El gran juego de las sillas musicales: cuando Malabo recicla sus peones

El régimen de Malabo vuelve a mover las piezas en sectores estratégicos del Estado. GEPetrol, INSESO y telecomunicaciones concentran una nueva ronda de destituciones y nombramientos bajo el control del clan Obiang.

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Bajo el pretexto de mejorar el servicio público, el régimen de Malabo procedió la semana pasada a una nueva ronda de destituciones y nombramientos. De GEPetrol al INSESO, pasando por las telecomunicaciones, el poder vuelve a repartir las prebendas del Estado. Una reestructuración cosmética que confirma el control absoluto de un clan sobre las riquezas del país.

Por OLBIF

¡La ilusión del cambio!

En Malabo pasan las estaciones y los decretos se parecen unos a otros. El pasado 4 de agosto, de un simple plumazo supuestamente amparado en el artículo 41 de la Ley Fundamental, el dueño de los tiempos volvió a barajar las cartas de la administración pública. El miércoles 5 de agosto, en la televisión nacional, la letanía de los decretos 77 al 94 volvió a sonar como un viejo disco rayado. Para el ciudadano de a pie, esta enésima remodelación al frente de las empresas estratégicas del Estado no es más que una cortina de humo.

La coartada oficial está bien ensayada: se trataría de «facilitar un mejor servicio». Sin embargo, el análisis de los sectores afectados revela lo que realmente está en juego. Los cambios se concentran exclusivamente en el núcleo de la economía rentista y de los instrumentos de control social.

Control sobre la renta y la tecnología

En este sistema anquilosado, rasgo común de esas autocracias de África Central que asfixian a sus pueblos, la competencia importa poco. Lo único que cuenta es la lealtad. No se destituye por incompetencia; simplemente se mueven los peones para impedir que echen raíces o para satisfacer a nuevas clientelas.

En GEPetrol Servicios, auténtica vaca lechera del régimen, las salidas de Pedro Nguema Ndong y Rubén Oyono Ndong Bindang dejan paso a Ivonne Victoria Edu Vásquez y Teresa Isabel Nnang Avomo. El control de la renta petrolera continúa firmemente asegurado.

El INSESO: caja negra y lavado de cara

En el ámbito tecnológico, la vigilancia y la gestión de las infraestructuras digitales pasan a nuevas manos dóciles. En GITGE y ANDGE, los antiguos directores —Óscar Ondo Ngomo, Simplicio Marcos y Claudio Vázquez Elo— son apartados para dejar paso a nuevos obligados, como Salvador Nguema, Manfredo Nguema Ondo y Bienvenido Osá Micha. En un país donde la libertad de expresión es pisoteada, mantener el control sobre las telecomunicaciones es una cuestión de supervivencia para la dictadura.

El INSESO, Instituto Nacional de Seguridad Social, institución llamada a proteger a los trabajadores pero que siempre ha funcionado en una opacidad casi total, también sufre una renovación completa. Los antiguos responsables abandonan sus sillones para dejar paso a cinco nuevos nombres, entre ellos Montserrat de la Gracia Boncanca, como delegada nacional, Diosdado Edu y María Paz Ayaba Mba.

Los títulos rimbombantes repartidos con estos nombramientos no son, en el fondo, más que salvoconductos para administrar fondos públicos lejos de una verdadera rendición de cuentas.

Una ironía en la cúspide del Estado

El decreto presidencial termina con la fórmula ritual, «Por una Guinea mejor». La frase provocaría una sonrisa si la situación no fuera tan grave. Mientras las riquezas nacionales sigan administrándose como patrimonio privado de un reducido grupo de privilegiados mediante el nepotismo, podrán acumularse decretos y nombramientos, pero Guinea Ecuatorial solo será mejor para quienes los firman y para quienes se benefician de ellos.

El verdadero cambio, el que exige la democracia y espera el pueblo, nunca se imprimirá en un decreto dictado desde el Palacio.

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