
El Nuevo INSESO de Bata se queda sin catering por impagos
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Un comunicado urgente fechado en Bata el 9 de junio de 2026 revela que BKR Banker S.L. suspendió temporalmente el catering del Hospital Nuevo INSESO de Bata. La empresa alega falta de recursos para comprar alimentos por el impago de facturas pendientes. La decisión afectó primero a la cena del personal y dejó el servicio suspendido desde el 10 de junio hasta nuevo aviso.

Según el escrito, dirigido al director gerente del Hospital Nuevo INSESO de Bata y copiado al personal del centro, la empresa ya no podía seguir comprando materias primas e insumos para elaborar los alimentos.
BKR Banker S.L. explica que había agotado sus propios recursos para mantener el servicio. También asegura que avisó antes a la administración del INSESO mediante varias notificaciones. En esas comunicaciones, la empresa alertó del riesgo de ruptura de stock por la falta de pago.
El aviso terminó cumpliéndose. La cena del 9 de junio ya no pudo servirse al personal del hospital. Desde el día siguiente, el servicio de alimentación quedó suspendido.
El caso deja mal parada a la administración del INSESO. No se trata de una avería ni de un problema menor de logística. Una empresa proveedora afirma que no puede seguir alimentando al personal porque no cobra sus facturas.
El documento también golpea el relato oficial sobre las infraestructuras sanitarias. El régimen presume de hospitales, visitas institucionales y edificios nuevos. Pero, detrás de esa parafernalia, aparecen proveedores sin cobrar y servicios básicos al borde del colapso.
“Sin pagos no hay stock. Sin stock no hay comida. Y sin comida queda expuesta la fragilidad de un sistema que presume de modernidad mientras falla en lo elemental.”
El Hospital Nuevo INSESO de Bata forma parte de una institución sostenida con aportaciones de trabajadores y empresas. Por eso, la pregunta vuelve a ser inevitable: ¿dónde va el dinero del INSESO?
BKR Banker S.L. dice estar dispuesta a reanudar el servicio cuando existan condiciones para garantizar una prestación adecuada y segura. La frase resume el problema. Sin pagos no hay stock. Sin stock no hay comida. Y sin comida queda expuesta la fragilidad de un sistema que presume de modernidad mientras falla en lo elemental.
Este nuevo episodio vuelve a colocar al INSESO bajo sospecha. No por falta de discursos ni de reuniones enchaquetados, sino por algo más grave: la incapacidad de garantizar un servicio básico dentro de un hospital que debería funcionar con normalidad.







