
Cinco deportados que rechazaron Liberia terminan en el Hotel Bamy
Tres cubanos, un brasileño y una camerunesa rechazaron desembarcar en Liberia. Les dijeron que regresarían a Estados Unidos, pero acabaron en Malabo, retenidos en el Hotel Bamy.
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Tres cubanos, un brasileño y una camerunesa se negaron a desembarcar en Liberia. Las autoridades les dijeron que regresarían a Estados Unidos, pero el avión terminó en Malabo, donde fueron obligados a bajar. El grupo se suma a los deportados retenidos en el recinto que Radio Macuto viene identificando como Hotel Bamy.
Guinea Ecuatorial ha vuelto a aparecer en la ruta de las deportaciones estadounidenses a terceros países. Esta vez ni siquiera era el destino previsto para los cinco afectados.
El vuelo había salido de Luisiana, hizo escala en Dakar y llegó el jueves a Monrovia. Liberia esperaba recibir a un primer grupo de 20 deportados dentro del acuerdo por el que ha aceptado hasta 1.200 personas enviadas desde Estados Unidos durante los próximos doce meses. Solo 15 abandonaron el avión.
Los otros cinco, tres hombres cubanos, un brasileño y una mujer camerunesa, se negaron a desembarcar. Según Reuters, que cita a varias fuentes conocedoras de lo ocurrido, las autoridades les comunicaron entonces que serían trasladados nuevamente a Estados Unidos.
No ocurrió así.
El avión despegó de Monrovia y terminó en Malabo. Allí, los cinco fueron obligados a desembarcar contra su voluntad. El ICE Flight Monitor de Human Rights First sitúa la llegada a la capital guineoecuatoriana a las 20:50 horas.
Los recién llegados permanecen ahora junto a más de treinta personas deportadas anteriormente por la Administración de Donald Trump y retenidas en un antiguo hotel de Malabo. Reuters cifra en 40 el número actual de deportados recluidos en ese recinto, basándose en el testimonio de Ahmed Soliman, uno de los afectados.
Ese recinto es el Hotel Bamy, centro que Radio Macuto viene documentando desde que comenzó a seguir el acuerdo migratorio entre Washington y el régimen de Teodoro Obiang. El 12 de agosto, este medio publicó los testimonios de tres deportados que denunciaron agresiones, amenazas, restricciones para comunicarse con sus abogados y la irrupción de hombres armados y encapuchados en el hotel.
Dos días después, Radio Macuto informó de que Human Rights First ya había contabilizado cinco vuelos de deportación desde Estados Unidos hacia Guinea Ecuatorial. El mecanismo forma parte del acuerdo por el que Washington pagó 7,5 millones de dólares a Malabo para recibir a personas expulsadas que no son ciudadanos guineoecuatorianos.
El nuevo episodio introduce un elemento distinto. Malabo ya no aparece únicamente como destino previamente pactado para deportaciones estadounidenses. Guinea Ecuatorial ha terminado recibiendo también a personas después de que rechazaran el país africano al que Washington había decidido enviarlas inicialmente.
El Departamento de Seguridad Nacional estadounidense sostiene que los afectados fueron enviados a un «tercer país seguro». Las organizaciones de derechos humanos cuestionan esa descripción y han denunciado falta de atención médica adecuada, sufrimiento psicológico y dificultades para obtener asistencia jurídica entre los deportados retenidos en Malabo.
El Gobierno de Guinea Ecuatorial no respondió a Reuters sobre este último traslado.
Mientras el acuerdo continúa ejecutándose, el régimen de Teodoro Obiang sigue sin explicar públicamente qué límites ha establecido a esta cooperación, qué garantías ofrece a las personas entregadas a su custodia ni hasta dónde está dispuesto a convertir Guinea Ecuatorial en destino de una política migratoria diseñada en Washington.
Los vuelos siguen llegando. Las explicaciones de Malabo, no.









