
¿A qué juega la «Santa sede» con las dictaduras?
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Por José Eugenio Nsue
Aunque se diga reiteradas veces que los caminos de Dios son inescrutables, Jesús jamás ocultó a nadie sus preferencias en su venida a la tierra, no escondió ni mintió a nadie por qué y para qué fue enviado por su Padre, Dios, al mundo: Él vino a salvarlo, a anunciar la Buena Nueva (el Evangelio) a los pobres; vino a buscar y a salvar lo que se había perdido (Lc.19,10), salvar a los pecadores por eso se le ve comiendo, hablando y mostrándoles el amor con ellos (Lc.5, 32). Jesús no esperó pasivamente a que los perdidos vinieran a Él, sino que los siguió, fue a su encuentro; así lo vemos en casa de Zaqueo, del fariseo Simón, de los hermanos Lázaro, Marta y María, donde la suegra de Pedro, hablando con Jairo, llama a Mateo, un cobrador de impuestos, etc; en todos esos sitios Jesús no sólo iba para normalizar sus situaciones ya que muchos de ellos estaban mal vistos y tenían mala fama (Zaqueo), condenados, sino y sobre todo para invitarles a cambiar, a volver por la senda correcta, por el camino del Amor con mayúsculas, del perdón y de la misericordia.
La Iglesia, su cúpula o jerarquía, que dice ser la continuación de esta misión salvífica de Jesús debería hacer y tener los gestos comparables con los que Jesús hacía y recomendó; se ha dicho siempre que la elección y predilección de Jesús por los pobres, los marginados, los excluidos sociales es la misma que la de la Iglesia porque en ellos está el rostro del Señor; el sufrimiento humano es la razón por la cual Cristo se dejó morir crucificado para la salvación del hombre, de la persona; se supone entonces que esta Iglesia debe, tiene que estar al lado de los necesitados, luchar por ellos y exigir a los dictadores, malhechores, criminales y delincuentes que cambien, abracen al Cristo y vuelvan por el camino recto.
En cambio, ¿qué vemos en los gestos de la cúpula de la Iglesia universal, la Santa Sede, y local como la de la República de Guinea Ecuatorial? Primero fue el Santo Juan Pablo II que siendo Papa, visitó Guinea Ecuatorial el 18 de febrero de 1982; todo el mundo, al menos el mundo cristiano, agradeció aquel gesto del Santo Padre porque el país venía de pasar más de diez años infernales, había estado poseído por el mismísimo Belcebú, Macías Nguema, que lo había devastado, arruinado, destruido material, moral y cristianamente, y se necesitaba una mano santa, una bendición ‘urbi et orbi’ y abundante Espíritu Santo para limpiarlo de todas las maldades cuasadas, para que volviera reinar la reconciliación y el perdón, para que el Señor mandara unos Gobernantes capaces de reconstruir la nación y devolver la dignidad a los guineanos supervivientes que les habían quitado.
Casi cuarenta años después no hay atisbo de que en ese país pisó, besó y pasó un hombre de Dios todo lo contrario; parece ser que en vez de Papa, quien visitó Guinea en 82 fue el mismísimo demonio y, en vez del Espíritu Santo, nos dejó cianuro para que nos matáramos entre nosotros o que nos maten; en vez de la concordia y la paz de Dios, nos infundió el odio, el rencor, la envidia y la violencia. Todo ese tiempo, la República de Guinea Ecuatorial ha pasado de guatamala a guatapeor en todos los sentidos.
En octubre (24) de 2013 el dictador Obiang Nguema viajó a Vaticano con toda su familia para reunirse con el Papa Francisco con la finalidad, según se dijo entonces, de «reforzar las buenas relaciones» con la Santa Sede; el mismo sátrapa llegó a decir a la salida de dicha audiencia oficial que el Papa Francisco había enviado la bendición al pueblo de Guinea. El Santo Padre, un hombre que nosotros los cristianos católicos y apostólicos afirmamos que es el Representante de Cristo en la tierra; en ese encuentro con él, Obiang vuelve peor que nunca; nada de lo que hace, dice y ordena parece que ha estado en contacto con la santidad; su comportamiento no ha cambiado, él mismo se regocija y se reafirma en que nunca se va a cambiar, los malos tratos hacia la población siguen en el orden del día, los saqueos, asesinatos, las torturas siguen en aumento y los derechos y la dignidad humana siguen siendo pisoteados; el ser de Obiang Nguema, lejos de vislumbrar que ha estado, saludado y dialogado con un ‘hombre de Dios’ como es todo un Papa, parece que ha hecho un pacto con el diablo, vive como diablo y actúa como un diablo; el pueblo guineano es testigo de lo que aquí afirmamos; a los hechos nos remitimos.
