
El ministro de Sanidad confiesa que Guinea Ecuatorial carece de personal cualificado
Mitoha Ondo’o Ayekaba reconoce la falta de profesionales cualificados, el deterioro de hospitales y la obsolescencia de equipos sanitarios.
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El ministro de Sanidad, Mitoha Ondo’o Ayekaba, ha reconocido que la sanidad en Guinea Ecuatorial carece de profesionales suficientes y cualificados, tiene hospitales deteriorados, equipos obsoletos y problemas de abastecimiento de medicamentos.
La confesión aparece en una entrevista publicada por AhoraEG el 11 de septiembre. El medio intentó presentarla como una exposición de los planes de modernización del Ministerio, pero las respuestas de Mitoha describen el abandono de la sanidad pública.
«Hay debilidades en recursos humanos, que no se tiene ni en cantidad ni en calidad los recursos humanos que debemos tener«, afirmó el ministro.
Ya que Mitoha ha decidido hablar de la calidad de los profesionales sanitarios, a la Dirección de Radio Macuto solo le habría gustado que AhoraEG aprovechara la entrevista para formularle una pregunta sencilla: ¿concede validez a la autopsia del malogrado vicario Fortunato Nsue Esono, cuyos resultados presentó su propio Ministerio como definitivos?
La pregunta no apareció. Quizá algunas carencias del sistema sanitario resulten más cómodas de reconocer que otras.
El ministro admitió también que las infraestructuras de los hospitales regionales estaban en mal estado y que las empresas encargadas del mantenimiento no cumplían su cometido. Parte del equipamiento, añadió, había quedado obsoleto.
Mitoha reconoció otra deficiencia en CENTRAMED, organismo encargado del aprovisionamiento de medicamentos. Según explicó, apenas se había trabajado en su fortalecimiento para garantizar un suministro más sólido.
La falta de información sanitaria completa el cuadro. «Cuando llegué a este ministerio no había prácticamente datos«, declaró. Sin datos fiables sobre enfermedades, tratamientos y mortalidad, cualquier planificación sanitaria queda comprometida.
Estas admisiones desmontan la propaganda difundida durante años alrededor de hospitales, inauguraciones y edificios presentados como prueba del desarrollo nacional. El régimen levantó infraestructuras para exhibirlas, pero no garantizó el personal, el mantenimiento, los equipos ni los medicamentos necesarios para hacerlas funcionar.
Mitoha atribuye ahora la respuesta a nuevos planes de mejora, tecnología y telemedicina. No explica cómo un país que recibió enormes ingresos del petróleo acabó con hospitales deteriorados y sin suficientes profesionales cualificados.
Esta vez no lo denuncia la oposición ni la prensa no afín a la dictadura de Malabo. Lo reconoce el propio ministro de Sanidad de Obiang.











