
El audio del pescado a la brasa lavado con “agua de muerto” es la coartada de una nueva campaña xenófoba contra los expatriados
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Según un audio que ha llegado a nuestra mesa de redacción, una supuesta víctima asegura haber ingerido pescado a la brasa previamente lavado con agua utilizada para asear un cadáver. El relato, grotesco y sin pruebas, se inscribe en una narrativa dirigida a reforzar prejuicios y justificar nuevas medidas contra la comunidad extranjera en Guinea Ecuatorial.
Desde un punto de vista sanitario, expertos señalan que el agua en contacto con un cuerpo sin vida se considera contaminada y nunca debe reutilizarse. Sin embargo, la veracidad de la historia resulta poco creíble: la cocción a la brasa destruye gran parte de los microorganismos, y no existe evidencia alguna de que un episodio semejante haya ocurrido realmente.
Más allá de lo improbable del relato, lo relevante es el objetivo al que sirve. El audio apunta directamente contra el colectivo de expatriadas que, desde hace años, sostienen el popular negocio de pescado a la brasa en el país. Al introducir un elemento de repulsión y miedo, se construye un pretexto para estigmatizar a un colectivo que ya ha sido objeto de hostigamiento en múltiples ocasiones.
Cabe recordar que hace pocos meses se produjo una deportación masiva de cameruneses, incluso de residentes con más de cinco años en el país y familias formadas con ciudadanos guineoecuatorianos. Fueron llevados a la frontera sin poder recoger sus pertenencias, en base a otro rumor inventado: una supuesta trama de desestabilización difundida por el propio cónsul de Guinea Ecuatorial en Ebolowa. Una acusación ridícula, cuando la verdadera desestabilización la provocan a diario los mismos dirigentes con su corrupción y su represión sistemática.
El uso de mentiras grotescas y la manipulación del miedo se ha convertido en una marca de fábrica del régimen: fabricar chivos expiatorios extranjeros para desviar la atención de los verdaderos problemas de un país arruinado por décadas de mala gestión. Hoy son las camerunesas del pescado a la brasa; mañana, cualquier otro grupo que sirva como blanco fácil.
Y para completar la farsa, la supuesta “víctima” asegura que confirmó la infamia porque al día siguiente defecó “cosas raras”. En un país donde todo es defectuoso, desde el agua que se bebe en casa hasta las bebidas destiladas de dudosos grados de alcohol que se consumen en cada esquina, ¿quién le asegura que fue ese pescado y no el caos sanitario en el que vive sumida la nación?








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