
El Congreso español exige la liberación inmediata de David Rodríguez y Javier Marañón, presos en Guinea Ecuatorial
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Los españoles presos en Guinea Ecuatorial, David Rodríguez Ballesta y Javier Marañón Montero, han vuelto al centro del debate político en España tras la petición del Congreso para su liberación inmediata.
Según publicó The Diplomat in Spain, el PSOE se abstuvo en la votación de un texto que también critica la falta de actuación del Gobierno español. La abstención resulta difícil de explicar en un caso que ya no admite más diplomacia de salón.
David Rodríguez y Javier Marañón siguen encarcelados en Black Beach, una de las prisiones más siniestras del continente africano. Su caso ha pasado de ser un expediente judicial opaco a convertirse en un problema político y diplomático para España.
La proposición debatida en el Congreso recuerda que ambos fueron detenidos en Malabo el 22 de enero de 2025. Los dos trabajaban para una empresa española vinculada al proyecto de Televisión Digital Terrestre en Guinea Ecuatorial.
Desde entonces, permanecen privados de libertad sin una acusación clara, sin juicio y con graves restricciones para comunicarse con sus familias y sus abogados. Esa situación retrata, una vez más, el funcionamiento real de la justicia bajo el régimen de Obiang.
En Guinea Ecuatorial, la cárcel sirve demasiadas veces como herramienta de presión. No siempre encierra culpables. A menudo retiene personas útiles para negociar, intimidar o enviar mensajes.
Ese parece ser el fondo del caso. Dos trabajadores españoles han terminado convertidos en moneda humana dentro de un conflicto entre el régimen y una empresa privada. Malabo no los trata como ciudadanos con derechos, sino como piezas dentro de una negociación.
Las familias llevan meses denunciando el deterioro físico y emocional de ambos. También han reclamado al Gobierno español una actuación más firme. No piden gestos simbólicos. Piden que David y Javier salgan de Black Beach y regresen a casa.
El Parlamento Europeo ya había denunciado en octubre de 2025 la detención arbitraria de los dos españoles y las condiciones en las que permanecen presos. Ahora, el Congreso español eleva también el tono y pide su liberación inmediata.
La pelota está en el tejado de Albares. El Congreso ya ha hablado. Las familias llevan demasiado tiempo esperando. Y el régimen de Obiang sigue midiendo hasta dónde puede llegar cuando delante solo encuentra cautela, cálculo y miedo diplomático.
Cada día que David Rodríguez y Javier Marañón continúan en Black Beach prolonga una injusticia. También deja al descubierto la fragilidad de la protección consular española frente a una dictadura acostumbrada a convertir los derechos humanos en moneda de cambio.







