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El libro Mujer, empoderamiento y poder en la música de Guinea Ecuatorial no llega solo para hablar de canciones, artistas o ritmos. Llega, según deja ver su prólogo, para corregir un vacío, devolver memoria a muchas mujeres apartadas del relato cultural y dejar constancia de una parte de Guinea Ecuatorial que casi nunca se documenta como merece.
En un país donde tantas cosas se pierden porque nadie las escribe, el nuevo libro de Barón Ya Búk-Lu apunta directamente a una de las ausencias más persistentes de la cultura guineoecuatoriana: el lugar de las mujeres en la música. El prólogo, firmado por la investigadora científica Yolanda Aixelà-Cabré, presenta la obra como un trabajo innovador y necesario, levantado por una de las figuras más reconocibles de la música guineoecuatoriana en Europa, alguien que no solo ha hecho carrera sobre los escenarios, sino que también se ha preocupado por preservar ese legado para las generaciones futuras.
Ese detalle no es menor, Barón Ya Búk-Lu no aparece en este libro como un observador lejano ni como un recopilador de ocasión. Aparece como músico, como conocedor del terreno y como alguien que ha mantenido una fidelidad clara a su identidad guineoecuatoriana, incluso viviendo en España desde hace décadas. El prólogo subraya precisamente eso, su capacidad para reunir a mujeres artistas de Guinea Ecuatorial, de la diáspora y de otros espacios de referencia, dando forma a un trabajo que difícilmente podría haber hecho alguien ajeno a ese universo.

Lo que se desprende de esa lectura es que, el libro no se limita a poner nombres sobre el papel. Va más allá. Busca hacer visibles a mujeres de las que casi nadie ha hablado, pese a haber sido precursoras en la conservación oral de la música, en su dimensión tradicional y también contemporánea. Esa voluntad de sacar del margen a quienes fueron empujadas al olvido convierte la obra en algo más que un ensayo musical; la convierte en un acto de reparación cultural.
La amplitud del proyecto también llama la atención. Según el prólogo, el libro se organiza en siete capítulos que recorren distintas vertientes del universo musical femenino en Guinea Ecuatorial. Arranca con los instrumentos más utilizados por las mujeres, se adentra en su papel dentro de las danzas y los ritos, dedica un apartado a la rumba africana en Guinea Ecuatorial y recoge nombres como Concha Buika, África Bibang, Betty Akna y Ayssa Pen. A eso se suman conversaciones con mujeres artistas recopiladas en ciudades españolas y en Malabo, un capítulo sobre música, dictadores, compromiso y difusión, otro sobre la mujer en el hip hop guineoecuatoriano y un último bloque centrado en lo que dicen las canciones de las artistas del país.
Ahí es donde el libro parece ganar todavía más densidad. Porque no se queda en la superficie amable de la cultura. El propio prólogo advierte de que en esas letras aparecen restos de machismo y referencias al dictador Obiang, pero también canciones de afirmación femenina y ejemplos de resistencia política a través de la música. La mención a Negro Bey y su “Carta al presidente” no es casual; recuerda que en Guinea Ecuatorial la música no solo ha servido para bailar o entretener, sino también para decir lo que muchos callan y para conservar una dignidad que el poder intenta aplastar.
Otro acierto que deja entrever el prólogo es que, Barón no encierra el relato en una sola tradición. Aunque su conocimiento de la cultura fang ocupa una parte importante del trabajo, la propia prologuista aclara que el libro incluye también músicas y mujeres de otras etnias. Eso le da un valor añadido, porque evita el estrechamiento cultural y ofrece una mirada más amplia sobre la complejidad musical guineoecuatoriana.
La parte final del prólogo quizá sea una de las más elocuentes. Aixelà-Cabré señala que la recopilación y difusión de artistas y músicas guineoecuatorianas por parte de los propios guineoecuatorianos no debería detenerse, precisamente porque los trabajos existentes siguen siendo escasos. También recuerda el enorme vacío editorial y las dificultades que todavía persisten para publicar en Guinea Ecuatorial. Por eso, este libro no solo se anuncia como una aportación al estudio de la música, también se planta como una respuesta frente al abandono, el silencio y la falta de referentes escritos sobre la propia realidad cultural del país.
Mujer, empoderamiento y poder en la música de Guinea Ecuatorial parece llegar, así, para hacer algo que en Guinea Ecuatorial sigue siendo urgente, escribir lo que otros dejaron sin escribir, nombrar a quienes fueron apartadas del foco y recordar que un pueblo también se borra cuando sus mujeres desaparecen del relato de su cultura.
This is a good development to the third world,we are improving in Africa to meet up world standards,thanks for the renovation.