
Malabo admite que no planificó y corre a comprar combustible
Malabo reconoce su falta de planificación y ordena una compra urgente de combustible después de semanas de escasez, colas y surtidores vacíos.
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Malabo ha terminado por reconocer lo que Radio Macuto advirtió el pasado 15 de junio. La escasez de combustible no era una incidencia pasajera ni un problema limitado a unas pocas estaciones de servicio. El sistema de abastecimiento había fallado.
La prensa cortesana del régimen informó de que Gepetrol Servicios ha recibido autorización para realizar una compra urgente de combustible y restablecer el suministro. La decisión fue adoptada durante una reunión presidida por Nguema Obiang Mangue, acompañado por responsables de Hacienda, Hidrocarburos, la Tesorería General del Estado y la empresa pública.
Gepetrol presentó dos ofertas. Malabo escogió la que prometía entregar el producto en menos tiempo y ordenó efectuar el pago sin demora.
No se ha publicado el nombre del proveedor. Tampoco se conocen la cantidad adquirida, el precio de la operación, la procedencia del combustible ni las condiciones del contrato. La nota oficial guarda igualmente silencio sobre la empresa que presentó la segunda propuesta y las razones concretas de su descarte.
La urgencia puede justificar una tramitación rápida. No justifica ocultar cómo se utiliza el dinero público.
El comunicado contiene una admisión poco frecuente. Reconoce que la escasez perjudica a la población y a la actividad económica, y atribuye la situación a una «falta de planificación». No es una acusación de la oposición ni una interpretación de esta página. Es la explicación ofrecida por el propio régimen.
Esa falta de previsión corresponde a quienes debían garantizar las reservas, contratar proveedores alternativos y reaccionar antes de que los surtidores comenzaran a quedarse vacíos. Sin embargo, la propaganda presenta nuevamente a Teddy como el dirigente que descubre el problema y ordena resolverlo, como si las instituciones responsables del sector funcionaran al margen del poder que él representa.
Cuatro días antes, el vicepresidente de su padre había presidido otra reunión sobre la crisis. Entonces dirigió sus reproches contra Total, habló de posibles indemnizaciones para los afectados y anunció la construcción urgente de depósitos estratégicos en Malabo y Bata. También recuperó la promesa de levantar una refinería nacional( desde el 2014 se habla de los mismo al igual que la fábrica de sardinas de Annobón), sin publicar calendario, presupuesto ni documentación técnica que permita conocer el estado real del proyecto.
La compra aprobada ahora demuestra que el problema era más amplio que un supuesto incumplimiento de Total. Gepetrol tampoco disponía de reservas suficientes ni de una alternativa preparada para impedir el desabastecimiento.
Radio Macuto informó el 15 de junio de que Total y Tradex no suministraban con normalidad, mientras la situación de Gepetrol era todavía peor. Fuentes de esta redacción señalaron entonces que Total y la empresa pública dependían parcialmente del mismo barco cisterna. Una interrupción en ese circuito podía dejar a varias compañías sin capacidad de respuesta al mismo tiempo.
La advertencia no provocó una explicación seria. La crisis continuó.
La falta de combustible terminó afectando al transporte, a los pequeños negocios, a los generadores particulares y a la vida diaria de muchas familias. Solo cuando el problema se hizo imposible de ocultar apareció la secuencia habitual: reunión urgente, fotografía oficial, reproches a terceros y órdenes pronunciadas delante de las cámaras.
Guinea Ecuatorial produce y exporta petróleo, pero depende de productos refinados importados para mantener en funcionamiento sus vehículos, sus empresas y buena parte de sus servicios. Esa dependencia no conduce necesariamente a la escasez. Exige contratos estables, almacenamiento suficiente, proveedores alternativos y una logística capaz de responder cuando falla una ruta de suministro.
Malabo no garantizó esas condiciones.
El aparato oficial asegura que el nuevo cargamento llegará en los próximos días, una vez completado el pago. Mientras tanto, se pide a la población que utilice responsablemente el poco combustible disponible. Los ciudadanos reciben consejos de austeridad de quienes acaban de admitir que no planificaron correctamente el abastecimiento.
La compra urgente puede aliviar las colas. No corrige la fragilidad del sistema ni aclara quién asumirá responsabilidades por una crisis que pudo anticiparse. El cargamento puede llegar en unos días. La explicación de cómo Malabo dejó al país sin combustible sigue pendiente.








Un bordel sans nom, voila ce qui est ce pays….