Esta vez le ha tocado a su vástago, «el heredero«, Tontorín Nguema Obiang; otro elemento de la misma calaña que sus progenitores, una familia de malhechores, delincuentes (han sido condenados allá donde les han podido juzgar), ladrones y asesinos; pecados capitales en la doctrina de la Iglesia católica; él ha sido recibido por el mismo Papa que ya había recibido al padre; ¿Cuál habrá sido la excusa para que todo un Papa reciba a un personaje como el susodicho con un currículum internacional delictivo que tiene, y cuál habrá sido el mensaje que este le habrá llevado?, desde luego que habrán hablado de todo menos de la miseria, la pobreza, las torturas y la discriminación que esta familia consagrada por Su Santidad y la iglesia local guineana nos tiene sometidos.
La Iglesia Católica confirmó lo que era un secreto a voces : estan ligados con la dictadura de #Malabo en hacer el mal a los feligreses pic.twitter.com/N2gh5x76kY
— Josimar Oyono Eseng (@OyonoEseng) April 9, 2021
Se suponía que la Santa Sede estaba al tanto del sufrimiento que padecen todos los cristianos de todo el mundo; Guinea Ecuatorial es un país nominalmente cristiano que debería ser una de las prioridades del Vicario de Cristo en la tierra porque una parte de su rebaño padece, pero en cambio en lugar de ocupar y preocuparse por los que sufren, de rezar y hablar en nombre de los que lloramos por el hambre y sed de justicia, se dedica a acoger, platicar y hacerse fotos con nuestros verdugos, simplemente es una gran decepción. Cuentan que el presidente de facto de Guinea ha cursado una invitación al Papa Francisco para visitar el país, dijo que había sido recibido ‘apoteósicamente’ (insólito que por recibir a un delincuente, la Santa Sede haya cambiado el protocolo habitual con el que recibe a todas las personalidades desde Obama hasta Dalai Lama para que el suyo sea apoteósico) y que ese era ‘el día más importante’ de su vida; ¿para qué querrá la familia Obiang que el Papa visite Guinea otra vez; qué pasó con la de Juan Pablo II? Lo que algunos pensábamos que iba a decir ese delincuente es lo mismo que Zaqueo dijo cuando Jesús estaba a punto de abandonar su casa: ‘he aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto’. Eso habría sido la noticia.
Yo os confieso que este Papa me ha defraudado enormemente; si no fuera porque mi fe en Dios y en Cristo Jesús no se basa en las personas por muy importantes que puedan ser jerárquicamente, sino en la Santa Madre Iglesia, en mis profundas convicciones y en la espiritualidad recibida, lo más seguro es que me lo hubiera replanteado; lo que se vive en la iglesia guineana y lo que uno va viendo, oyendo y leyendo a cerca de la cúpula de la Iglesia, deja mucho que desear, y no es de extrañar por qué cada vez hay más críticos y más cristianos que han dado la espalda a esta Iglesia. Lo más probable es que vuelva la época de las bulas papales para comprar el cielo, la salvación; ¿y si fuera que la familia real de Akoakam haya pagado la bula para comprar un trozo de cielo y así ha ganado la indulgencia?
Menos mal que los designios de Dios no son los nuestros.
Así lo pienso y así lo digo. ¿Qué os parece?









Son cabrones todos. Se confirma pues que lo hace Juan Nsue es por las instrucciones que recibe del Vaticano
Teo Biyogo fue un ladrón profesional en Gabon. Trabajaba en la empresa constructora que construía carreteras en Gabon y se dedicó a robar las utilidades de la empresa, le detuvieron y le metieron en la chirona.
Así que, la afición del Tonto Nacional al robo le viene por los dos lados; ya basta de atribuirle todos los méritos a Nguema Eneme