuales, bisexuales, intersexuales y demás orientaciones sexoafectivas e identidades de género en Guinea Ecuatorial»[1] muestra el caso de la mujer militar que fue juzgada en el último Consejo de Guerra (2019) por practicar «actos deshonestos con individuos del mismo sexo». La homosexualidad es considerada un delito contra el honor militar[2]. La soldado fue sentenciada a un año de prisión y separación del cuerpo uniformado en cumplimiento del artículo 358 del Código Penal Militar vigente. Una ley heredada del franquismo que en España, hasta 1986, consideraba la homosexualidad dentro del Ejército español como delito «contra el honor» y el Código de Justicia militar español la castigaba con la separación del servicio y entre seis meses y seis años de cárcel (art. 352).
Desde 1989, el Ministerio de Defensa de España mantuvo también un artículo de su cuadro de exclusiones médicas que impedía a las personas «con la ausencia total de pene» o «pérdida, ausencia o atrofia de ambos testículos» ingresar en el Ejército. Hubo que esperar hasta agosto de 2009 para que el Ejército aceptara a las personas transexuales.
A día de hoy, Guinea Ecuatorial sigue manteniendo vigente una ley que criminaliza la homosexualidad en los servicios militares, la intención es eliminar a las «viciosas, pervertidas y mujeres heterosexuales», malos vicios que no tienen nada que ver con la vida negro-bantú y la moral católica cristiana. La ley de justicia militar sirve como anillo al dedo a las instituciones (familia, iglesia y estado) para revertir la homosexualidad ya que es considerada por estas como una enfermedad.
Es frecuente el ingreso en la Armada de personas consideradas delictivas por las familias y para las que ya no hay soporte para su educación. Por esta razón, hay constantes atropellos de derechos humanos, y la delincuencia organizada por los mismos agentes de seguridad para atemorizar a la sociedad recibe dinero de multas desorbitadas que no llegan a la Tesorería General del Estado. El colectivo LGTBI+ ha denunciado ese hecho en varios informes y lo mismo han hecho distintas organizaciones de la sociedad civil.
Acceder a las fuentes de derecho en Guinea Ecuatorial, específicamente el Código de Justicia Militar, es difícil, razón por la que varias de las y los militares enjuiciados por delitos contra el honor en base al artículo 358, no tienen ni conocimiento ni han visto esta ley. A pesar de las grandes violaciones de derechos humanos, Guinea Ecuatorial ha ratificado la Convención contra la Tortura y otros Tratos Crueles, Inhumanos y/o Degradantes, de 26 de junio de 1987; y está vigente la Ley número 6/2016, de fecha 2 de noviembre, sobre la Prevención y Sanción de la Tortura. Con ello, las personas homosexuales sufren torturas y hay mujeres que tienen que mantener relaciones sexuales de manera forzada, con instructores y superiores.
La violencia en la Armada es legendaria y las personas homosexuales sufren el doble, sobre todo personas con disidencia física mostrada contraria a lo socialmente aceptado. Hay hombres gais que son abusados por sus superiores y castigados por ser homosexuales. Las personas afeminadas sufren de igual forma violencia. En Guinea Ecuatorial existe una falta de conocimiento de la disidencia, habitualmente las personas consideradas homosexuales suelen ser mujeres trans, hombres trans y personas afeminadas.
Las mujeres hetero sufren una violencia sexual brutal, y muchas de ellas acaban con problemas de salud mental por traumas e infecciones de transmisión sexual. Y ello a pesar de que actualmente en España, tanto en el nuevo Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas como en el nuevo Código Penal Militar, constan como sancionables las «expresiones y manifestaciones de desprecio», así como «realizar, ordenar o tolerar o no denunciar actos» que supongan una discriminación o atenten contra la intimidad y la dignidad «por razón de nacimiento, origen racial o étnico, género o sexo, orientación e identidad sexual, religión, convicciones, opinión, discapacidad o cualquier otra condición o circunstancia personal o social».
En Guinea Ecuatorial no ha habido un avance en este ámbito, y las prácticas correctivas y torturas aplicadas a personas LGTBI+ siguen siendo consentidas y legalmente reconocidas en la armada.
[1] HOMOFOBIA DE ESTADO. Estado de los derechos humanos de las personas lesbianas, gais, transexuales, bisexuales, intersexuales y demás orientaciones sexoafectivas e identidades de género en Guinea Ecuatorialhttps://uploads-ssl.webflow.com/5c5b3d21055de3235de4f742/5fd3f510db239117c9a1d289_Homofobia%20de%20Estado%20en%20Guinea%20Ecuatorial%20.pdf
[2] El inicio del Tribunal Militar se anunció en todos los medios de comunicación nacionales y según el Decreto nº 032 del Ministerio de Defensa Nacional, tenía como fin “ver y fallar diferentes causas militares”. Al menos diecinueve casos fueron abordados. La causa número 64/2018.